Por: Moisés Absalón Pastora.
Cuando decimos que Nicaragua es una tierra bendita no lo expresamos solo por el vínculo espiritual que nos une a Dios, desde lo profundamente cristianos que somos, sino porque cargamos una historia que no es cualquier cosa y nos ubica como un pueblo sobreviviente de mil batallas.
Pues bien, en Nicaragua estamos sabiendo qué hacer con esos talentos que el Creador nos dio para prosperar al país y en el cuido absoluto de esos recursos hay políticas claramente definidas para su uso y usufructo, pues su no aprovechamiento implica negar la calidad de vida para el nicaragüense y la pérdida seguramente en la naturaleza de esas bendiciones.
Hoy quiero concentrarme en lo que dejó de ser un proyecto y es ahora una “Verdad Verdadera” que no puede invisibilizarse por más intentos que se hagan. Podría hablar de muchas obras como producto de nuestra bendición, pero me quedo ahorita con la Carretera Costanera en el Pacífico de Nicaragua.
Simplemente es una mega obra vial de 335 kilómetros diseñada para conectar más de 50 playas. Su objetivo principal es impulsar el turismo, dinamizar la economía local, facilitar el comercio y conectar zonas históricamente aisladas.
Los propósitos específicos, ya en la tercera fase de la obra, incluyen: el desarrollo turístico, facilitar el acceso rápido y seguro a decenas de destinos turísticos en el litoral pacífico —incluyendo zonas claves como San Juan del Sur, Tola y Masachapa— para visitantes nacionales y extranjeros.
Conectará de manera directa tres departamentos y cinco municipios a lo largo de la costa, reduciendo los tiempos de traslado. Impulsará la producción, integrará las comunidades costeras a la red de producción nacional y fomentará la pesca, el comercio y la gastronomía local.
Estimula la construcción de decenas de puentes y cajas puente diseñadas para evitar inundaciones históricas en la zona, así como obras complementarias como ciclovías y andenes peatonales que le dan indudablemente un refresco visual espectacular y paisajístico que ya hace de la Carretera Costanera una ruta infinita hacia el turismo masivo y un imán de atracción para nacionales y extranjeros.
Ahora mismo, la apertura de los tres primeros tramos de la Carretera Costanera en el sur de Nicaragua está impulsando la llegada de inversionistas extranjeros y dinamizando la actividad turística en playas del Pacífico, donde el acceso había sido históricamente reducido.
El tramo 1 de la costanera inicia en el puesto fronterizo El Naranjo y finaliza en Playa El Remanso (San Juan del Sur). El tramo 2 va desde Playa El Remanso, pasando por Playa El Coco, Playa Hermosa y Playa Majahual, hasta llegar al empalme El Coyol-Brito. El tramo 3 conecta el empalme El Coyol-Brito con El Astillero (Tola) y el tramo final, el más largo, se extiende hacia el norte desde Tupilapa hasta llegar a Masachapa (San Rafael del Sur).
Actualmente el turismo nacional, nuestra industria sin chimenea, es un activo estratégico diseñado por la Copresidencia y perfectamente ejecutado por el INTUR como un ítem determinante para la Nicaragua del futuro, pero desde su presente, y cuando hablo del futuro no estoy viendo el de mediano plazo, sino un mañana sumamente cercano.
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Ahora mismo ya estamos viendo inversiones de capitales extranjeros y de nacionales que, teniendo una histórica naturaleza agrícola como oficio, hoy realizan que dentro de sus tierras pasa la impresionante y ya famosa costanera. Corresponderá a los nuestros no solo considerar la agricultura y la ganadería como medio de vida, sino sumarse al turismo para que nuestra propuesta al mundo como puerto de arribo y destino sea de los primeros en la búsqueda de paz y tranquilidad.
QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.
Esta entrada fue modificada por última vez el 21 de mayo de 2026 a las 3:12 PM