Con una lluvia de bendición, Nicaragua celebró con alegría y regocijo la canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
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La embajada de El Salvador en Nicaragua, abrió sus puertas para quienes querían amanecer en una vigilia con esta maravillosa noticia, que recuerda el legado de amor, paz y justicia, que dejó el Santo de América.
Las familias se concentraron para presenciar a través de la transmisión especial desde el vaticano, éste hecho de gran relevancia para los fieles católicos.
La procesión de entrada dio inicio a la celebración de la Santa Misa de Canonización.
En el marco del Sínodo de los Jóvenes que se realiza en Roma, el Papa Francisco canonizó a 7 beatos, entre ellos Mons. Óscar Arnulfo Romero.
«Declaramos y definimos santos a los 7 beatos y los inscribimos en el catálogo de los Santos y que sean honrados y reconocidos en todas las iglesias como santos», dijo en su mensaje el Papa Francisco.
En la transmisión especial, el Cardenal prefecto agradeció a su santidad, la proclamación hecha y pidió que sea publicada la carta apostólica de la canonización.
El Arzobispo de San Salvador nació en la Ciudad de Barrios (El Salvador), el 15 de agosto de 1917 y murió mártir por odio a la fe el 24 de marzo de 1980, asesinado cuando celebraba la Misa en medio de una naciente guerra civil entre el pueblo y el gobierno dictatorial de derecha.
El nicaragüense, Julio César Martínez, recordará este acontecimiento como uno de los más grandes en El Salvador y América Latina.
«Tenemos un ejemplo vivo de un hombre que luchó por la dignidad humana, estuvo al lado de los pobres y sufrió en carne propia, la mayor infamias».
Los nicaragüenses nos sentimos comprometidos con la lucha de Romero, pidiéndole a ese Santo a luchar porque tengamos esa paz y tranquilidad y que San Romero haga que las personas que tienen un pensamiento indigno se conviertan.
El salvadoreño, Fidel Argueta Benítez, dijos sentir emoción y alegría al saber que con esta canonización al fin de hizo justicia.
«Como es un modelo de pastor universal, se convierte en una figura para todo el mundo y es el primer Santo de Centroamérica y de El Salvador, y su canonización nos invita a ser constructores de paz en los momentos difíciles».
Por primera vez, el embajador de El Salvador Carlos Ascencio presenció un hecho histórico, como este.
«Estamos contentos que se hizo justicia y ahora debemos seguir el legado de Monseñor Romero y seguir ese ejemplo de vida que nos deja», expresó.
La salvadoreña Ana Vásquez, también recordó que pedirán a San Romero por la paz de Nicaragua y el mundo.
«Yo siento mucha alegria; nos sentimos tan emocionados de que ahora tenemos un santo, que va a velar por nosotros y va interceder por nosotros para cumplirnos milagros», finalizó.
Fuente: El 19 Digital
Esta entrada fue modificada por última vez el 26 de septiembre de 2022 a las 10:44 AM