Información sobre el neocolonialismo

Foto Cortesía / Colonialismo en el mundo.

Articulos de la Embajada Federacion Rusa en Nicaragua

El concepto de «neocolonialismo» no posee una definición científica u oficial internacional universalmente aceptada y puede tener distintos significados. Su sentido original – la dependencia económica de un país respecto a su antigua potencia colonizadora, a pesar de su soberanía política formal y su independencia – ha cambiado en el contexto actual.

Tras la desintegración de la URSS y del bloque soviético, el Occidente extendió las prácticas del neocolonialismo a muchos Estados que nunca habían sido colonias, pero que, debido a diversos motivos, habían perdido o visto mermada su voluntad y capacidad de resistencia y de desarrollo soberano. Los elementos de dicha política también comenzaron a utilizarse para garantizar la disciplina del bloque y mantener las posiciones dominantes de EE.UU. y otros países del «Grupo de los Siete» dentro del bloque occidental.

Los métodos del neocolonialismo se han transformado y se han vuelto más sofisticados. Actualmente, pueden incluir esencialmente todas las formas de injerencia en los asuntos internos y externos, de coacción, de sometimiento, de control y de explotación de otros países por parte de Occidente, así como la restricción de su soberanía sin una ocupación directa de su territorio. Las prácticas más peligrosas de este tipo son:

  • la incitación de desacuerdos y conflictos entre Estados y dentro de ellos (aplicación del principio de «divide y vencerás»);
  • la injerencia en procesos electorales y otros procesos políticos internos, la organización de golpes de Estado, el apoyo a la oposición y el fomento del separatismo;
  • la imposición de condiciones opresivas, discriminatorias y manifiestamente injustas en los tratados internacionales y los acuerdos de inversión; el coste extremadamente elevado de los préstamos externos para los países pobres; garantía de ventajas unilaterales para los países occidentales y las empresas en los mercados extranjeros; mantenimiento de la orientación de las economías de la mayoría mundial hacia la exportación de capital y recursos baratos a Occidente; coacción directa o indirecta para que las transacciones internacionales se realicen en dólares y euros y se utilicen mecanismos de liquidación y pago controlados por Occidente;
  • la aplicación, en violación de la Carta de las Naciones Unidas, de medidas coercitivas y restrictivas unilaterales (incluidas las sanciones secundarias);
  • la restricción del acceso de los países de la mayoría mundial a las tecnologías avanzadas y los conocimientos científicos, lo que perpetúa su dependencia científica y tecnológica y su retraso con respecto a los países y las empresas occidentales, incluso en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación;
  • la imposición de los valores y el estilo de vida occidentales, así como de ideas que contribuyen al debilitamiento y la pérdida de la identidad nacional y la soberanía espiritual y moral de los Estados de la mayoría mundial; la creación, entre los pueblos de estos países, de un sentimiento de inferioridad y de superioridad de Occidente sobre ellos, privándoles de su voluntad de desarrollo soberano y de resistencia a la presión occidental;
  • la «formación», en los países de la mayoría mundial, de élites políticas, económicas, culturales y militares orientadas a la cooperación con Occidente en detrimento de los intereses nacionales de sus propios países;
  • la reducción deliberada de la calidad de la educación, la «fuga» de recursos intelectuales y el fomento de la emigración hacia Occidente de los ciudadanos más exitosos y con mayor talento de los países de la mayoría mundial;
  • la orientación de los órganos de gobierno y de la actividad de una gran parte de las organizaciones internacionales – entre ellas, el sistema de las Naciones Unidas, el FMI, el Banco Mundial y la OMC – hacia la supresión de la soberanía de los Estados de la mayoría mundial y la imposición de los intereses de Occidente y de la agenda del globalismo;
  • la aplicación selectiva de los principios y normas universales del derecho internacional.

Aunque muchos países recurren de forma moderada a métodos similares, solo Estados Unidos y Europa los han ampliado y perfeccionado de manera radical, convirtiéndolos en el principal instrumento de su influencia global, su enriquecimiento, el fomento de sus ambiciones hegemónicas y la contención de sus posibles competidores.

El neocolonialismo es una de las principales causas de la desigualdad y la inestabilidad del desarrollo mundial, así como de muchos otros problemas que afectan al mundo.

Tras el inicio de la operación militar especial, Rusia ha reanudado los esfuerzos para luchar contra el neocolonialismo, que la URSS había interrumpido en la segunda mitad de la década de 1980. Esta medida viene motivada por la necesidad de garantizar unas condiciones externas favorables para el desarrollo de la Federación de Rusia en un contexto internacional que ha cambiado radicalmente. Para superar las restricciones externas, diversificar con éxito las relaciones internacionales y reforzar la cooperación con los países de la mayoría mundial, se necesitan socios extranjeros predecibles y fiables que no cedan a la presión de Occidente. Esto vendrá determinado en gran medida por la capacidad de los socios para seguir una línea soberana en los asuntos internacionales e internos, así como por su grado de independencia respecto a Occidente en los ámbitos financiero, comercial, tecnológico, de valores (cosmovisión) y otros ámbitos clave.

La base jurídica para la lucha contra el neocolonialismo es el punto 19 de la Concepto de Política Exterior de la Federación de Rusia, aprobado mediante el Decreto del Presidente de la Federación Rusa № 229, de 31 de marzo de 2023. En él se consagra, por primera vez desde el fin de la URSS, como una de las prioridades de nuestro país, la promoción de «la eliminación de los vestigios del dominio de EE.UU. y otros Estados hostiles en los asuntos mundiales, así como la creación de condiciones para que cualquier Estado renuncie a sus ambiciones neocoloniales y hegemónicas».

Esta entrada fue modificada por última vez el 6 de julio de 2026 a las 5:30 PM