(Opinión) La desbandada victimaria

La desbandada victimaria

Algunos individuos que activamente asumieron un rol protagónico durante la etapa más intensa del golpe de estado y que se les captaba en cámaras cómo cabecillas intelectuales y ejecutivos de la mortal violencia que desataron a partir del 18 de abril, estaban tan convencidos de la caída del gobierno de Daniel Ortega y todo lo que representa el sandinismo, que no les importó perfilarse públicamente al frente de tanta maldad y hasta de sentirse orgullosos de sus delitos porque pensaban que de todas formas detrás de sus fechorías vendría el nuevo gobierno que terminaría por condecorarlos como “héroes”.

La desbandada victimaria

Estos individuos de los que hablo no duermen en paz, andan temerosos de hasta su propia sombra porque desconfían hasta del que vende agua helada pues creen que cualquiera que se les acerca es para llevárselos preso y como efectivamente y por sobradas razones les puede suceder asumen ahora el papel de víctimas, el de perseguidos por la dictadura que actúa represivamente contra la actitud “pacifista” que asumieron.

Es común en ésta etapa, post golpe terrorista, ver, leer o escuchar en los medios que ya sabemos a quienes sirven y a cambio de qué, a unas gentecitas que en fila india se declaran hostigados injustamente por la policía por hechos que no cometieron y que no entienden cómo eso de haber estado en los tranques o barricadas, desde donde “protestaban pacíficamente” pudo llegar a convertirse en un delito.

Para quienes estuvieron en esos lugares de horror, de espanto y de muerte y no entienden cómo lo que hicieron fue un delito es algo que deberían preguntar a las madres que se quedaron sin hijos, a las viudas que se quedaron sin esposos, a los hijos que se quedaron sin padres, a los abuelos que se quedaron sin nietos, a los padres que se quedaron sin hijos y aunque hayan quienes no lo puedan creer a las suegras que se quedaron sin yernos, porque muchos de ellos, en el mejor de los casos fueron torturados, vejados en su dignidad humana y en el peor de los casos asesinados y sus cadáveres posteriormente quemados y profanados por bárbaros que hoy dicen descaradamente que son prisioneros políticos siendo en realidad victimarios.

El victimario es aquel que lleva a cabo una agresión contra alguien, que se convierte en su víctima. Puede tratarse de un solo individuo o de un grupo, pudiendo la víctima ser individual o tratarse de un ataque hacia un conjunto de individuos. Las consecuencias que provoca el victimario en su víctima incluyen que ésta pierda su vida, sufra lesiones físicas o psicológicas o se menoscaben sus efectos personales. Son ejemplos de victimarios, los asesinos, los violadores, los abusadores, los violentos, los ladrones, los estafadores, y todos aquellos cuya conducta provoque en otro u otras consecuencias negativamente graves.

El victimario nunca podrá ser víctima y lo saben perfectamente quienes hoy andan huyendo, no porque sean perseguidos políticos, sino porque después de lo que consumaron, sabiéndose hechores de muchos crímenes, hasta de lesa humanidad, lo que en realidad hacen es huir, como delincuentes, burlando la justicia, evitando que los capturen para no pagar por lo que hicieron y para no ir a la cárcel y para bajar la intensidad a su condición de prófugo ahora dicen que son perseguidos políticos y que por ello buscan asilo en otros países.

Así de cínico es el victimario que sabe que actúo conscientemente cuando causó a otro un daño irreparable y aun así se vende como víctima. El victimario eligió e identificó cuidadosamente a su presa a la que torturó, flageló, desnudó, mató y después incendió su cadáver para vengarse, porque el del escarmentado y después asesinado pecado fue haber sido sandinista.

Puse este tema en mi agenda editorial porque este golpe de estado, cuya violencia satánica fue conjurada y que ahora se encuentra bajo un tratamiento de carácter estrictamente político, para tratarlo civilizadamente a través de un diálogo nacional serio, perfila ahora en su nueva estrategia que los victimarios se estén declarando en huida y los medios que sirven al terrorismo vendan la noticia como que aquí hay persecución política y que eso está generando que ciudadanos que salieron tranquila y libremente por las fronteras de la dictadura aparezcan a hora en nuestra vecina del sur, Costa Rica, la que sempiternamente nos ve como enemigos, tramitando o pidiendo asilo político y para sus efectos saltó al petate que Carlos Mejía Godoy y Álvaro Leiva están de diáspora.

No sé cuantos más en el futuro aparecerán pidiendo asilo en Costa Rica, conocí a algunos en la década los ochenta, que el exilio les resultó un “sacrificio” que les generaba hasta 7 mil dólares mensuales para hablar o escribir “Cartas de Amor a Nicaragua” en nombre de los combatientes “contras” que se nos morían en la montaña, pero sí de Carlos Mejía Godoy se trata, este cantó y opinó todo el tiempo contra los que están en el poder y nunca lo determinaron porque sus canciones las sustituyeron por los de una nueva trova que con más fuerza atrae a la juventud y quien en su última aparición estuvo llorando en el chipote por criaturas que habían sido capturadas con armas y drogas y si de Álvaro Leiva se trata, el mismo que le robó a Abelardo Mata la ANPDH, un día de estos compartiré con puntos y comas como fue eso, y que nunca llegó a tener más oficina que un pupitre de secundaria en la sede de la APN frente al Zumen, lo que tengo que decir es que era el “libertador” de todo terrorista que caía preso en Masaya y que diligentemente liberaba la policía y mismo que nunca tuvo ni ojos ni oídos para los izquierdos humanos que eran asesinados por las gárgolas golpistas a la que defendía a cambio de mucha plata.

Entre cielo y tierra no hay nada oculto y aquellos que hoy quieren pasar por víctimas, siendo realmente victimarios, deben ser tomados en cuenta como una referencia de para aquellos tontos útiles que fueron envalentonados para que manifestaran sus odios anti sandinistas u otros que sin convicción alguna lo hicieron mercenariamente por 500 u 800 córdobas diarios como paga para hacer lo que hicieron en los tranques, porque para eso hubo mucho más plata de la que realmente se vio y mucha de esta se perdió de mano en mano.

Deben reflexionar porque en la legítima atribución policial y en la estricta voluntad de escuchar la demanda de justicia que muchos dolientes hacen, habrá muchos que se persigan por delincuentes y no por políticos y deben pagar porque los ciudadanos tenemos no solo derechos, sino deberes y responsabilidades que atender y eso significa que si no observamos la ley y delinquimos tenemos que pagar porque nadie, sea quien sea, está por encima ni de la ley terrenal, ni de la ley celestial.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

 Por Moisés Absalón Pastora

Fuente: El 19 Digital

Esta entrada fue modificada por última vez el 26 de septiembre de 2022 a las 3:48 PM