Nicaragua reduce la mortalidad vial con un plan estatal que apunta al cambio cultural

Foto Cortesía / Agente de Tránsito de la Policía Nacional de Nicaragua.

MANAGUA – NICARAGUA / Tras alcanzar uno de los picos más altos de mortalidad vial de su historia reciente, Nicaragua da señales de inflexión en un fenómeno que las autoridades califican como una pandemia mundial, logrando así una reducción en las estadísticas gracias a la implementación de un plan de emergencia nacional que comenzó en 2025. Así informó Sputnik.

El país latinoamericano logró reducir de 14 a 13 la tasa de fallecidos por accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes, un descenso que, aunque gradual, marca un punto de quiebre en una problemática asociada al crecimiento acelerado del parque vehicular y a patrones culturales de alto riesgo, afirmó en diálogo con Sputnik la Comisionada General Vilma Reyes, jefa de la Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional.

«Aquí se le llama emergencia no porque estemos en un desastre vial, sino porque el mandato del Estado es cuidar la vida y evitar el dolor que dejan estas tragedias en las familias«, manifestó la jefa policial de tránsito.

MUERTES POR ACCIDENTES SUPERAN HOMICIDIOS

De 2022 a 2024, Nicaragua llegó a registrar hasta 14 muertes por cada 100 mil habitantes por accidentes de tránsito, una cifra sin precedentes que superó incluso la tasa de homicidios, situada en 6 por cada 100 mil. Ese escenario obligó a reforzar una estrategia que pasó de ser sectorial a convertirse en una política pública transversal, con participación de todas las instituciones del Estado.

«En nuestro país podés fallecer más por accidente de tránsito que por cualquier otro delito, porque la tasa de homicidios, por ejemplo, está a 6 por cada 100 mil habitantes. Nosotros estábamos en 14 por cada 100 mil habitantes y [en 2025] logramos bajarlo a 13 por cada 100.000 habitantes«, reveló Reyes.

El plan nacional de emergencia vial, orientado por los copresidentes de Nicaragua, se estructura en cuatro ejes: educación, prevención, regulación operativa y medidas coercitivas, acompañados de campañas de comunicación y la expansión de la infraestructura de calles y carreteras del país.

IMPACTO POSITIVO

«Es un modelo preventivo con enfoque en la persona, la familia y la comunidad, aplicado en los 153 municipios del país», señaló Reyes.

Uno de los factores estructurales que explica la magnitud del problema es el crecimiento del parque vehicular en Nicaragua, el cual pasó en una década de 758 mil a más de 1,6 millones, con una expansión particularmente acelerada de las motocicletas, que hoy suman cerca de un millón.

Este segmento concentra el mayor riesgo con resultados fatales: dichos vehículos representan el 55,9% de los fallecidos por hechos viales a nivel nacional, de acuerdo con datos presentados por la institución.

DESAPRENDER LA CULTURA DEL RIESGO

«El tema de las motos, desde 2010, es un boom en América Latina. En nuestro país, así como está el crecimiento del parque vehicular, también así es el crecimiento de los fallecidos por accidente de tránsito de motociclistas. Y ahí es donde tenemos todas las estrategias y planes en función de reducir y cuidar la vida«, añadió Reyes.

Pese a ese contexto adverso, las estadísticas de 2025 muestran una tendencia a la baja. En comparación con el año anterior, se registraron 38 personas menos fallecidas y 184 menos lesionadas en colisiones viales.

Los resultados revelan el «impacto positivo de las acciones implementadas«, dijo la vocera de la Policía Nacional, la comisionada Karen Obando, en conferencia el 6 de enero, tras presentar los resultados del plan de emergencia en 2025.

40% DE LOS CASOS ACCIDENTES

Los datos oficiales revelan patrones claros en los conductores: el 58,5% de los accidentes ocurre entre sábado, domingo y lunes, mientras que más del 62% se concentra entre la una de la tarde y la medianoche. Las carreteras siguen siendo los espacios de mayor letalidad, con 667 fallecidos, frente a 236 en calles urbanas.

En ese contexto, una de las decisiones más discutidas fue la reducción del límite máximo de velocidad a 50 kilómetros por hora. «Sí dio resultado. Bajaron los fallecidos, los lesionados y la peligrosidad. La vida prevalece sobre cualquier otra consideración», subrayó Reyes, al indicar que la medida se mantiene en evaluación para su consolidación como política permanente.

Las autoridades coinciden en que el principal detonante de los accidentes sigue siendo el factor humano. El exceso de velocidad, el consumo de alcohol —presente en casi el 40 % de los casos—, la invasión de carril y los giros indebidos encabezan las causas. Frente a ello, el plan combina sanciones más severas, suspensión de licencias y procesos judiciales con educación vial desde la primera infancia hasta el nivel universitario.

«Estamos desaprendiendo una cultura y aprendiendo otra«, afirmó Reyes, para quien la percepción social del riesgo, como factor cultural, es el principal desafío que enfrentan las autoridades.

En este escenario, más de 4 millones de personas han participado en procesos de formación y sensibilización vial en los últimos años, según cifras oficiales. Para las autoridades, el descenso registrado no es un punto de llegada, sino la confirmación de que una estrategia sostenida, comunitaria y evaluada de forma permanente puede modificar un fenómeno históricamente resistente al cambio.

Esta entrada fue modificada por última vez el 17 de enero de 2026 a las 2:10 PM