Por Stephen Sefton, 8 de marzo 2026
Nicaragua es entre los muy pocos países del mundo, sino el único, con una política de Estado para una Cultura de Diálogo, Reconciliación, Seguridad, Trabajo y Paz. La Ley 985 de enero 2019 establece el marco jurídico para promover esta cultura de Paz de diversas maneras. Como la Ley especifica, se trata de cambios que permiten al pueblo de Nicaragua aprender a convivir de forma armoniosa y respetuosa con el fin de eliminar la violencia que se produce en las personas, las familias y en las comunidades de nuestro país. Textualmente, la Ley dice que “se logra esta cultura de Paz cuando reconocemos la diversidad y la diferencia que tenemos los seres humanos y damos nuestros mejores esfuerzos para solucionar los conflictos de forma armónica, poniendo en común lo que nos une a todas las personas, familias y comunidades.”
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Este compromiso de Nicaragua con la Paz y la Seguridad es un principio arraigado en la determinación del pueblo de nunca volver a los tiempos de la guerra de la década de los 1980s impuesta por el gobierno norteamericano. Y este principio se fortaleció todavía más después del fallido golpe de Estado de 2018, también fomentado por la permanente política de injerencia de parte del gobierno norteamericano. Nuestro Comandante Daniel asumió el gobierno por segunda vez en enero 2007 y declaró de la banda presidencial en su intervención, «Esta banda le pertenece a los campesinos, a los trabajadores, a la juventud, a las mujeres…¡A Nicaragua entera!» para promover la Reconciliación y la Unidad Nacional.
En los diez años siguientes se formó un modelo de gobierno por consenso compuesto por todos los sectores nacionales de manera inclusiva. Participaron representantes de los diferentes sectores de la economía popular, los sindicatos, la empresa privada y el gobierno. Con este modelo Nicaragua superó la crisis del colapso económico global de 2008 y 2009 y podía impulsar tasas de crecimiento de 5% al año en la década subsiguiente hasta 2018. La base de la seguridad y estabilidad en Nicaragua de este período fue la política de Reconciliación y Unidad Nacional impulsado por el Comandante Daniel y Compañera Rosario la cual garantizaba progresivamente mejores niveles de prosperidad, comodidad y modernidad.
Asegurar la Paz siempre ha sido un imperativo constante promovido por el gobierno Sandinista. En 2010, el presidente Comandante Daniel decretó el 27 de Junio de 2010 «Día Nacional de los Ex-Combatientes de Guerra de Nicaragua y de la Reconciliación de la Familia Nicaragüense«. Luego, en 2012, la Asamblea Nacional aprobó la Ley 796 que ratificó el día 27 de junio como “El día de la Resistencia Nicaragüense, la Paz, la Unidad, la Libertad y Reconciliación Nacional”. Así que desde el inicio de esta segunda etapa de la Revolución Popular Sandinista, nuestras autoridades han enfatizado el imperativo de la reconciliación y la unidad como bases de la prosperidad y desarrollo humano de la nación para lograr la reducción de la pobreza.
Esta realidad se ha reconocido por las y los dirigentes de la antigua Resistencia. Por ejemplo, el 27 de junio de 2023, la diputada ante el Parlamento Centroamericano, Élida María Galeano Cornejo comentó que el 27 de junio 1990 para las y los nicaragüenses, “Fue el día de la Paz, de reencontrarnos entre hermanos, porque la guerra nos había dividido… volvimos a reencontrarnos con nuestras familias, a luchar por una verdadera reconciliación”. Entre aquella generación que lograron llevar a cabo el fin de la guerra, se destacan varias figuras claves que influyeron grandemente en ese proceso de Paz y también de manera consistente durante todos estos años en la consolidación del proceso iniciado en 1990.
Este pasado 9 de Febrero, en el Acto de Entrega de la Medalla de Reconciliación y Paz “Cardenal Miguel” se reconoció el aporte del compañero Jaime Morales Carazo como clave no solamente como jefe de las negociaciones de la Paz de 1988 en Sapóa para la Resistencia, sino también después durante todo el largo proceso de reconciliación. Como Vice Presidente de Nicaragua entre 2007 y 2011, colaboraba estrechamente con el presidente Comandante Daniel y después aportaba como diputado en el Parlamento Centroamericano.
Jaime Morales reconoció que el Cardenal Obando y Bravo “Un gran Maestro de toda confianza para todos fue. Recuerdo que una vez lo visitamos juntos con el Comandante… y siempre claro, siempre afectuoso, siempre amistoso para el Comandante, para Rosario… Esa fue una gran lección para que nunca más se volviera a repetir, y que siempre la vía del Diálogo es el camino de la Paz y el Entendimiento, entre los Pueblos y entre las personas.”
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En el aniversario del 19 de Julio en 2015, el Cardenal Miguel comentó como, en esa fecha, “Celebramos la Paz, la Reconciliación, el Amor… una lucha por conseguir un cambio, como dice el Papa Francisco, un cambio positivo, un cambio redentor.” En otro momento comentó el Cardenal, “Debemos de pedirle a Dios que no permita que se instale en nuestra sociedad la cultura del odio, trabajemos unidos como hermanos que somos”. El 2 de marzo de 2016, el Cardenal Miguel Obando fue declarado por la Asamblea Nacional «Prócer Nacional de la Paz y la Reconciliación«.
Poco después, en agosto 2017 en una conversación con el director de la Organización Mundial de Comercio, nuestro Comandante Daniel remarcó, “El principal desafío aquí es, primero, garantizar la Paz; porque la mayor amenaza que tiene el Mundo ahorita va contra la Paz… alcanzar la Paz es combinada con la Reconciliación”.
Fue el Cardenal Miguel Obando y Bravo, aparte de nuestro Comandante Daniel y la Compañera Rosario, la figura más destacada de la reconciliación nacional en Nicaragua, desde los tiempos de la dictadura, hasta las negociaciones para terminar la guerra de los años 1980s y especialmente durante la nueva etapa de la Revolución Sandinista desde 2007. El Cardenal murió el 3 de junio 2018 en medio del fallido intento de golpe de Estado promovido por las y los mercenarios traidores vendepatrias, llenos de odio y mala fe, pagados por los poderes extranjeros. Ese fallido intento de golpe también fue un atento contra la cultura de Paz y Seguridad construido con tanto esfuerzo, sacrificio, buena voluntad y amor por el pueblo nicaragüense durante los treinta años desde los acuerdos de Sapóa.
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Sin embargo, como dijo el Comandante Daniel en 2019 en el Acto de la XXII Graduación de Cadetes de la Policía Nacional, “A pesar del daño que el Imperio con sus terroristas aquí le han provocado a la Economía, este es un Pueblo que sabe asumir los retos con firmeza, y sabe escalar las más altas montañas”. Y en los seis años desde esas palabras de nuestro Copresidente Comandante Daniel Nicaragua en verdad ha superado todos los desafíos socioeconómicos provocados por la pandemia del Covid-19, los huracanes Eta e Iota y sus secuelas y sigue siendo el país más seguro de la región.
Vale la pena citar las palabras de Aliya Haer, una compañera canadiense que visita a Nicaragua varios meses cada año. Ella ha escrito, “Nicaragua es un país extraordinario… ¡Nicaragua es un gran lugar para las mujeres! Las mujeres son poderosas en Nicaragua. Las mujeres están involucradas y son visibles en todas las esferas de la vida… la mayoría de los nicaragüenses son conscientes de la situación en las naciones vecinas de Centroamérica y se sienten afortunados de no tener esos mismos problemas de desempleo, creciente desigualdad de riqueza y delincuencia, por nombrar algunos.”
De hecho, una comparación con la situación de seguridad ciudadana y los niveles de violencia en nuestros países vecinos confirma el testimonio de la compañera canadiense. El precio de la seguridad ciudadana en El Salvador ha sido una altísima nivel de represión, innumerables casos de encarcelamiento injusto, el uso rutinario de la fuerza excesiva y la efectiva militarización de la sociedad. Un reciente informe sobre Costa Rica reporta, un “incremento significativo de grupos criminales en el país, mayores vínculos con clanes internacionales, fuerte corrupción y un aumento de las extorsiones”.
Un reportaje reciente sobre Honduras concluyó que “Honduras es uno de los países más violentos y con más criminalidad de América Latina. La violencia es perpetrada por grupos de narcotráfico locales, pandillas y fuerzas de seguridad corruptas que trabajan principalmente con organizaciones criminales transnacionales de Colombia y México.” Un reciente informe sobre Guatemala alerta que “El país enfrenta una convergencia sin precedentes entre tráfico de drogas, armas, migración y lavado de dinero, que ya no son fenómenos separados, sino piezas de un mismo engranaje criminal que debilita la gobernabilidad, corrompe las instituciones y erosiona el Estado de derecho.”
Así que como dijo la semana pasada el compañero Denis Moncada Co-Canciller de Nicaragua en la reunión virtual semanal de nuestras Unidades de Victoria y Alcaldías, “Nicaragua es como un bendito oasis en ese inmenso desierto global, todos debemos cuidar como lo hacemos, a nuestra Amada Nicaragua, que es un remanso de Paz.» Y hace un poco más de cinco años en ese ya mencionado Acto de la XXII Graduación de Cadetes de la Policía Nacional, el Comandante Daniel también dijo, “Nosotr@s somos Amantes de la Paz, queremos la Paz, siempre hemos dicho, siempre hemos buscado los Caminos para la Paz, y hoy más que nunca estamos comprometidos con la Paz.”
Y ahora este pasado 9 de febrero, nuestra Copresidenta Compañera Rosario afirmó de nuestro pueblo que, de manera contundente, “La decisión és Concordia, Paz, Hermandad. La decisión és Amor, y el Amor és Fé, és Fortaleza, és el Gran Espíritu que se manifiesta en cada uno de nosotros y que nos llama a ser Mejores… Mejores Ciudadanos, Mejores Revolucionarios, Mejores Pobladores, Mejores Estudiantes, Mejores Mujeres y Varones, Mejores Trabajadores. A ser Mejores en todo lo que hagamos.»
Esta entrada fue modificada por última vez el 8 de marzo de 2026 a las 1:27 PM