Por Stalin Vladimir Centeno
Los espíritus burlones son esos propagandistas de la mentira que en 2018 cometieron crímenes en Nicaragua, haciéndolo desde sus lenguas viperinas o utilizando sus manos hoy llenas de sangre inocente. Estos malos espíritus representan la provocación permanente, la confusión y el conflicto convertido en forma de actuar. Allí donde aparecen siembran dudas, alimentan discordias y desvían la atención de aquello que fortalece la unidad, la estabilidad y el bienestar del pueblo.
Su presencia negra no aporta soluciones ni contribuye al crecimiento de nuestro país, por el contrario, se alimenta del enfrentamiento, de la división y del ruido constante que vomitan desde sus contenidos basuras, que al final solo pretende dificultar que nuestra nación avance en paz y en progreso como lo venimos haciendo en 19 años de buen gobierno sandinista.
Estas son las mismas voces que aparecen precisamente cuando Nicaragua avanza en paz, trabajo y estabilidad. Desde aquel abril golpista, la expresión espíritus burlones dejó de pertenecer únicamente al ámbito espiritual y pasó a identificar a quienes, mediante sus acciones y discursos, buscan sembrar discordia y confrontación donde prevalecen la tranquilidad y el esfuerzo de las familias nicaragüenses.
Les decimos espíritus burlones a esos que, al servicio de agencias criminales y corruptas, hoy fallecidas y enterradas, dedican diariamente sus cobardes ataques contra el liderazgo que sabiamente dirige a nuestro país. Es común ver cómo convierten la crítica destructiva, la ridiculización y la confrontación en una forma de supervivencia, porque si no atacan al Gobierno Sandinista, inmediatamente pierden el financiamiento de quienes ya los compraron.
A los tales espíritus derrotados no se les identifica por su capacidad de proponer soluciones, sino por su insistencia en desacreditar, minimizar o atacar todo aquello que no coincide con sus intereses o visiones particulares. Son espíritus inquietos, incapaces de encontrar sosiego, pero que además parecen vivir en una búsqueda permanente de conflicto y destrucción. Dichos espíritus mediáticos se alimentan de la maldad, pues donde existe tranquilidad procuran sembrar discordia, donde hay entendimiento intentan provocar enfrentamiento, donde otros buscan construir, ellos se concentran en señalar, hostigar y destruir.
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Su mala energía se fortalece del ruido, la polémica, el desacuerdo permanente, el odio y la desestabilización. No construyen nada, porque su único capital es el conflicto. Mientras el pueblo trabaja, ellos apuestan a detener el progreso con narrativas de división, lo hacen desde esos países que les sirven de refugio e impunidad, luego de provocar dolor y muerte en nuestra querida Nicaragua.
Los propagandistas de la mentira, o espíritus burlones, sufren constantes metamorfosis según sus conveniencias. Siguen heridos y humillados desde que este pueblo valiente los derrotó y los expulsó por conspiradores, terroristas y vendepatria, dejándolos en su condición de apátridas. Les arde no estar en el poder como lo habían planeado, cuando junto a los sectores golpistas de la derecha ya se habían repartido los cargos del Estado. Pero, además, persisten en su afán de hacer daño, porque todavía pretenden, o al menos sueñan, entregar nuestra patria a los enemigos de siempre, los mismos a los que enfrentó y venció nuestro General Sandino.
Mientras a lo largo y ancho del territorio nacional se construyen hospitales, carreteras, puertos, aeropuertos, viviendas y sistemas de agua potable, la población continúa beneficiándose de salud y educación gratuitas, programas sociales, subsidios para proteger la economía familiar y proyectos energéticos que fortalecen el desarrollo nacional. Sin embargo, todos esos avances parecen carecer de valor para los actuales espíritus mediáticos burlones. Las obras quedan relegadas, los logros son minimizados y los beneficios que reciben miles de familias son ignorados deliberadamente. Ese bienestar no les interesa, lo único que les sirve es el ruido que ellos mismos producen.
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Igualmente, el empleo, la seguridad, la paz, el crecimiento económico, el progreso, el desarrollo y los esfuerzos dirigidos a reducir y derrotar la pobreza tampoco tienen espacio en sus relatos. Para los actuales espíritus mediáticos burlones, ningún avance merece reconocimiento, y ninguna transformación parece suficiente para modificar la narrativa de confrontación a la que permanecen aferrados.
Estos espíritus burlones son los mismos cepillos que en el pasado acudían a la Copresidenta Compañera Rosario Murillo para pedir favores, solicitar ayuda y buscar solidaridad en momentos difíciles. Hoy, sin embargo, son algunos de los que más la injurian, la calumnian y la difaman desde distintas plataformas. No pueden negarlo, porque fue la propia Compañera Rosario quien días atrás les recordó públicamente aquellas cartas, solicitudes, elogios y gestos de cercanía que ahora pretenden borrar de la memoria colectiva.
A continuación, compartimos sus declaraciones sobre este tema.
“Recordamos, no dejamos de recordar cómo algunos de esos instrumentos de la maldad acudían aquí, a nosotros, para que contribuyéramos a crisis de salud en sus familias. Y lo hicimos porque somos Revolucionarios, Sandinistas, Cristianos, Fraternales y Solidarios.
Por eso ahora que no los reconocemos, o mejor dicho sí los reconocemos como Agentes del Mal, les recordamos aquellos tiempos. Tenemos sus cartas, sus solicitudes, sus elogios, todo lo que nos decían, creyendo que con eso buscaban la solidaridad o se la aseguraban.
No se requiere ni de elogios, no se requiere ni de, en nuestro idioma cotidiano decimos, ‘cepillencias’, para que se den las respuestas solidarias. Pero hay gente que se especializa en eso, y ahora no se acuerdan porque están cepillando por otro lado, buscando migajas, buscando centavos que les tiran, las 30 monedas o más que les tiran para que hagan daño”. Finalizó la Compañera Rosario.
Esta entrada fue modificada por última vez el 14 de junio de 2026 a las 3:01 PM