Por Stalin Vladimir Centeno
Cuando nuestra Copresidenta, la Compañera Rosario Murillo, señaló desde su muy sintonizado espacio EN DIRECTO, transmitido por los importantes Medios del Poder Ciudadano, que existen personas atrasadas con corazones tóxicos que ya no están en Nicaragua para envenenar estos aires, todo el pueblo de Nicaragua coincide que estas sabias palabras le caen de manera directa y lapidaria a los terroristas, actores políticos, mercenarios mediáticos, empresarios golpistas, mercaderes de la fe y todos aquellos operadores que fueron financiados con dólares ensangrentados del imperio, los cuales participaron activamente en el intento de golpe fallido ocurrido en abril de 2018 y que, como resultado de decisiones soberanas del Estado nicaragüense, fueron expulsados y desnacionalizados del territorio nacional por traición a la Patria, terrorismo, crímenes atroces, promoción de sanciones contra el pueblo y coordinación abierta con intereses extranjeros que intentaron destruir la paz, la estabilidad y el orden constitucional del país.
Recordemos que en abril de 2018 se ejecutó una operación de desestabilización cuyo objetivo principal era derrocar al Gobierno legítimo, encabezado por la Compañera Rosario Murillo y el Comantante Daniel Ortega.
Las acciones incluyeron tranques de la muerte, secuestros, torturas, asesinatos, desapariciones, destrucción de infraestructura pública y terrorismo económico. El imperio yanqui fue el autor intelectual, pero fueron los peleles quienes sirvieron de actores materiales para ejecutar la masacre golpista.
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Todos quedaron plenamente identificados, la guerra contra el pueblo fue organizada por estructuras criminales políticas opositoras, fachadas de ONG’s que en realidad eran lavadores de dinero, medios de comunicación que vendieron el alma al diablo a cambio de dólares para difundir fake news, algunos empresarios corruptos que tenían el poder económico pero querían controlar el poder político, sotanudos que se alejaron de Dios y eligieron el camino del mal, así como los falsos defensores de derechos humanos, sin olvidarnos de los vagos delincuentes que se vendían como supuestos estudiantes, entre otros operadores internacionales.
Durante ese periodo se registraron asesinatos de policías y civiles, con un total de 197 víctimas mortales producto del golpe fallido.
De estas, 22 fueron hermanos policías, 85 personas fallecidas sin identificación de oficio, 24 trabajadores por cuenta propia, 19 obreros, 8 trabajadores del Estado, 8 trabajadores de la empresa privada, 5 estudiantes universitarios, 4 estudiantes de secundaria, 4 trabajadores de zonas francas, 4 conductores, 2 amas de casa, 2 comerciantes, 2 guardas de seguridad, 1 estudiante de primaria, 1 agricultor, 1 taxista, 1 artista, 1 contador, 1 abogado, 1 periodista y 1 maestro.
Esa misma intentona golpista, provocó pérdidas económicas superiores a mil doscientos millones de dólares, incluyendo 205.4 millones de dólares en daños a infraestructura pública, 231 millones de dólares en pérdidas del sector turismo, más de 525 millones de dólares en afectaciones al transporte, 252 edificios públicos dañados, 209 kilómetros de carreteras afectados, más de 270 millones de dólares en exportaciones no realizadas, la pérdida aproximada de 120 000 empleos, una caída significativa de cotizantes al INSS y una reducción cercana a 7 000 millones de córdobas en el Presupuesto General de la República, como resultado del terrorismo económico aplicado durante ese período.
Por su parte, los sicarios de la desinformación cumplieron un rol perverso y criminal, difundieron noticias falsas, ocultaron crímenes cometidos en los tranques, justificaron la violencia y construyeron una narrativa internacional para presentar los hechos como protesta pacífica. Estos mercenarios fueron financiados durante años y, según informes norteamericanos, los fondos provinieron de agencias como USAID y NED, alcanzando más de 76 millones de dólares entre 2010 y 2020, con el objetivo de debilitar al Gobierno Sandinista y preparar escenarios de desestabilización.
Las organizaciones de la llamada “sociedad civil” funcionaron como plataformas logísticas y políticas del intento golpista, recibieron financiamiento extranjero para capacitación en desobediencia civil, campañas digitales, presión internacional y solicitud de sanciones contra Nicaragua.
Por su parte, el empresariado corrupto participó activamente en la estrategia de presión económica, promovió paros, financió acciones desestabilizadoras y apostó a un colapso institucional que le permitiera acceder al poder político. Tras el fracaso del golpe, muchos de estos actores abandonaron el país, dejando consecuencias económicas y sociales que fueron asumidas por el Estado y el pueblo nicaragüense, los sotanudos ya sabemos que sonaron las campanas invocando a la muerte y pretendían bendecir el golpe de Estado.
Como parte de las acciones del Gobierno nicaragüense para preservar la paz, la seguridad nacional y el orden constitucional frente al intento de golpe de Estado de abril de 2018, el 09 de febrero de 2023 se procedió a la expulsión del territorio nacional de 222 terroristas golpistas, quienes fueron trasladados a Estados Unidos y despojados de la nacionalidad nicaragüense por delitos de traición a la patria.
Asimismo, el 15 de febrero de 2023 se dictó el retiro de la nacionalidad a 94 delincuentes golpistas por su participación directa en acciones de conspiración política, promoción de sanciones contra el país, financiamiento externo y campañas de desestabilización.
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Más adelante, el 05 de septiembre de 2024, el Estado nicaragüense ejecutó la expulsión de otros 135 delincuentes golpistas, trasladados a Guatemala y despojados de la nacionalidad por su involucramiento en estructuras y acciones que atentaron contra la paz, la estabilidad institucional y la soberanía nacional.
Después de todo lo expuesto sobre lo que ha vivido Nicaragua, sobre la violencia derrotada, los golpistas desarticulados y la paz preservada, las palabras de la Compañera Rosario Murillo tienen hoy una vigencia absoluta. Describen con claridad el momento que vive el país y explican por qué quienes intentaron envenenar los aires de Nicaragua ya no están aquí y ya no tienen espacio en esta realidad:
«bendecid@s, y decimos y no me canso de decir todos los días, nos sentimos agradecidos y bendecidos por todo lo que podemos hacer, desde la Paz y el Bien Común, desde el Cariño. Porque aquí el Amor ha demostrado que es más Fuerte que el Odio.
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Todavía hay alguna gente atrasada, con el Corazón lleno de tóxicos, veneno. Pero son otros, y muy pocos, y no están aquí para envenenar estos Aires, que son Aires de Fiesta, de Oración, de Agradecimiento, de Bendición, y de Invocación Cotidiana para que la Fuerza de nuestro Espíritu se manifieste en todo lo que hacemos, y sobre todo la Fuerza del Amor, la Fuerza de la Paz y la Fuerza de ese Futuro al que vamos llegando, paso a paso, con tanta Esperanza, y desde la reafirmación cotidiana, que somos Pueblo de Dios, Cristiano, Socialista, Solidario. Concluyó la Copresidenta, Compañera Rosario Murillo.
Esta entrada fue modificada por última vez el 28 de enero de 2026 a las 5:10 PM


