Foto Jairo Cajina / Caja donde se transporta parte del material electoral a utilizar en las elecciones generales de este domingo 7 de noviembre

Hora de la verdad

Rodeados de la mirada aguileña de la derecha y las posibilidades de un intento de ignorar los resultados, el pueblo nicaragüense está convocado este domingo a elecciones generales, en la que escogerá entre la reelección del presidente izquierdista Daniel Ortega, o en su lugar, por otro de los cinco candidatos en boleta.

En esta jornada también serán renovados los 92 curules de la Asamblea Nacional, y 20 escaños del Parlamento Centroamericano (Parlacen).

A la acción comicial están invitados unos 180 observadores internacionales procedentes de América Latina, Rusia y Europa, indicó una nota de la vicepresidencia.

Los comicios se efectúan con las normas de bioseguridad pertinentes, dada la presencia aún en el país de la Covid-19.

Este día, que puede calificarse de histórico, están convocados mas de 4 000 000 de votantes, quienes determinarán si el país continúa su política inclusiva, humanista, de recuperación económica y de soberanía nacional, o si se inserta en el modelo neoliberal, con sus reconocidas medidas en detrimento de las poblaciones, en especial las más pobres.

Ortega, comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) buscará en estos comicios su quinto mandato, el cuarto de carácter consecutivo desde su victoria en 2006 y el segundo junto a su esposa, la vicejefa de Estado, Rosario Murillo. Ambos se enfrentan a cinco agrupaciones opositoras que también planean obtener el triunfo.

Los nicas podrán escoger entre el binomio oficialista y los candidatos de los partidos Liberal Constitucional, Camino Cristiano Nicaragüense, Alianza Liberal Nicaragüense, Alianza por la República y Liberal Independiente, aunque, según observadores, tienen pocas posibilidades de triunfo.

Antes de la veda comicial, el Consejo Supremo Electoral revisó y validó la Boleta Electoral Única, ante representantes legales de los partidos. Además, nombró y juramentó a 80 754 miembros de las Juntas Receptoras de Votos.

Los funcionarios verificaron la disponibilidad y calidad de la tinta indeleble, medida de transparencia adicional que garantizará la realización del sufragio una sola vez y, como corresponde a la legislación nacional, de forma libre, universal, secreta e individual, según comprobaron medios de prensa locales e internacionales acreditados en Managua.

HASTA EL ÚLTIMO MINUTO

Ha sido difícil para el gobierno sandinista continuar la senda democrática a pesar de la guerra no declarada de Estados Unidos (EE.UU.), con el apoyo de la poderosa derecha local, la alta jerarquía de la Iglesia Católica y otros actores que se mueven en el entorno internacional.

Son varios los analistas que coinciden en que ya ocurrió la primera  victoria electoral este 2021, pues el país llegó a la fecha de elección en un ambiente estable y de tranquilidad, con importantes rubros en el desarrollo económico.

La segunda será la participación mayoritaria de los votantes, según se espera, para marcar el rumbo del país en los próximos años.

Solo la administración de Ortega conoce a fondo la lucha sostenida contra los oligarcas nicaragüenses, aliados de EE.UU. desde la victoria popular del FSLN en 1979 hasta ahora y del sostenido esfuerzo para llevar adelante una sociedad diferente, con crecimiento estable y mejora en la calidad de vida de las poblaciones.

La Revolución nicaragüense y su líder están en la mira permanente de la Casa Blanca. Decididos a acabar con el socialismo en América Latina, su estrategia es desestabilizar y derrumbar los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua en primer lugar, y luego otros que practican doctrinas sociales e inclusivas.

Contra Ortega han usado demoledoras estrategias. Mentiras y falsedades circulan por las redes sociales para tratar de demeritar el actual acto democrático y luego declarar fraudulentas las elecciones y tratar de intervenir con órdenes de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Uno de las acciones más graves ocurrió en abril de 2018 cuando varios políticos derechistas organizaron una asonada destinada a impulsar un golpe de Estado contra el sandinismo, patrocinado por Washington. Sus dirigentes son los supuestos candidatos que nunca lo fueron y ahora están detenidos por sus actividades contrarrevolucionarias. Las violentas acciones cometidas contra instituciones estatales dejaron 269 fallecidos y pérdidas por más de 2000 millones de dólares.

En su agresiva política contra la tierra de Augusto César Sandino, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó en fecha reciente en una sesión del Consejo Permanente de la OEA un informe sobre el proceso político nicaragüense, el cual fue rechazado de inmediato por las autoridades de Managua, que lo calificaron “de guion malvado, manipulador y notoriamente sesgado”.

El gobierno refirió que el documento denominado “Concentración de Poder Político y Debilitamiento del Estado de Derecho en Nicaragua”, presentado por la titular de la CIDH, Antonia Urreoja, constituye una réplica de otros usados en varias ocasiones “para tratar de mostrar un caso que solo está en la mente e intereses de los guionistas que la redactan”.

Criticó que, apenas unos días antes de las elecciones, intenten encubrir los atroces ataques a las instalaciones de la administración central, las municipalidades, y en especial, de la población victima de las violentas acciones cometidas por terroristas pagados que asesinaron, violaron, torturaron y arrasaron con viviendas humildes donde vivían seguidores del sandinismo.

En su desenmascaramiento del plan de la OEA contra la Revolución Sandinista, en tanto peón de Washington, la respuesta de Managua reiteró que “No nos cansamos de señalar que Nicaragua jamás ha aceptado, no acepta, ni aceptará, actos, informes o posicionamientos que ofendan o lesionen su libertad” e insistió en que el informe de la CIDH es “adulterado, manipulado y evidentemente sesgado”.

Pero a pesar de la firmeza gubernamental, nadie duda de que la OEA y sus peones traten de montar un espectáculo político si el presidente Ortega es reelecto, usando el viejo guión poco creíble de un supuesto fraude.

¿NUEVA VICTORIA DEL SANDINISMO?

Las autoridades comiciales esperan que la presencia de los sufragistas esté cercana a siete por cada 10 inscriptos, es decir, en torno a los tres millones de ciudadanos. El voto en Nicaragua no es obligatorio.

Cinco días antes de las elecciones, la empresa encuestadora M&R Consultores afirmó que el 77,5% de los interrogados considera que el gobierno sandinista debe seguir al frente del país.

La M&R Consultores presentó los resultados de su más reciente estudio de opinión denominado Nicaragua Rumbo a Noviembre 2021, el cual recoge que la intención de votos se mantiene a favor del FSLN, lo cual daría de nuevo la victoria al binomio Ortega-Murillo.

De acuerdo con la encuesta, el 74.5 % de los nicaragüenses consideran que lo más importante de la democracia es que el pueblo tenga oportunidades reales de mejorar su calidad de vida.

En otras preguntas, el 79.3 % opinó que Nicaragua en los últimos 14 años ha progresado, mientras que el 69.8 % consideró que el futuro es de estabilidad, seguridad y progreso económico.

 “El 88.7 por ciento considera que estas elecciones son muy importantes”, manifestó la dirección de la empresa investigadora. Existe una expectativa de 83.2 % para que estos comicios signifiquen un parte aguas en la situación del país para que retome el camino de la paz.

La desinformación global sobre Nicaragua en las redes sociales –se prevé- tendrá poco efecto en los números finales de la contienda. Los votantes no son virtuales y conocen muy bien los cambios experimentados en bien del país desde que asumió el FSLN. El pueblo hablará en las urnas.