La luz llega al 99.73% de nuestro pueblo

Imagen Cortesía / Portada de Revista Stalin Magazine.

Por Stalin Vladímir Centeno.

Nicaragua ha recorrido 19 años de transformación energética desde 2007 hasta 2026, pasando de una matriz donde el 75% de la energía consumida dependía del petróleo y apenas el 25% era renovable, a un esquema donde hoy se reporta que entre 73% y 75% de la energía proviene de fuentes renovables.

En cierres técnicos y momentos de mayor coincidencia de recursos, el aporte renovable ha superado el 80% y ha alcanzado picos de entre 88% y 89%, cuando coinciden biomasa, viento, solar, geotermia e hidroeléctrica, dentro de un sistema que se amplió para mantener mayor demanda, más infraestructura pública y un crecimiento sostenido del país.

En términos de cobertura eléctrica, el país registra un dato histórico alcanzado en esta etapa de transformación hasta diciembre de 2025, con 99.73% de electrificación y registros técnicos que se aproximan al 99.79%, lo que deja a Nicaragua a un paso del 100% total, gracias a la buena dirección de la Copresidenta, Compañera Rosario Murillo y el Copresidente, Comandante Daniel Ortega, en estos 19 años del pueblo Presidente.

Este avance adquiere mayor dimensión cuando se compara con el pasado, pues en 2006 apenas el 54% de la población tenía acceso a la electricidad, y en menos de dos décadas el país incrementó su cobertura en más de 45 puntos porcentuales, cerrando una brecha que durante los 16 años de gobiernos corruptos neoliberales no logró resolverse y que mantuvo a miles de familias sin acceso a un servicio básico.

El crecimiento del sistema también se refleja en la demanda máxima, que pasó de menos de 500 megavatios en 2007 a cerca de 880 megavatios en la actualidad, un aumento que acompaña la incorporación de más hogares al servicio eléctrico, el incremento de la actividad productiva, la expansión agroindustrial y el desarrollo de nuevos servicios, comercios, hospitales, centros educativos y proyectos habitacionales, factores que exigieron generar mayor energía mientras, de manera simultánea, se fortalecía el respaldo del sistema, su estabilidad operativa y la expansión sostenida de las redes eléctricas.

En lo que respecta a la generación eléctrica, antes de finalizar diciembre de 2025 se incorporaron 147 megavatios de nueva capacidad renovable, con una inversión de US$185 millones, provenientes de cinco proyectos que se conectaron al sistema nacional: Biomasa Monterrosa en Chinandega con 25 MW, Nordisolar en Malpaisillo con 14 MW, Enesolar 1 en San Isidro, Matagalpa con 63 MW (proyecto que concentró más de 80 millones de dólares de inversión), Enesolar 2 en Malpaisillo con 15 MW, y Sun Power en Nagarote con 30 MW, conformando un bloque que reforzó la capacidad instalada y elevó el peso de las fuentes renovables dentro de la matriz eléctrica.

Por otro lado, la planificación energética se extiende a 2026–2028 con un bloque adicional reportado de 256 MW y una inversión de US$385 millones, con proyectos ya en construcción o en etapas avanzadas. Entre ellos figuran Ciudad Darío Solar con 67 MW, Jaguar II en Malpaisillo con 20 MW, Enesolar 3 en Masaya con 70 MW, y dos parques eólicos de gran escala entre Matagalpa y Estelí, incluyendo Las Mesitas con 52.6 MW, equipados con aerogeneradores de más de 5 MW y aspas de 100 metros, los más grandes instalados en el país, fortaleciendo la capacidad futura sin depender de combustibles importados.

Entre 2025 y 2026, se reportaron inversiones por US$1,250 millones en proyectos solares y eólicos para incorporar más de 300 MW al Sistema Interconectado Nacional. Dentro de este bloque se incluyen plantas ya operativas como Monterrosa, el complejo solar San Isidro en Matagalpa con 170 manzanas de paneles y una generación reportada entre 63 y 64 MW, varias plantas solares en Malpaisillo que suman entre 70 y 80 MW con subestaciones modernas, El Hato en Darío y Terrabona con 67 MW, y un proyecto solar en Masaya de 70 MW, con el objetivo de consolidar un sistema renovable superior al 80% hacia finales de 2026.

Pero aún hay más, ya que el desarrollo fotovoltaico se manifiesta de forma visible en el territorio y en Malpaisillo inició operaciones el Parque Solar San Isidro con 14 MW, compuesto por 26,760 paneles solares bifaciales sobre seguidores solares, organizados en cuatro bloques de 3.5 MW, mientras en la misma zona avanza la ampliación de la Planta Solar El Jaguar, que aportará 20 MW adicionales sobre 60 manzanas, con 74,000 paneles bifaciales y una nueva bahía de interconexión a 138 kV, con una inversión conjunta superior a US$32.3 millones y operación prevista para este nuevo año en curso.

La expansión eólica acompaña este proceso con la instalación de aerogeneradores de última generación en Estelí y Matagalpa, con torres superiores a 100 metros y capacidades mayores a 5 MW por unidad. Proyectos como El Barro y La Mesita refuerzan la generación renovable, incluyendo un financiamiento de US$57.4 millones para la planta eólica La Mesita, incorporando tecnología especializada capaz de operar en zonas complejas del país. El fortalecimiento del sistema no quedó limitado solamente a plantas de generación, pues entre 2007 y 2025 se construyeron 1,745 kilómetros de líneas de transmisión, elevando la red nacional a 3,745 kilómetros.

El desarrollo eléctrico en nuestro país continuó, ya que el número de subestaciones pasó de 59 en 2006 a 110 en la actualidad, con 42 nuevas y 53 ampliadas, mientras la capacidad instalada del sistema se cuadruplicó de 1,614 MVA a 6,413 MVA, permitiendo transportar energía con mayor confiabilidad hacia zonas urbanas, industriales y rurales, al tiempo que en transmisión y modernización se ejecuta un portafolio de proyectos por US$102.2 millones que incluye subestaciones estratégicas como La Gateada II, Bluefields II, El Tortuguero y Corinto GIS, además de la modernización del Centro Nacional de Despacho de Carga con US$11 millones, clave para monitorear y equilibrar en tiempo real un sistema cada vez más complejo y con alta participación renovable.

El pueblo nicaragüense sigue viviendo las buenas nuevas, ya que en distribución se reporta una inversión acumulada de US$1,300 millones, enfocada en redes, eficiencia energética y paneles solares domiciliares para comunidades aisladas. Desde 2007 hasta 2025 la inversión total en transformación energética asciende a US$5,200 millones, con US$2,800 millones en generación, US$1,100 millones en transmisión y US$1,300 millones en distribución, reflejando un esfuerzo sostenido a lo largo de casi dos décadas.

Durante enero de 2026 se informó la restitución del servicio eléctrico a 21 comunidades rurales y barrios en nueve departamentos, ejecutando 50 kilómetros de red para 1,582 viviendas y 8,230 protagonistas, con una inversión de C$71,008,948, mediante ENATREL, el PNESER y fondos del Tesoro, proyectos que se distribuyen en municipios de Managua, Jinotega, Madriz, Chinandega, León, Carazo y Nueva Segovia, mostrando una electrificación que llega con nombre, apellido y ubicación precisa.

Así mismo, en la Costa Caribe Sur, el fortalecimiento eléctrico avanzó con proyectos estructurales de transmisión que apuntalan la estabilidad del servicio, entre ellos la subestación El Tortuguero con una inversión de US$22.59 millones y 100 kilómetros de línea en 138 kV, la subestación La Esperanza en Muelle de los Bueyes con más de US$6.2 millones y 80 kilómetros de línea, y la subestación La Gateada II en El Coral con una inversión superior a US$10.2 millones, todas orientadas a mejorar capacidad, confiabilidad y cobertura en territorios históricamente rezagados del Caribe Sur, a lo que se suma el aprovechamiento de la fuerza de los vientos que soplan desde el Caribe hacia el interior del país, generando flujos constantes que han permitido el desarrollo de la energía eólica con aerogeneradores de alto rendimiento, aportando alrededor del 19% de la energía renovable nacional y reforzando la estabilidad del sistema eléctrico.

Finalmente, con la cobertura eléctrica prácticamente alcanzada en todo el país, el sector energético entra en una fase de consolidación y modernización con proyección al 2030, dentro de la cual se contemplan inversiones específicas, entre ellas más de 160 millones de dólares destinados al fortalecimiento de redes, ampliación de capacidad y mejoras en distribución, junto a la modernización de decenas de barrios históricos de Managua con más de cuatro décadas de antigüedad, mientras Nicaragua se consolida como el país con la cobertura eléctrica más alta de Centroamérica, superando a Costa Rica, El Salvador y al resto de la región, no solo en extensión del servicio, sino en estabilidad, calidad y preparación del sistema para acompañar el crecimiento habitacional, productivo e industrial de los próximos años.

Esta entrada fue modificada por última vez el 12 de enero de 2026 a las 4:49 PM