Detalles del Momento: Gigantes son los pueblos que luchan por el bien común

Foto Multinoticias / Opinión.

Por Moisés Absalón Pastora

Hay individuos que, por su propia naturaleza, jamás podrán ver el rostro de la evolución. Son esos que se quedaron soldados al pasado y que con tonos de reclamo y algunos hasta con altas dosis de odio, usan las redes sociales, haciéndolas no tan sociales, para lanzarse contra personas que tienen una visión distinta a la de ellos.

Quienes así actúan no saben de argumentos, carecen de análisis y de visión, no tienen un mínimo de capacidad comparativa que determine el desarrollo o la prosperidad en los tiempos, de manera que no importa que tanto hayamos crecido bajo el gobierno que sea, si no lo hizo el suyo, o él como sujeto no estuvo ahí, entonces nada sirve y por lo tanto no solo no hay que reconocerlo, sino que además de descalificarlo hay que destruirlo, no importa cómo pero hay que hacerlo a cualquier costo, porque quien lo hizo es mi enemigo y este tiene que serlo por siempre, porque a esa triste actitud es que algunos llaman fidelidad a los principios y valores y se aferran a ellos para proclamarse inamovibles.

Estos individuos no manejan el concepto del debate y cuando uno intenta hacer algo por construir esa comunicación en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses, no se puede, porque tu interlocutor confiere al debate otro significado y es el de o estás conmigo o estás contra mí y cuando esto último sucede la atmósfera no solo se malea sino que acto seguido viene el insulto y la vulgaridad que no deja títere con cabeza, porque no solo se va contra aquel que expresó una idea diferente a la del otro, sino que además se lanzan contra la familia, te ofenden a la esposa, te dicen cochinadas de los hijos, te insultan a tus padres o cualquier otra bajeza que se vuelve más ofensiva en tanto se hace desde el anonimato de un perfil en las llamadas redes sociales.

De los que hablo no solo se quedaron en el pasado, sino que viven un proceso involutivo permanente que jamás les permitirá entender porque alguien como yo u otros cienes de miles como yo, pueden ser parte del presente y futuro transformador de una Nicaragua que como esta soñamos grande.

Mientras esos que en el proceso involutivo se van disolviendo, achicando, apagándose, reduciendo, desapareciendo y extinguiendo, yo tomo distancia efectivamente para asirme a los logros trascendentales que veo y palpo y lo seguiré haciendo contra los que, solo saben destruir y descalificar que al final es lo más fácil y lo más sencillo.

Estamos en el contexto del 47 aniversario de la revolución popular sandinista un hecho, una realidad, un acontecimiento histórico totalmente transformador del que surgió un nuevo pensamiento, una nueva cultura, que en su primera etapa, en medio de una guerra que se nos impuso para que nos matáramos, nos hizo cometer errores a todos, pero que al final fueron aleccionadores para conferirnos la capacidad de corregirlos, de reencontrarnos y darnos cuenta que teníamos que desandar la ruta equívoca de nuestros propios traumas y realizar que lo pasado en el pasado quedaba y que nos merecíamos la oportunidad de volver a empezar porque de todas formas el tiempo jamás se detendría para seguir viendo cómo continuábamos desbaratándonos a balazos en una guerra donde ni los de allá ni los de aquí ganábamos pero sí perdió una Nicaragua que nos dice ya basta de sangre.

Desde la paz que vive nuestro presente indudablemente reconocemos los logros gigantescos que la mayoría de los nicaragüenses defendemos porque han mejorado sustancialmente las condiciones y calidad de vida del pueblo, como nunca antes en la historia hizo ningún otro gobierno, a pesar de las agresiones de quienes nos quieren ver como su colonia y la actitud de esos sirvientes nacionales que insisten en demoler la prosperidad de un país como el nuestro que no se detiene en el noble propósito de dignificar a sus ciudadanos y forrarlos con una dignidad espartana porque resistir el cañoneo sostenido del hegemon contra nuestro país, le truena.

Nuestro país ahora mismo vive una profunda transformación política, institucional y socioeconómica orientada por el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El momento pasa por una acentuada consolidación de sus estrategias en todos los aspectos relativos al orden, seguridad y paz que sostengan el crecimiento económico y el desarrollo de proyectos de infraestructura urbana y rural de altísimo impacto.

Contra la realidad de prosperidad y desarrollo que hemos construido los agoreros del desastre seguirán haciendo trampas y trompas diciendo cualquier tipo de bajezas porque millones reconocemos lo bueno que la copresidencia y el pueblo nicaragüense han hecho por este país y lo harán porque para esos lo dicho solamente encaja en una defensa de lo que ellos llaman falazmente “dictadura”, pero la verdad es que nuestro progreso es tan gigantesco que a los fracasados no les queda de otra que seguir en sus campañas de mentiras y descalificaciones.

Mientras tanto seguimos construyendo un modelo de sistema justo, solidario, equitativo. Que tiene por objetivo alcanzar la igualdad social entre los nicaragüenses y en lo personal debo decir al respecto lo siguiente:

Defiendo como ciudadano cristiano la merienda escolar de más un millón doscientos mil niños.

Defiendo los sueños a la educación técnica o profesional a la que tienen derecho los miles y miles de jóvenes.

Defiendo con entusiasmo la construcción de carreteras de las que se sirve el productor para sacar su producción.

Defiendo las miles de vacunas que se aplican gratuitamente a todos los niños de Nicaragua porque con ellas se reduce enormemente la mortalidad infantil.

Defiendo este modelo porque disfruto de las sonrisas felices de aquellos infantes, jóvenes y ancianos que visitan nuestros bellos parques.

Defiendo este modelo porque quiero otros 3000 kilómetros de carreteras para beneficio de todos.

Defiendo el sueño de miles de familia de tener una casa digna.

Defiendo el derecho del subsidio a los ancianos y pensiones reducidas del INSS.

Defiendo el derecho de miles de pacientes con cáncer para tengan esperanzas de vida a través de los equipos oncológicos que se han venido adquiriendo.

Defiendo a este sistema de gobierno porque quiero más de los 80 hospitales que tenemos.

Defiendo este gobierno porque soy consciente que sin el subsidio al transporte el pasaje andaría en 30 o 40 córdobas no en 2.50 lo que quebraría la economía de los de a pie.

Defiendo el Derecho de miles de emprendedores, en las pymes.

Defiendo los más de 40 programas sociales.

Defiendo al gobierno porque quiero más instalaciones deportivas que ayuden a la juventud alejarse de los vicios y drogas.

Acuerpo la visión con este gobierno porque en una administración legítima que marcó desde sus infinitos éxitos el cambio de la historia mostrando que la valentía es una acción no un predicado y que desde la constancia de su moral ha sabido defender la soberanía, la independencia de la patria no para confrontar con nadie sino para exigir el respeto que nuestra nación merece.

Defiendo esta propuesta, la que siempre quise para mi país, porque no se me olvida que mi madre fue campesina y que parte de mi origen entonces es campesino, no se me olvida de dónde vengo, no se me olvida que viví mi infancia y niñez hasta los 9 años en el barrio de los pescadores, de donde fue en INCEI, hoy ENABAS, para el lago, que desde mi juventud forjada por los más altos riesgos, de los que solo Dios me salvó, se me construyó un espíritu social y de amor por mi país que hoy templa mi criterio y porque quiero que el hijo del más pobre, también tenga la oportunidad de salir adelante y no sufra las inseguridades de una dictadura brutal como la de Somoza.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA

Esta entrada fue modificada por última vez el 11 de junio de 2026 a las 2:29 PM