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Desaparecido de la escena desde su participación, insípida, en el partido que el Barça perdió en Leganés, Malcom lloró en San Siro, rabioso y desatado, cuando marcó un gol que daba la sensación de cerrar la victoria catalana.

Malcom anotó su primer gol con Barça, pero Icardi le opacó su momentoMalcom anotó su primer gol con Barça, pero Icardi le opacó su momento

La defensa se emborronó poco después, Icardi empató y la obra maestra del brasileño quedó ensombrecida por el resultado final.

Malcom es un caso aún indescrifrable en Barcelona. El fichaje más caro del verano tuvo una aparición testimonial en Valladolid, intrascendente en Leganés y desapareció de la escena.

Más en la grada que en el banquillo, en las últimas semanas crecieron las especulaciones que apuntan a su salida en enero de un equipo azulgrana harto de no contar con él para nada y descolocado ante la postura de Valverde.

Pero, si la lesión de Messi le dio, al menos, la ocasión de avanzar un puesto en los planes del entrenador y en Milán se ganó, no se sabe la razón, un lugar en el banquillo apartando de la convocatoria a Munir, su entrada, como refresco en la parte final del choque ante el Inter, de plano le catapultó.

“Estamos contentos por él. Tiene rapidez y un buen disparo con la izquierda entrando desde el lado derecho. Hoy lo ha mostrado en la primera ocasión que ha tenido” explicó Valverde tras el duelo en Milán.

El director técnico no quiso dar la sensación de fastidio por la manera en que, después, se escapó la victoria y pareció recibir el empate con buena cara, porque “nos da el pase a Octavos, que era el primer objetivo”.

Desafortunado Suárez, “sólo puedo decirle que insista, porque no ha tenido suerte en el remate, pero ha hecho un gran partido”, convino el entrenador azulgrana, Malcom le dio la vuelta al calcetín después de que Dembélé, atrevido, pero sin acierto, le dejase el puesto en esa recta final.

(Malcolm) es un jugador que le puede dar mucho al Barça. Tiene desborde, rapidez, regate y gran disparo”, señaló en agosto Gustavo Poyet, su ex entrenador en el Burdeos y en Barcelona nadie había descubierto nada de ello hasta llegado noviembre, después de 26 minutos divididos en dos partidos, tristes ya hace muchas semanas.

Malcolm entró, corrió, amagó y marcó con un gran disparo y explotó de tanta rabia como de felicidad, la felicidad de un renacido al que todos sus compañeros abrazaron para demostrar que Malcom vive.

Fuente: ESPN

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