Nicaragua – Sandinismo e identidad nacional

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Por Stephen Sefton

La historia contemporánea de las naciones alrededor del mundo demuestra que un ampliamente consensuado sentido humanista de la identidad nacional es absolutamente fundamental para afianzar el dinámico y democrático desarrollo socioeconómico de los pueblos. La identidad nacional promueve el amor patria, una firme conciencia soberana y un fuerte sentido de dignidad nacional que aseguran las victorias de los pueblos aun ante las amenazas más siniestros y los retos más difíciles. De lo contrario, las naciones vuelven vulnerables a todo tipo de traición, del abandono de valores y de entrega de los intereses nacionales, la subversión de la voluntad democrática y del sometimiento a las imposiciones extranjeras.

Alrededor del mundo hay muchos ejemplos de países donde las élites gobernantes sobreponen sus intereses por encima de las necesidades y aspiraciones de las familias de sus pueblos, o donde los gobiernos se someten a las demandas e intervenciones de los poderes imperialistas. Pero las clases vendepatrias casi siempre tienen que luchar contra la determinada voluntad de sus pueblos de afirmar quiénes son y de dónde vienen. La historia de América Latina y el Caribe ofrece muchos ejemplos de la sobrehumana valentía de los pueblos que defienden la memoria de sus luchas, su sentido de identidad nacional y sus aspiraciones históricas a la emancipación frente al miserable entreguismo de las élites traidoras.

En estos momentos, el pueblo cubano vuelve a demostrar cómo la identidad revolucionaria de su pueblo permite al país enfrentar una todavía mayor intensificación del genocida bloqueo norteamericano. En Venezuela, luego del violento secuestro del Presidente Nicolás Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores, el gobierno y el pueblo enfrentan la compleja tarea de defender y sostener su soberana independencia ante la despiadada extorsión gangsteril de su petróleo por el régimen del presidente Donald Trump. Por contraste, en países como Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, sus élites gobernantes explotan la fachada de la democracia electoral para imponer la voluntad de sus amos extranjeros sobre el bienestar de sus poblaciones. Socavan la unidad popular, promueven la corrupción y la represión arbitraria, y pervierten el patriótico sentido del Bien Común nacional.

NICARAGUA

Una robusta identidad nacional siempre ha sido un recurso esencial para defender las legítimas aspiraciones de los pueblos, a la vez que sostiene su resiliencia ante el incesante asalto de guerra psicológica dirigido a colonizar el imaginario de las poblaciones resistentes. En Nicaragua, el triunfo de la Revolución Popular Sandinista se logró precisamente por la determinación del pueblo de liberarse de una terrible dictadura y revertir la traición del asesinato del General Sandino y sus compañeros en 1934, bajo las órdenes del gobierno yanqui. El Triunfo de 1979 fue no solamente un momento de emancipación política y económica, sino también una revolución cultural, espiritual y afectiva que el Sandinismo ha logrado convertir en un proceso continuo de desarrollo del sentido de la identidad y de la dignidad nacional.

Es un proceso que involucra todos los espacios y aspectos de la vida nacional, desde elementos fundamentales como el idioma, el vestimiento y la gastronomía, hasta las expresiones culturales, socioeconómicas y políticas más complejas. La primera fase de la Revolución Popular Sandinista enfatizó el antiimperialismo político del legado de Sandino, pero lo que permitió al Frente Sandinista superar los 17 años de oscuridad y oscurantismo de los gobiernos neoliberales fue su pleno compromiso integral con toda la herencia nacional, tan completamente expresado en la lucha de Sandino. Desde enero de 2007, los gobiernos del Comandante Daniel y la Compañera Rosario han confirmado y consolidado ese compromiso de manera ejemplar.

Como el poeta Jeremy Cerna ha notado, el Sandinismo “es una identidad nacional que articula la memoria de resistencia indígena, la lucha antiimperialista, la espiritualidad popular y el proyecto revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Es el resultado de un proceso histórico que ha sabido integrar la fe, la cultura y la justicia social…”. Y como Xavier Díaz Lacayo ha afirmado, “la restitución y certificación de la verdadera independencia de nuestra población en la categoría de Nación permite hoy al Estado Revolucionario dignificar la trayectoria de sacrificio histórico librada contra influencias externas negativas, para conservar la estructura social y cultural originaria, con armonía, respeto, unidad indisoluble con la naturaleza y, sobre todo, el amor a todas las expresiones de vida”.

De hecho, las políticas del gobierno del Comandante Daniel y la Compañera Rosario, arraigadas en el verdadero amor patrio, han facilitado la exploración y celebración de todas las facetas de la identidad nacional nicaragüense y su espiritualidad. Se ha reconocido la influencia esencial de la cosmovisión de los pueblos originarios y afrodescendientes, cómo ha sobrevivido al despiadado asalto cultural del colonialismo español y cómo se ha sincretizado con la religión cristiana en numerosas fiestas tradicionales, desde el Palo de Mayo hasta La Purísima. La visión espiritual de Sandino cabe plena y naturalmente en la cosmovisión sincrética de la cultura nicaragüense, cuando escribió en su manifiesto Luz y Verdad que “el principio de todas las cosas es el Amor, o sea Dios… La única hija del Amor es la Justicia Divina”.

REVOLUCIÓN Y CULTURA

Las reivindicaciones y afirmaciones revolucionarias de la cultura nicaragüense siguen el imperativo de lograr la democratización y la modernización inclusiva de la sociedad. A la par de la nueva infraestructura pública en todo el país, se conserva y restaura la arquitectura tradicional colonial. Avanzan juntas las iniciativas de moda de Nicaragua Diseña con la celebración del vestimiento tradicional, como los huipiles. Al mismo tiempo que se instalan equipos médicos de última generación, como los aceleradores lineales para el tratamiento del cáncer, se promueve activamente la medicina natural y las prácticas curativas tradicionales.

Lejos de ser curiosidades turísticas, los bailes folclóricos, la música tradicional y expresiones culturales como las gigantonas forman parte cotidiana de las actividades políticas y sociales. De igual manera, los platos de la gastronomía nicaragüense se disfrutan ampliamente y refuerzan las raíces populares de los pueblos originarios y afrodescendientes, desde el rondón, los patís y el pan de coco de la Costa Caribe, hasta las güirilas con cuajada, los quesillos con tiste, nacatamales, vigorón, baho e indio viejo del Pacífico. Todas estas tradiciones se promueven de manera activa mediante la celebración constante de concursos, festivales y foros, organizados por la red de Ciudades Creativas y las instituciones de la Comisión de la Economía Creativa. 

El Gobierno ha hecho posible que Nicaragua cuente ahora con más de 200 Casas de Cultura y Creatividad, que promueven actividades y aprendizaje de música, baile y arte en todo el país. El amor a todas las expresiones culturales de Nicaragua, la interculturalidad, es parte integral de las modalidades educativas nacionales. El compañero Jhonny Hodgson, Delegado de la Presidencia para la Costa Caribe, ha notado cómo en Nicaragua, “sentimos orgullosos de que se ha creado la Comisión Nacional de Interculturalidad, donde está el CNU, el Ministerio de Educación, donde está el INATEC, y donde están los Gobiernos Regionales, para asegurar que el tema de la interculturalidad no sea un conocimiento que se adquiera solo en la edad adulta, sino que desde la niñez los niños comiencen a conocer la Interculturalidad”.

Ningún otro movimiento político en la región ha tenido la visión y capacidad práctica que ha demostrado el Sandinismo para construir una cultura de amor patrio tan rica en sus diversas expresiones. En los meses de enero y febrero celebramos a los grandes héroes nacionales Rubén Darío y Augusto C. Sandino, no solo por sus incomparables obras y gestas, sino por ser las figuras que sintetizan la cultura nicaragüense ante el mundo entero. Como ha explicado el Comandante Daniel, “Darío y Sandino reivindicaban con orgullo que por sus venas corriera la Sangre Indígena, y nos sentimos todos orgullosos de que por nuestras venas corra la Sangre Indígena”.

opinDe hecho, en Nicaragua, todas y todos los destacados exponentes de la música, el baile, las artes plásticas, la cerámica y artesanía, la literatura y el teatro, se fusionan con las luchas de resistencia del pueblo para alcanzar su plena emancipación política, socioeconómica, moral y espiritual frente a los siglos de opresión colonial y neocolonial. El Sandinismo, liderado por el Comandante Daniel y la Compañera Rosario, ha creado las condiciones necesarias para garantizar la preservación, evolución y transformación de todas las expresiones de la cultura nacional, y asegurar su transmisión a las nuevas generaciones, profundizando la democratización revolucionaria de la sociedad.

Y la Compañera Rosario ha explicado la suma importancia para la identidad revolucionaria de Nicaragua de la visión del Comandante Carlos Fonseca, cuando expresó un 8 de noviembre, aniversario de su tránsito a la inmortalidad: “Cuánto debemos a Carlos Fonseca por ese Pensamiento y esa Visión que logró plasmar, en una idea infinita y en una práctica multiplicadora, la Identidad Nicaragüense. Identidad que es Pensamiento, Identidad que es Tradición, Identidad que es Vigor, Gloria y VictoriasIdentidad que es Lucha Permanente, no una lucha insensata ni inútil, sino una Lucha Permanente para construir un Porvenir como lo merecemos todas y todos. Lucha Permanente para vivir como debemos vivir: como Seres Humanos”.

Esta entrada fue modificada por última vez el 22 de febrero de 2026 a las 4:33 PM