Acto Solemne de Juramentación e Inauguración del Nuevo Periodo del Pueblo Presidente

Una juramentación llena de
heroísmo, patriotismo y dignidad

Fue una ceremonia sencilla, llena de calor humano, impregnada de humildad, como todo lo que hacen los revolucionarios. Ese detalle mínimo nos recuerda que los revolucionarios, aunque somos el más alto escalón de la especie humana, no somos ni ángeles, ni demonios, sino seres humanos con el corazón henchido de amor y solidaridad hacia los demás.

Me llenaba el corazón de alegría el saber que el presidente de China mandó un enviado especial para representarlo. Que de nada le va a servir a los yanques vetar nuestros préstamos por pura politiquería y no por desméritos técnicos. Que lo que los yanques no nos quieran comprar, los chinos si lo harán, dejando al imperialismo como una serpiente desmuelada.

El presidente José Daniel Ortega Saavedra, le recordó a Joe Biden, que Estados Unidos tiene una cuenta pendiente con Nicaragua. Que por sentencia firme de La Haya, Estados Unidos fue condenado a pagarnos 17 mil millones de dólares y no lo han hecho. Que es una exigencia conforme el derecho internacional, no una humillante solicitud de limosna.

Como ya es su costumbre y teniendo en mente que las nuevas generaciones no vivieron las brutales agresiones militares de Estados Unidos en los 80s contra nuestra pequeña pero digna patria, el presidente hizo un repaso histórico de dichas agresiones.

Nicaragua ha sido agredida, invadida y acosada desde antes que mi tatarabuela naciera. Generaciones enteras de nicaragüenses, unos armados con piedras, otros con garrotes, otros con débiles riflitos de chispa, enfrentaron en desigual lucha al yanque invasor.

Hasta que llegó el 19 de Julio de 1979, cuando de los cerros bajaron unos muchachos “guevos de oro” y derrocaron a Somoza, según las palabras de un campesino de Tisma expresadas en una canción.

El 20 de Julio de 1979, ese hombre, ahora ya en la tercera edad, por entonces un gallardo muchacho de 32 años de edad, entró triunfante a la plaza en Managua, cuando Nicaragua vivió el momento más glorioso de su historia, cuando el FSLN dio un poderoso golpe de timón al rumbo de cosas en Nicaragua, alterando para siempre el curso de la historia.

La democracia no nació el 25 de Febrero de 1990, cuando una potencia extranjera ganó las elecciones por interpósita mano en la persona de la tristemente célebre ama de casa y regala patria, Doña Violeta Barrios de Chamorro. En Nicaragua la verdadera democracia Popular, nació aquel glorioso 19 de Julio de 1979. La Plaza de la Revolución, esa misma plaza que hace 43 años vio como la historia de Nicaragua dio el más dramático vuelco de su destino, desde la época de los indios, vibraba de júbilo juvenil, se estremecía de patriotismo, con el corazón henchido de dignidad y heroísmo.

Y así como las Revoluciones son las más poderosas explosiones sociales que corrigen el rumbo de la vida de los pueblos, teníamos también las pruebas tangibles tanto de las agresiones del decadente y cruel imperialismo norteamericano, como también teníamos las pruebas vivientes del sufrimiento de las víctimas en las personas de Brenda Rocha Y Brian Wilson. Hemos sido agredidos por generaciones, mataron a nuestros tatarabuelos, a nuestros abuelos, a nuestros padres y en 2018, mataron a nuestros hijos.

Nos han empobrecido por décadas, nos han saqueado nuestros recursos, han violado a nuestras mujeres y han desmembrado a nuestros hermanos.

Allí estaban, para el asombro de los distinguidos visitantes internacionales, como el enviado especial del presidente chino y los presidentes Nicolás Maduro, de la hermana República de Venezuela y Manuel Diaz Canel de la digna y heroica República de Cuba, allí teníamos las pruebas vivientes de Brenda Rocha, sin su brazo derecho y Brian Wilson sin sus dos piernas. Brenda Rocha enfrentó un 24 de Julio de 1982, a los 15 años a las hordas contrarrevolucionarias en Bonanza, Zelaya Norte y fue la única sobreviviente de una escuadra de 8 milicianos Sandinistas que ofrendaron su vida defendiendo la planta hidroeléctrica Salto Grande. Los enviados de Reagan, le desbarataron a balazos su brazo derecho.

5 años más tarde, el 1 de Septiembre de 1987, Brian Wilson, intentó detener con su humanidad un tren militar cargado de armas para la contra en Concord, California. Era una carga de muerte, su objetivo era asesinar nicaragüenses.

El tanque chino en la plaza Tiananmen Square en 1989, se detuvo para no aplastar a un mercenario chino que se paró frente a el en Pekín. El tren militar en Concord, California no se detuvo y le paso encima a Brian Wilson, cortándole las dos piernas, dejándolo medio muerto sobre los rieles.

Si el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya condenando a Estados Unidos por su guerra sucia contra Nicaragua, era la prueba legal, según el Derecho Internacional Consuetudinario, Brenda Rocha y Brian Wilson eran la prueba viviente de la brutalidad e inmoralidad de la agresión contrarrevolucionaria.

Los mercenarios somocistas dicen que Daniel no dijo nada nuevo durante su discurso de toma de posesión. Que ya aburre con lo mismo.

Pero los niños de Nicaragua siguen necesitando esa millonaria compensación por daños y perjuicios sufridos por la agresión estadounidense. Las madres, las viudas y los huérfanos de los 38 mil nicaragüenses que perdieron la vida a manos de la contrarrevolución somocista siguen clamando justicia, no pidiendo limosna como dijo Daniel en la plaza.

Los distinguidos visitantes que llegaron de los 5 continentes observaban fascinados el derroche de historia viviente ante sus propios ojos. La mayoría no representaban a gobiernos opresores, sino a sus pueblos oprimidos.

Los opresores brillaron por su ausencia y era mejor que no llegaran. Pero si llegaron delegaciones de los pueblos que aun están bajo la bota del yanque invasor y la Solidaridad de los Oprimidos vale oro, mientras que la presencia de presidentes títeres y peleles de los yanques hubiese desteñido la fiesta del Pueblo Presidente.

Brenda Rocha y Brian Wilson, encarnaban ante la plaza, llena de jóvenes que no habían nacido cuando Nicaragua sangraba por sus cuatro costados, todo el heroísmo y la mística de los años 80.

Dichos jóvenes no conocieron las lágrimas de las madres, ni el llanto de los niños, ni la lucha de los héroes y mártires que abonaron con su sangre esta tierra bendita para que hoy vivamos en una verdadera democracia popular.

La Revolución Popular Sandinista continúa siendo una Revolución Triunfante. No pudo Anastasio Somoza Debayle, quien combatió al FSLN por más de 20 años. No pudo Ronald Wilson Reagan quien financió a las hordas somocistas por 8 años. No pudo Donald Trump con el golpe suave de Abril de 2018. No podrán los actuales huéspedes del hotel El Chipote.

La veraniega tarde del Lunes 10 de Enero de 2022, el pueblo de Nicaragua reafirmó plenamente que un luminoso 19 de Julio de 1979, tomó su decisión de ser libre y soberano y lo hizo bajo la consigna de Patria Libre o Morir.

Por Carlos Alberto Escorcia Polanco

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