Foto: Cortesía / Grupo de la La Red de Intelectuales, Artistas y Comunicadores solidarios con Nicaragua y el Frente Sandinista del Estado español en rechazo a las declaraciones efectuadas por el gobierno de España.

La Red de Intelectuales españoles rechazan posición imperialista del Gobierno de España en relación a Nicaragua

La Red de Intelectuales, Artistas y Comunicadores solidarios con Nicaragua y el Frente Sandinista del Estado español, quiere manifestar su más enérgica repulsa por las declaraciones efectuadas por el gobierno de España y su ministro de exteriores, en relación con las elecciones generales celebradas el pasado 7 de noviembre en Nicaragua.

Es necesario destacar que los comicios fueron plenamente libres, justos, transparentes y plurales y se celebraron con las máximas garantías democráticas exigibles. Sostener lo contrario descalifica al Gobierno de España por alinearse con las fuerzas imperialis- tas y colonialistas que atentan permanentemente contra la soberanía de nuestro país hermano.

En las elecciones se confrontaron 5 candidatos de partidos absolutamente antagónicos con el Frente Sandinista y a los que pertenecieron los dos últimos ex-presidentes que ha tenido Nicaragua en fechas recientes. Obviar esa evidencia palpable sí que es una burla, pero a la inteligencia. Es más, los partidos que se han presentado a las elecciones son los mismos que lo han hecho en procesos anteriores tan plenamente democráticos como este.

Otorgar carta de naturaleza a partidos extraparlamentarios sin apoyo popular y a su- puestos líderes y «precandidatos» sin partido, es una absoluta ridiculez impropia de un gobierno que pretende hacerse respetar. En Nicaragua no hay presos políticos, como sí los hay en España. Hay agentes extranjeros de nacionalidad nicaragüense que trabajan conjuntamente con sus enemigos externos para desestabilizar el país, para socavar la democracia y para dañar la economía. El ordenamiento jurídico nicaragüense impide ese tipo de actuaciones y en base a él se ha actuado y se ha procesado a los delincuen- tes que han infringido las leyes patrias.

El Gobierno de España se sitúa claramente en el bando injerencista y neocolonial cuan- do pide que no se apliquen las leyes vigentes a los presuntos infractores de la Ley de Agentes Extranjeros, de la Ley de Soberanía y de las leyes económicas que impiden la malversación de fondos, vengan de Estados Unidos o de donde vengan.

El ministro de exteriores y el gobierno de España han de saber que en las elecciones del 7 de noviembre se han acreditado a más de 600 periodistas de toda clase, nacionalidad y condición y se ha recibido a acompañantes electorales de más de 27 nacionalidades distintas. Es respetable la decisión soberana de Nicaragua no coordinar con la OEA la presencia de observadores, sobre todo tras el papel central que jugaron en el golpe de estado contra Evo Morales. Cabe lo mismo decir de otros países e instituciones que han tratado de impedir la celebración de los comicios por haberlos calificado de antidemo- cráticos mucho antes de que tuvieran lugar. Están totalmente invalidados para ejercer la función de arbitraje que le es requerida.

Por último, damos las gracias al gobierno de España cuando se preocupa por los dere- chos y libertades de los nicaragüenses, pero le reiteramos que su papel es velar por los derechos del pueblo español, que sufre un régimen heredado de una dictadura fascista, cuyos restos subsisten desde la jefatura del estado hasta la judicatura, los medios de co- municación, las grandes fortunas del país y buena parte de su clase política, que impide el normal desarrollo de la democracia a su ciudadanía y el ejercicio de muchos derechos básicos de índole económica, social y cultural. Por los derechos de los nicaragüenses, ya vela su Buen Gobierno, como el mismo pueblo llama al Gobierno Sandinista.

España no puede dar lecciones de democracia a nadie cuando tiene presos políticos por ejercer su función, políticos expatriados huidos de una justicia cooptada por la extre- ma derecha, músicos y artistas encarcelados por delitos de opinión y una Carta Magna cerrada con siete llaves, dictada por los restos del franquismo, que nos quieren vender como un regalo democrático con una corona corrupta en su cúspide, completamente al margen de la decisión soberana del pueblo español.

El pueblo nicaragüense se ha pronunciado muy mayoritariamente. Su sistema electoral está blindado ante la posibilidad de fraude y cuenta con las más exigentes garantías para detectar errores o falsificaciones, al estar controlado por decenas de miles de representantes de los partidos en liza en todos los niveles de conteo. No es entendi- ble, más que con la adhesión ciega a la guerra híbrida de 4a generación emprendida por Estados Unidos contra Nicaragua, que España de por buenos datos inventados por quienes no tienen las herramientas para calcularlos o por ONGs creadas ad hoc para descalificar unas elecciones que sabían de antemano que iban a ser desfavorables para sus intereses coloniales y favorables para la República y sus gentes.

Explique por ejemplo, Sr. ministro, cómo su gobierno puede reconocer de presidente a quien ni se ha presentado a unas elecciones y no tiene ningún apoyo popular, como hace con el autoproclamado Guaidó en Venezuela. Seamos serios, tenga un poco de decencia y no se burle más de la inteligencia.

El pueblo ayer quiso que el sandinismo vuelva a gobernar otros cinco años con una representación mayoritaria, guste o no al ministro Albares. Si quieren tener relaciones con Nicaragua, tendrán que establecerlas con su gobierno y con su presidente legítimo, Daniel Ortega. Es el gobierno de España quien tendrá que dar marcha atrás a sus de- claraciones injerencistas y reconocer que la soberanía nicaragüense no se compra ni se vende ni, como decía Sandino, tampoco se discute, solo se defiende.

Secretaría de Comunicación Red de Intelectuales, Artistas y Comunicadores solidarios con Nicaragua y el Frente Sandinista del Estado español

Madrid, 8 de noviembre de 2021