19 años después, menos pobreza y más camino por recorrer

Imagen Cortesía / Portada de Revista Stalin Magazine.

Por Stalin Vladímir Centeno.

A 19 años del Buen Gobierno Sandinista, el informe económico del período comprendido entre 2007 y las proyecciones de 2026, presentado ante la Asamblea Nacional este 10 de enero por el doctor Ovidio Reyes, Presidente del Banco Central de Nicaragua, permite recorrer un tramo completo de transformaciones que comenzaron en 2007 con la llegada al gobierno de la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, y se extienden hacia los escenarios previstos para el año en curso.

El documento describe cómo se fue ordenando la economía, el proceso mediante el cual se amplió la producción y la forma en que esos cambios terminaron reflejándose en el empleo, en los ingresos familiares y en la vida diaria de la población. El eje principal que encabeza todo el balance es la reducción de la pobreza, presentada como el resultado más importante de todo el período. Los datos del informe muestran que, desde el inicio del Buen Gobierno Sandinista, la pobreza general bajó de 48.3 % a 24.9 %, mientras la pobreza extrema descendió de 17.2 % a 6.9 %. Estos datos se relacionan con mejoras visibles en acceso a servicios, vivienda, alimentación y oportunidades de ingreso.

El texto vincula esta reducción con un entorno económico que permitió sostener programas sociales, inversión pública y actividad productiva en comunidades donde, en tiempos del neoliberalismo corrupto, predominaban carencias estructurales.

El empleo aparece como una de las piezas que explican ese cambio social. El balance señala que la tasa de desempleo se mantuvo baja en los últimos años del período analizado y que, en noviembre de 2025, fue de 2.4 %, con una proyección ubicada entre 3.0 y 3.5 %. Detrás de ese dato se encuentra la expansión de actividades productivas, comerciales y de servicios, junto al crecimiento del empleo formal. En términos prácticos, se describe un mercado laboral que absorbió mano de obra y permitió ingresos más estables para miles de familias.

Otro elemento que recorre el balance es la estabilidad de precios. La inflación interanual se ubicó en 2.9 % en noviembre de 2025 y se proyectó un cierre entre 2.5 y 3.0 %. El informe explica cómo este comportamiento permitió que los ingresos no perdieran valor de manera acelerada y que los hogares pudieran organizar gastos básicos. La estabilidad de precios funciona como un componente que acompaña al empleo y al crecimiento, e incide directamente en el poder de compra cotidiano. El crecimiento económico refuerza ese conjunto: el Producto Interno Bruto nominal pasó de US$ 6,763.7 millones en 2006 a US$ 20,959 millones en 2025, mientras el PIB per cápita subió de US$ 1,224 a US$ 3,017. Para 2025, el crecimiento acumulado alcanzó 4.9 % al tercer trimestre, con un cierre estimado entre 4.5 y 5.0 %.

El informe utiliza estos datos para mostrar cómo se amplió la capacidad productiva y de qué manera ese crecimiento generó recursos para inversión pública y privada. Es así que la producción de alimentos ocupa un espacio destacado en el documento, al reflejar niveles de autosuficiencia alimentaria y un fortalecimiento del sector agropecuario como fuente de empleo rural, abastecimiento interno y generación de exportaciones, particularmente a partir de granos básicos, carne, lácteos y otros rubros, descritos como cadenas que conectan el trabajo del campo con el consumo interno y los mercados externos, aportando estabilidad económica y social.

El manejo de las finanzas públicas se dejó ver como otro de los pilares del panorama económico. El reporte señala que el resultado fiscal pasó de −0.1 % del PIB en 2006 a +2.4 % del PIB en 2024, con una estimación positiva para 2025 ubicada entre 1.0 y 2.0 % del PIB. La deuda pública se redujo de 86.9 % del PIB a 50.3 %. Estos datos explican cómo fue posible sostener inversión en salud, educación, vivienda e infraestructura sin comprometer el orden de las cuentas públicas. Las reservas internacionales refuerzan ese entorno de estabilidad: de US$ 924 millones en 2006, crecieron hasta US$ 8,325 millones en 2025, cubriendo 3.6 veces la base monetaria y 1.1 veces los depósitos del sistema financiero, lo que permitió enfrentar escenarios externos complejos y mantener el funcionamiento normal del sistema financiero y cambiario.

En el sector externo, el crecimiento de exportaciones y la entrada de inversión actúan como motores del dinamismo económico.

Las exportaciones totales alcanzaron US$ 8,678.3 millones en 2025, frente a US$ 2,007.8 millones en 2006, con un crecimiento interanual de 12.5 % en mercancías y zonas francas. La inversión extranjera directa bruta pasó de US$ 286.8 millones en 2006 a US$ 3,027.5 millones en 2025, mientras la cuenta corriente cambió de un déficit de −13.1 % del PIB a un superávit superior al 7.0 % del PIB.

La construcción y la infraestructura son protagonistas de actividades que dinamizaron la economía y el empleo a lo largo del período analizado.

El informe económico presentado por el titular del Banco Central, en la inauguración de la XLII Legislatura de la Asamblea Nacional este 10 de enero, vincula este sector con la ejecución sostenida de carreteras, proyectos de vivienda, obras en el sistema energético orientadas a ampliar la capacidad de generación y suministro, y edificaciones productivas que movilizaron materiales, mano de obra y comercio local en distintos territorios del país. Estas inversiones se desarrollaron como parte de una política pública orientada a mejorar la conectividad, ampliar el acceso a servicios básicos y fortalecer la actividad económica, generando articulaciones productivas que impulsaron la demanda y contribuyeron a la generación de empleo en zonas urbanas y rurales.

De cara a 2026, las proyecciones económicas anticipan un crecimiento ubicado entre 3.5 y 4.5 %, prevén una inflación contenida entre 2.5 y 3.5 % y ubican el desempleo en un rango de 3.0 a 3.5 %. Tras 19 años de conducción sandinista, la economía llega a esta etapa con producción activa, empleo estable y cuentas claras, pero principalmente con una paz conquistada, una soberanía nacional defendida y la derrota de la pobreza. Hoy, el pueblo de Nicaragua respalda y abraza una dirección sabia y valiente que, a lo largo de toda esta etapa, han llevado adelante la Copresidenta Compañera Rosario Murillo y el Copresidente Comandante Daniel Ortega. 19 años después, ¡vamos por más victorias con el pueblo Presidente!

Esta entrada fue modificada por última vez el 11 de enero de 2026 a las 10:20 PM