Por qué Camilo se fue de la ciudad

Imagen Cortesía / Comandante Camilo Ortega.

NICARAGUA / El poema “Por qué Camilo se fue de la ciudad”, escrito en mayo de 1973, retrata la figura del Comandante Camilo como un joven filósofo marxista, científico y romántico que decidió abandonar la ciudad para abrazar la lucha revolucionaria, guiado por su comprensión de los cambios históricos y las contradicciones sociales.

A continuación, poema íntegro:

A doña Lidia

Camilo era sentimental,

lo razonaba todo, confiaba en el diálogo,

no era metafísico, era dialéctico.

Examinaba las contradicciones en su conjunto

lo que muere y lo que nace cada día

los cambios radicales de la naturaleza y de la historia;

juzgaba con los cánones de su época:

los que fueron buenos en el comunismo primitivo no lo

fueron en la esclavitud

los esclavistas no lo fueron en el feudalismo

los feudales no lo fueron en el capitalismo

los capitalistas no podrán ser nunca nuestros en el

socialismo que queremos;

porque ellos seguirán queriendo la propiedad privada y la

explotación

la sumisión de los campesinos a los terratenientes

de los obreros a los capitalistas.

Camilo se fue de la ciudad

porque la historia le enseñó que todo siempre ha cambiado

y que también nuestra vida va a cambiar;

quería ser revolucionario y no reformista,

no era un ideólogo sino un filósofo;

Camilo era un filósofo marxista

con un corazón lleno que compartía su riqueza.

Camilo era un romántico.

No era idealista.

Sabía que veníamos de la naturaleza,

confiaba en la ciencia:

en que todo nace y se sabe por las exigencias de la vida,

rechazaba la superstición y el miedo a lo desconocido,

aceptaba que nada era casual, nada preconcebido.

Explicaba la conexión entre los fenómenos de la naturaleza

y su interdependencia

que es la ley por la cual se rige su desarrollo

de esto deducía la conexión e interdependencia de los

fenómenos de la vida social

y nos aclaraba que también era esa la ley

por la cual se regía nuestro desarrollo, nuestro dolor,

nuestra esperanza.

En eso Camilo era un científico.

Nada de individualismos.

Compartía sus conocimientos, leía y nos leía:

«según sean las condiciones de existencia de la sociedad, las

condiciones en que se desenvuelve su vida material,

así son sus ideas, sus teorías e instituciones políticas», para

bien o para mal

pero el pueblo en su marcha siempre las renueva:

mata la raíz podrida y crece la verde;

y para esto nos citaba a Marx, siempre lo hacía con alegría:

«no es la conciencia del hombre la que determina al ser sino,

por el contrario, el ser social es el que determina su

conciencia».

También nos recitaba con gozo trozos de poemas y de

canciones sin pedantería, t.al y como lo deben hacer los muchachos

de su edad, de la mía,

que vemos las mismas películas

que compramos en el mismo mercado

que compartimos las mismas condiciones de vida material la

misma geografía, el mismo crecimiento demográfico. Nos

cantaba con igual sencillez que cuando decía:

«El capital es el patrón»

o nos relataba cómo había cambiado la historia, los modos

de vida,

por las demandas de las fuerzas productivas

y no por las ideas de algunos gobernantes;

o nos preguntaba: «¿En poder de quién están los medios

de producción:

la tierra, los bosques, las aguas, el subsuelo, las materias primas,

las herramientas y los edificios dedicados a la producción,

las vías y medios de comunicación?»

Camilo a mi entender se las sabía de todas, todas,

se las supo desde el principio, con su famila lo aprendió

(su padre quiso una vez pelear junto a Sandino)

que bajo el régimen del comunismo primitivo

la base de las relaciones de producción

fue la propiedad social sobre los medios de producción

que se comían los peces y los frutos en la tierra de todos

que eran hermanos y que no conocían la propiedad privada;

que bajo el régimen de la esclavitud

la base de las relaciones de producción

fue la propiedad del esclavista sobre los medios de

producción

y sobre los esclavos a los que ponían a arar la tierra

y a los que podían comprar, vender, y matar como ganado;

que bajo el régimen feudal

la base de las relaciones de producción

fue la propiedad del señor feudal sobre los medios de

producción

y su propiedad parcial sobre sus siervos los productores

a quienes ya no podía matar pero sí comprar o vender;

que bajo este régimen capitalista

la base de las relaciones de producción

es la propiedad capitalista sobre los medios de producción

que ya no nos pueden legalmente matar, ni vender o

comprar

pero que tenemos que trabajar en algo que no es nuestro

vender nuestra fuerza productiva, nuestra imaginación

creadora,

para ganarnos el sustento y el vestido.

Camilo sabía esto y lo sufrió en carne propia.

No fue irascible, guardaba su dolor meditándolo.

Era sensitivo,_poeta,

no se limitaba a ser rector moral de sus amigos,

se desaparecía para estudiar, para asestarle un golpe al

enemigo,

después, lo adivinábamos, reaparecía contento con la

satisfacción de haber cumplido,

con la certidumbre de que para algo.más estaba

destinado; por eso se fue, nos dejó, está con nosotros

mi bueno y transparente amigo Camilo.

Mayo de 1973

Imagen Cortesía / Poema: Por qué Camilo se fue de la ciudad
Imagen Cortesía / Poema: Por qué Camilo se fue de la ciudad
Imagen Cortesía / Poema: Por qué Camilo se fue de la ciudad
Imagen Cortesía / Poema: Por qué Camilo se fue de la ciudad

Esta entrada fue modificada por última vez el 26 de febrero de 2026 a las 3:05 PM