La ternura entre los pueblos – hermanamientos en Nicaragua

Imagen Archivo / Opinión.

Stephen Sefton, 5 de julio 2026

Entre las primeras iniciativas de ciudades hermanadas más conocidas fue el hermanamiento de la ciudad inglesa de Coventry con la ciudad de Stalingrad en Rusia en 1942. Este gesto solidario fue impulsado por la devastación que ambas ciudades sufrieron como resultado de los despiadados bombardeos de la aviación de la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Desde aquel entonces las relaciones entre ciudades hermanas se han extendido alrededor de todo el mundo motivado por la solidaridad y también por el intercambio cultural y comercial de beneficio mutuo.

En Nicaragua, los lazos de muchas ciudades con sus ciudades hermanas en otros países han sido muy lindas expresiones prácticas del dicho del Comandante Tomás Borge, “la solidaridad es la ternura entre los pueblos”. Muchos de los hermanamientos de las ciudades nicaragüenses iniciaron durante la primera fase de la Revolución Popular Sandinista para apoyar el pueblo nicaragüense en las condiciones de guerra impuestas por el gobierno norteamericano del Presidente Reagan. Aunque con el paso de los años algunos de los hermanamientos se han desactivado, otros quedan activos y fortalecen de manera valiosa los programas del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano de nuestro Buen Gobierno.

Los hermanamientos en Nicaragua han enfocado en proyectos prácticos que promueven, en diversas formas, la educación, la salud, aportes a proyectos de infraestructura y el impulso a la economía local entre pequeños productores y micro-empresas. Más allá de los resultados concretos de esta solidaridad, el valor fundamental de los hermanamientos ha sido el aporte espiritual y moral entre los pueblos y su significado político que enriquece y fortalece la visión de ambas partes. Se puede acercar a una apreciación de esta realidad mirando las experiencias de algunos hermanamientos en Nicaragua con contrapartes en diferentes países que se comprometieron en medio de la guerra terrorista norteamericana contra la Nicaragua revolucionaria de los años 1980s.

Cuatro hermanamientos de 40 años

Las ciudades hermanas Palacagüina y Arbúcies en Catalunya, se juntaron en 1985 solo seis años después del fin formal de la dictadura del General Franco en España, de manera que el hermanamiento tenía en aquel entonces un sentido político muy especial para Arbúcies. En el caso de las ciudades hermanas Puerto Morazán y Bristol en Inglaterra y de San Juan de Limay con Baltimore en EE.UU, los hermanamientos  eran, para Baltimore, un categórico rechazo de la guerra de agresión desatada por su gobierno y, para Bristol, el rechazo de la complicidad incondicional en la guerra del gobierno británico de Primera Ministra Margaret Thatcher. En el caso del hermanamiento con Santo Tomás de la ciudad de Mol, en Bélgica, también hubo un fuerte compromiso político antiimperialista de parte de las y los compañeros belgas de desafío a la descarada agresión del imperialismo yanqui.

En el curso del desarrollo de las relaciones entre las ciudades, el rechazo de la agresión militar y el acompañante bloqueo económico asumía dimensiones más completas y comprensivas con respecto a todo el injusto sistema neocolonial instalado al fin de la Segunda Guerra Mundial para remplazar el colonialismo tradicional. En febrero de 1965, el Comandante Che Guevara explicó en un evento en Argelia, a solo tres años del fin de la guerra de independencia en ese país, Mientras el imperialismo exista, por definición, ejercerá su dominación sobre otros países; esa dominación se llama hoy neocolonialismo.” Todavía hoy, 60 años después de estas palabras del Comandante Che, nuestros países siguen luchando para establecer nuevas relaciones internacionales basado en el respeto entre iguales para afianzar un mundo multipolar de países comprometidos con la cooperación y la Paz.

Entonces, para las y los compañeros de las ciudades hermanadas con Nicaragua desde los años 1980s su compromiso más amplio ha tenido el objetivo de cambiar las injustas relaciones neocoloniales y sustituirlas con relaciones solidarias entre, precisamente, hermanas y hermanos. De parte de la ciudad hermana de Arbúcies, se explica como “…podemos constatar que la Ayuda Oficial al Desarrollo no es otra cosa que una expresión más del neocolonialismo del Norte… Es necesario, pues, un cambio radical en la estrategia de la cooperación, vehiculándola de manera efectiva a través de políticas de cambio estructural… El ámbito municipal es uno de los más idóneos para la aplicación de la cooperación descentralizada. Y la praxis de los hermanamientos uno de sus resultados más eficientes.”

La cooperación solidaria y genuina

La perspectiva de un radical cambio popular logrado por la cooperación solidaria directa cabe naturalmente en la visión revolucionaria Sandinista para democratizar las relaciones socioeconómicas y reconocer a las personas como protagonistas del desarrollo humano de sus familias, su comunidad y su nación. El compañero Herman van de Velde, originario de la ciudad de Mol, hermanada con Santo Tomás, considera “muy importantes los hermanamientos entre ciudades / pueblos, siempre y cuando se basan en una Cooperación Genuina, es decir que apunten a un objetivo en común, un objetivo compartido, también con responsabilidades compartidas. Esto también quiere decir que debe haber una actitud de escuchar a la otra parte con una intención de comprender su historia, cultura y contexto actual.” Como afirma desde Arbúcies, “Los Hermanamientos son una de las pocas vías en que la solidaridad circula en el doble sentido y a través de la cual puede haber enriquecimiento por ambas partes.”

Este fuerte compromiso con la democratización de las relaciones de cooperación caracteriza todos estos hermanamientos. La misión del grupo de solidaridad con San Juan de Limay en Baltimore consta que “…actuamos en una red mundial de comunidades conectadas que trabaja hacia la Paz y la Justicia Global. Facilitamos intercambio de corazón a corazón por medio de estadías en casa que permiten aprender de las vidas y culturas de cada una y para fomentar amistades duraderas. Aprendimos a trabajar juntas hacia alternativas a la globalización corporativa como son el desarrollo sostenible y el comercio justo. Se mantiene la igualdad entre las juntas coordinadoras de Limay y Baltimore.”

Desde Puerto Morazán, hermanada con Bristol, Inglaterra, la compañera profesora Roxana Flores comenta, “Los hermanamientos solidarios representan mucho más que una relación de cooperación; constituyen puentes de esperanza, compromiso y desarrollo sostenible entre comunidades unidas por valores de solidaridad y responsabilidad compartida. En este sentido, BLINC (Enlace Bristol -Nicaragua) ha sido, durante más de cuatro décadas, un aliado fundamental para el desarrollo comunitario de Puerto Morazán… su aporte ha trascendido el ámbito económico, impulsando iniciativas que han beneficiado especialmente a mujeres emprendedoras y organizaciones locales.”

La compañera Yuri Alfaro, de Santo Tomás, observa que “El Hermanamiento con Mol y Santo Tomás es un ejemplo vivo que la verdadera solidaridad trasciende fronteras y el tiempo, con el único propósito de brindar ayuda comunitaria de pueblo a pueblo. Más allá del desarrollo material, el verdadero valor de este lazo está en la sincera amistad, hermandad, y la confianza que han unido a nuestras comunidades y ha trascendido por más de 40 años… la importancia de este lazo radica en haber sembrado una semilla de humanidad, confianza y valores que hoy sostienen el tejido social de nuestra comunidad. no existen distancias geográficas ni ideológicas capaces de apagar la luz que encendió nuestra Revolución.”

La compañera Gloria Marina Varela Morales de la Cooperativa de Mujeres “Lucrecia Lindo” en Puerto Morazán asevera que “ Los verdaderos hermanamientos no solo unen territorios; unen corazones, construyen confianza y siembran oportunidades que perduran a través del tiempo. Por ello, valoramos profundamente estos más de cuarenta años de amistad y cooperación, que han dejado una huella imborrable en la historia de Puerto Morazán y, especialmente, en la vida de las mujeres de nuestra cooperativa.” Y su colega Gioconda Pérez Arostegui está convencida que “cuando los pueblos caminan juntos con un propósito común, la solidaridad deja de ser una idea para convertirse en una fuerza capaz de transformar comunidades, inspirar esperanza y construir un futuro con mayores oportunidades para todas y todos.”

Aportes concretas y transmisión de valores

Durante los 17 años de malgobierno neoliberal hasta enero 2007 y el regreso al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, estos proyectos entre las ciudades hermanas ayudaban a asegurar los derechos fundamentales de decenas de miles de familias nicaragüenses. Es imposible enumerar todos los proyectos que se han realizado durante más de cuarenta años como resultado de estos hermanamientos. Se puede destacar el apoyo constante a comedores infantiles, apoyo a adultos mayores y personas de capacidades diferentes, proyectos agroecológicos, cooperativas de mujeres, becas para estudiantes, programas de crédito para productores y micro-empresas, atención médica, educación preescolar, construcción de aulas de clase y edificios comunales, proyectos de electrificación y suministro de agua, equipamiento de todo tipo.

Ahora, después de 20 años de restitución de derechos, las iniciativas de los hermanamientos mantienen su alta relevancia por motivo de su completa consonancia con los proyectos municipales promovidos por nuestro Buen Gobierno. A la misma vez fortalecen de manera concreta y directa la política de relaciones internacionales de nuestra Copresidencia basado en el respeto entre iguales y la cooperación solidaria de beneficio mutuo. El compañero Norlan Vanegas resume las relaciones de San Juan de Limay con Baltimore diciendo, “A lo largo de estas cuatro décadas, la distancia geográfica entre los Estados Unidos y Nicaragua se ha disuelto gracias a un compromiso mutuo basado en el respeto, el humanismo y el deseo compartido de mejorar las condiciones de vidas de las familias en el municipio de San Juan de Limay… este hermanamiento representa mucho más que una transferencia de recursos, es un lazo familiar y un testimonio de que la solidaridad internacional puede generar cambios estructurales y sostenibles.”

Aura Azucena Corrales de Palacagüina explica la necesidad de “fomentar los lazos que nos unen mediante la sensibilidad ante las necesidades de ambas partes. Es único y especial compartir culturas, costumbres y el tacto de poder influir para mejorar las condiciones sociales de pueblos hermanos. El Hermanamiento entre Palacaguina y Arbucies es un ejemplo de unidad y solidaridad para alcanzar un pueblo y una sociedad con mejores condiciones de vida por supuesto todo de la mano con nuestro Gobierno y autoridades Municipales que fortalecen cada proyecto. Los Hermanamientos son la ternura de los pueblos, recordando siempre que solo la unidad nos hará fuertes y respetados… necesitamos hablar y compartir de los encuentros ente pueblos hermanos para poder heredar a nuestra juventud lo hermoso y valioso el poder conocer como y de qué manera surgen estos lazos de amistad hermanada para construir una,sociedad equitativa y justa, sin distingos de raza, ideología o religión.”

En ese sentido el vital intercambio de doble vía asegura que en las ciudades hermanadas con Nicaragua se impulsan cambios muy positivos para el desarrollo político, moral y espiritual de las personas contrapartes. El compañero Steve Roser, de Bristol, ha comentado que, desde el inicio del hermanamiento con Puerto Morazán, “Nuestro trabajo durante los siguientes 40 años ha sido de gran beneficio para la gente de Bristol en términos de sus iniciativas educativas, culturales y sociales.” Y su colega Alix Hughes añade, “Todos los involucrados en el hermanamiento hemos ganado enormemente, tanto profesional como personalmente, al acompañar a nuestras amistades nicaragüenses en su viaje. Hemos aprendido mucho y somos mejores personas por formar parte de este hermanamiento.”

La solidaridad política con la Revolución Popular Sandinista es parte integral de desarrollo de estos hermanamientos de dónde representantes vienen de visita a Nicaragua para acompañar las elecciones nacionales y para acompañar el aniversario del 19 de julio año tras año. Los hermanamientos que se han sostenido durante tantos años son un elemento esencial para contrarrestar la interminable ofensiva de guerra psicológica contra la Nicaragua revolucionaria, su gobierno Sandinista y sus Copresidentes Comandante Daniel y Compañera Rosario. Son miles de personas solidarias en otros países a lo largo de los últimos cuarenta años que han conocido de cerca los logros y avances de la Revolución Sandinista en Nicaragua gracias al trabajo de las ciudades hermanas.

Nuestra Copresidenta Compañera Rosario enfatiza “Ni Pudieron, Ni Podrán, porque somos, como hij@s de Dios, más Grandes, mucho más Fuertes que el Odio. Aquí no se impone el Odio. Aquí se impone la Convicción Cristiana de Hermandad, de Valores de Familia, de Comunidad, y de búsqueda cotidiana del Entendimiento, de la Comprensión, de la Unión.”

Nuestro Copresidente Comandante Daniel en sus intervenciones siempre ha reconocido la hermandad entre los más altos valores humanos. Por ejemplo, recordando al Padre Gaspar Garcia Laviana, el Comandante afirmó “Conocimos, tuvimos el privilegio de conocer a Gaspar y de ver en él el ánimo, que quiere decir Espíritu, la Alegría que da la Fé, la Convicción, la Fuerza que da la Esperanza, la Certeza de un Porvenir distinto que da el uno sentirse cumpliendo una Misión, un Deber de la Fé Cristiana, que és Solidaridad y sobre todo Hermandad.”

Esta entrada fue modificada por última vez el 5 de julio de 2026 a las 5:26 PM