Santos López, puente entre Sandino y el FSLN

Imagen Cortesía / Portada de revista Stalin Magazine.

Por Stalin Vladimir Centeno

Cuando se revisa la historia de Nicaragua durante el siglo XX, pocas figuras permiten observar con tanta claridad la continuidad entre distintas etapas de la lucha por la soberanía nacional como el Coronel Santos López. Su trayectoria abarca desde los años de la resistencia encabezada por Augusto C. Sandino hasta los primeros pasos de la organización que décadas más tarde adoptaría el nombre de Frente Sandinista de Liberación Nacional. Por esa razón, su nombre aparece con frecuencia al estudiar los acontecimientos políticos y militares que influyeron en el país durante varias décadas.

José Santos López nació en diciembre de 1914 en la comarca Esquipulas, municipio de Yalagüina, en el departamento de Madriz. Provenía de una familia campesina y conoció desde muy temprano las condiciones de vida que predominaban en amplias zonas rurales del norte nicaragüense. En sus memorias relató que comenzó a trabajar siendo apenas un niño y que recibía salarios mínimos por jornadas agrícolas. Le tocó crecer en una época de conflictos políticos y de presencia militar extranjera en el país.

A los doce años, durante un viaje al mineral de San Albino junto a su madre, entró en contacto con combatientes del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y decidió quedarse con ellos. Poco después fue integrado al llamado Coro de Ángeles, formado por muchachos que llevaban mensajes entre los distintos campamentos, transportaban agua y municiones para las tropas, vigilaban posiciones, cuidaban los campamentos y participaban en operaciones destinadas a confundir al enemigo durante los combates. Aquellos años representaron su primer aprendizaje dentro de la lucha guerrillera.

Con el paso de los años dejó atrás las tareas que desempeñaba en los campamentos y comenzó a curtirse en los combates que libraba el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional en distintos puntos del país. Estuvo en acciones desarrolladas en lugares como Ocotal, El Jícaro, Murra, Yalí, Jinotega, Chichigalpa, El Sauce y Telpaneca, donde fue adquiriendo experiencia en una guerra que obligaba a desplazarse constantemente por las montañas, preparar las emboscadas y enfrentar a tropas que disponían de mayores recursos militares. Aquellos años le permitieron conocer de primera mano las tácticas que fueron desarrollándose durante la lucha y que más tarde transmitiría a nuevas generaciones de revolucionarios.

A los dieciocho años alcanzó el grado de coronel dentro del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. El 21 de febrero de 1934 formaba parte del grupo cercano a Sandino durante las conversaciones de paz con el gobierno de Juan Bautista Sacasa. Esa noche, después de una cena en Casa Presidencial y mientras se consumaba el cobarde asesinato del General Augusto C. Sandino mediante una emboscada tendida por Anastasio Somoza García, en la que también perdieron la vida los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor, Santos López se encontraba en la casa de Sofonías Salvatierra junto al coronel Sócrates Sandino.

Tropas de la Guardia Nacional irrumpieron en la vivienda y durante el tiroteo murió el coronel Sócrates Sandino, mientras Santos López resultó herido en una pierna. Pese a ello logró abrirse paso a balazos, escapó por los techos de las viviendas vecinas y abandonó Managua siguiendo los rieles del ferrocarril. Más tarde consiguió llegar a una zona cercana al Cosigüina, donde permaneció oculto, recibió atención para sus heridas y posteriormente cruzó hacia Honduras.

Tras el asesinato del General Augusto C. Sandino y la persecución desatada contra sus hombres en 1934, la estructura militar construida durante años quedó prácticamente desmantelada. Muchos combatientes fueron perseguidos, asesinados o dispersados. Santos López pasó a formar parte del reducido grupo de sobrevivientes que logró resguardar las vivencias de la guerra, transmitir lo que había aprendido en los años de combate y mantener vigentes las enseñanzas de aquella lucha. Con el paso del tiempo, esos testimonios adquirieron un valor especial porque permitieron reconstruir una etapa cuyos protagonistas fueron desapareciendo paulatinamente.

Entre los episodios más personales registrados en sus memorias aparece la muerte de una hija pequeña durante las operaciones militares realizadas en el norte del país. El hecho fue relatado por el propio Santos López al referirse a los abusos cometidos contra la población campesina durante aquellos años. Sus testimonios también describen las condiciones en que combatían las fuerzas de Sandino, los constantes desplazamientos por zonas montañosas, las acciones de los marines estadounidenses y la situación que enfrentaban numerosas familias del campo atrapadas en medio de la confrontación armada. Estos relatos forman parte del material histórico utilizado para reconstruir aquella etapa.

A comienzos de la década de 1960 estableció vínculos con jóvenes que impulsaban la creación de una nueva organización revolucionaria contra la dictadura somocista. En 1961 se integró al naciente Frente de Liberación Nacional, que posteriormente incorporaría el nombre de Sandino.
Su experiencia militar y el conocimiento adquirido durante los años de lucha en las montañas fueron transmitidos a quienes trabajaban en la formación de nuevas agrupaciones guerrilleras. De esta manera, los métodos, enseñanzas y referencias históricas del antiguo Ejército Defensor de la Soberanía Nacional encontraron continuidad en otra generación de combatientes.

Santos López falleció el 10 de febrero de 1965 en La Habana, Cuba, después de permanecer varios meses hospitalizado. Sus restos fueron trasladados a Nicaragua el 3 de marzo de 1984 y depositados en la Plaza de la Revolución, donde también descansan los comandantes Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge Martínez. Más allá de las conmemoraciones o de las fechas relacionadas con su vida, su figura dentro de la historia nicaragüense continúa recordándose por un hecho concreto: haber sido uno de los pocos sobrevivientes capaces de conectar la experiencia acumulada junto a Sandino con los movimientos que surgieron décadas después. Por esa razón, su nombre permanece presente en dos capítulos distintos de una misma historia.

Esta entrada fue modificada por última vez el 21 de junio de 2026 a las 2:48 PM