Los mismos de ayer, hoy pretenden lo mismo con el petróleo del pueblo venezolano

Por Arlen Hernández

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, miente, y trata de manipular la conciencia, pero la historia lo delata, y lo ubica en el lodo más espeso de la criminal codicia, la explotación visceral, destructiva y grotesca, sin el menor reparo y menos hipocresía, al secuestrar al Presidente Constitucional de Venezuela, Compañero Nicolás Maduro, y a la Primera Combatiente, Compañera Cilia Flores, con el objetivo de allanar el Poder del Pueblo, que se construye contra viento y marea, a partir del 2 de febrero de 1999, con la llegada al gobierno del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, fecha en que se marca un antes y un después mediante la Revolución Bolivariana.

Las pretensiones de los Estados Unidos, no es nueva. Invaden,asesinan, destruyen, roban, desolan, arrasan, con la complicidad de los vende patria, a los que el General Augusto C. Sandino, les califó como “PELELES”, a quienes utilizan, con el afán de apoderarse de los recursos llámese: petróleo, gas, oro, diamantes, agua, tierra, carbón, árboles, otros tantos, y por supuesto, los minerales claves para la creación y desarrollo de tecnologías para imperar.

La historia nos muestra el saqueo de las riquezas venezolanas, por compañías transnacionales estadounidenses, desde agosto de 1865, con la concesión entrgada por la oligarquía, en el Estado de Zulia, al empresario gringo Camilo Ferrand.

En 1878 en el Estado de Táchira, le fue entregada al aristócrata caraqueño, Antonio Guzmán Blanco, convirtiéndola en su propio y absoluto negocio personal, en menos cabo del pueblo venezolano.

También, en ese mismo año, la rancia oligarquía venezolana, en el Estado de Sucre, concedió a la “New York and Bermúdez Company”, el lago de asfalto más grande del mundo “Guanoco”, de cuyo muelle, salió el asfalto para las ciudades estadounidenses de Washington, Detroit, Filadelfia y Nueva York, -está última-, a donde fue trasladado arbitrariamente y en detrimentro del Derecho Internacional, 148 años después, el Presidente Constitucional de Venezuela Compañero Nicolás Maduro, y su esposa, la Primera Combatiente, Compañera Cilia Flores.

La compañía estadounidense New York and Bermúdez, extrajo sin pagar impuestos, más de 16 millones de barriles de asfalto de “Guanoco”, y únicamente las familias oligarcas que gobernaban, recibieron jugosos cheques, mientras la población del Estado de Sucre, en la mayor miseria.

El “humus avarientas” del mayor asesino y depredador de la humanidad, Estados Unidos, el mismo de ayer y el mismo de hoy, en 1902, con la participación del ejército de Alemania, Italia e Inglaterra, secuestraron las costas venezolanas para apropiarse de las zonas petrolíferas, con el beneplácito del presidente entreguista-apátrida, Juan Vicente Gómez.

Este mal hijo de la patria, entregó 27 millones de hectáreas de recursos petroleros, a la transnacional británica The Venezuelan Develoment Co., en los estados de Carabobo, Táchira, Falcón, Mérida, Lara, Trujillo, Zulia, Sucre, Monagas y el Delta Amacuro.

Ahí no queda todo, 10 años después, en 1912, la oligarquía criolla venezolana, repartió más territorio petrolero a la empresa estadounidense Standar Oil Co. Inc, y a la anglo-holandesa Royal Dutch Shell.

Al año siguiente, sin esperar mucho, en 1913, los empresarios de la compañía Caribbean Petroleum, se adueñaron de la costa oriental del Lago de Maracaibo, donde se descubrió el primer campo de Petróleo de mayor importancia en el mundo, el pozo Zumaque I, comenzando así el comercio formal de petróleo, sin la administración del pueblo venezolano.

Zarpaban los petroleros con destinos diversos, Europa y Estados Unidos, dejando pobreza y contaminación.

Las situación se repetía una y otra vez, durante 45 años. En 1858, las familias oligarcas, junto a los Adecos (Acción Democrática), y Copeyanos (Comité de Organización Política Electoral Independiente), se repartieron los recursos petroleros, al margen de los intereses legítimos del pueblo venezolano.

El oligarca Carlos Andrés Pérez, en 1974, se convierte en presidente de Venezuela, con la falsa promesa de nacionalizar, de recuperar como Estado Soberano, la industria petrolera, bajo ese nefasto teatro, decretó únicamente, la nacionalización de las exploraciones geofísicas, la perforación y la extracción petrolera.

Mientras que las compañías transaccionales y sector privado: se llenaba los bolsillos de “harto dinero”, con el proceso de exportación, refinación y comercialización. Además, el títere imperialista Carlos Andrés Pérez, otorgó al imperio, la Cuenca Barina-Apure (estados vecinos de la región de los Lllanos al suroeste de Venezuela).

La extensión adjudicada a las compañías gringas, por Carlos Andrés Pérez, superó los 297 kilómetros cuadrados, donde los fascistas y depredadores, establecieron una especie de República Independiente, donde hacían a su antojo, sin reglas y sin ley.

Tras esos innumerables y colosales despojos de recursos, el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, asume la presidencia junto al pueblo, el 2 de febrero de 1999, con cifras espeluznantes de pobreza que rondana el 50% de los hogares, y el 20% en extrema pobreza, resultado de la política entreguista, capitalista y fascista de los gobiernos “peleles” al servicio del Imperialismo.

Con el mandato del Comandante Chávez, paulatinamente revirtió la privatización de la industria petrolera venezolana, asegurando que la renta petrolera fuera directamente al pueblo.

De 1999 al 2013, período presidencial del Comandante Hugo Chávez Frías, estableció el esquma de empresas mixtas, permitiendo la participación de empresas privadas, en la estatal Petróleo de Venezuela S.A., (PDVSA), con mayoría del 51% o más, en garantía los derechos del pueblo venezolano.

Nacionalizó el mayor reservorio de crudo, la Franja Petrolífera del Orinoco, también, los servicios y la logística, para fortalecer la soberanía de los recursos, proyectos y la cadena de valor petroleros, poniendo freno al modelo neoliberal y así reducir la pobreza, extrema pobreza y la desigualdad.

Cumpliendo esta fase de dignidad y soberanía, el Gobierno de la República Boliviarana de Venezuela, con los recursos del comercio petrolero, afianzó una inversión histórica, en la reducción de la pobreza, salud, educación, alimentación, vivienda, deportes, cultura, comunicación, transporte, infraestructura, una redistribución de los ingresos a favor del pueblo.

En ese camino de la dignidad de nuestra América Morena, con la visión de los Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías, el impulso del Socialismo del Siglo XXI, nace en 2004, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), igualmente, PetroCaribe, una alianza con valores y principios de complementariedad, el respeto y la solidaridad, para enfrentar al capitalismo en todas sus formas de dominación.

A partir de marzo 2013, el presidente de la República Boliviarana de Venezuela, el Compañero Nicolás Maduro, electo por el pueblo y para el pueblo, ha enfrentado arremetidas expansionistas de Estados Unidos.

A la fecha, suman unas 930 medidas coercitivas unilaterales y otras medidas restrictivas, punitivas y extorsivas, en detrimento de las familias, por su impacto en el desarrollo de Venezuela, país sudamericano con las mayores reservas de petróleo en el mundo: 303 mil millones de barriles de petróleo, en la Faja Petrolífera del Orinoco, equivalente al 17% del total en el planeta. Y solamente produce y comercializa el 1% que consume el mundo.

Desde agosto 2025, operan buques y portaaviones de guerra gringos en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, con el falso argumento de atacar el narcotráfico, y cuando en realidad, es una actualización criminal de la Doctrina Monroe “América para los Americanos”.

Esta operación militar del gobierno de Donald Trump, ha causado el asesinato de más de 100 personas, la destrucción de embarcaciones pesqueras, y el 3 de enero 2026, el secuestro del Presidente Constitucional de Venezuela, Compañero Nicolás Maduro, y a la Primera Combatiente, Compañera Cilia Flores, quienes son tratados como criminales, por no alinearse a la política guerrerista y depredadora de Estados Unidos.

La Patria Grande, una vez más, se enfrenta a los demonios oscuros, egoístas, asesinos, manipuladores, mezquinos, racistas, fascistas, sátrapas desde la A hasta la Z, que pretenden arrebatarnos la paz, la prosperidad material y espiritual, los sueños y la vida colectiva.

¡Alerta, Alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina, frente al Enemigo que es el Mismo, y que venceremos con la Conciencia!

¡Las manos de mi madre, las tuyas y las mías, sean acero defensor de la Verdad Verdadera y el Destino Victorioso, frente al Enemigo sin Corazon y sin Dios!

Esta entrada fue modificada por última vez el 4 de enero de 2026 a las 4:41 PM