Foto Cortesía / El peor tipo de traición, es la traición a la patria. Calificada en todos los países del mundo como “alta traición”

La traición no es un punto de vista

La traición a la patria es considerado uno de los tipos de delitos más peligrosos contra la seguridad del Estado, una violación de los derechos humanos e intimidación a los ciudadanos, ya que constituye un ataque directo y efectivo a la existencia política del Estado.

¿El lector puede preguntarse sobre el término crimen de alta traición?

La respuesta, como lo mencionan los juristas, es: “un crimen cometido por un ciudadano que tiene como objetivo ayudar a un estado extranjero a expensas de su propio estado.”

El delito de traición a la patria es considerado de los más graves contra el Estado, porque afecta su seguridad, lesiona sus intereses superiores y la soberanía nacional, amenaza su existencia y supervivencia y viola el vínculo de lealtad entre la patria y sus ciudadanos.

El peor tipo de traición, es la traición a la patria. Calificada en todos los países del mundo como “alta traición”, y su castigo es el máximo imputable, es del tipo de castigo más severo, en ciertos países incluye la pena de muerte.

En las historias de civilizaciones y naciones, hay registrada documentación sobre muchos casos de alta traición. Se da la descripción de “traidor a la patria” a alguien que está afiliado como agente de un país en particular y, trabaja en su contra, en beneficio de una parte extranjera que quiere dañar y hacer el mal a su país, apoderarse de sus capacidades.

Los franceses pasaron por la guillotina a los traidores para decapitarlos, y los estadounidenses tienen las formas más atroces de tortura y castigo para los que crean terroristas o los consideren traidores, y ninguno de los países toleran en lo absoluto el concepto de traición, más aún cuando se trata de traición a la patria.

En Nicaragua existen pruebas y evidencias contra algunos ciudadanos que han cometido crímenes de traición a la patria, delito de lavado de dinero, bienes y activos y por haber recibido recursos de fuentes extranjeras; aún así, fueron tratados con misericordia, incluso no se aplica la ley con sus estrictas regulaciones, y con todos estos delitos, todavía algunos medios de comunicación de manera descarada, defienden al traidor y los describen como patriotas, a pesar de la evidencia de la traición.

Hay asociaciones que están desesperadas por distorsionar la imagen del gobierno y el país, y los describen como defensores de la libertad y la democracia, lo que prueba que no son más que ramas de la traición, sobre todo cuando glorifican y siguen al bando que recluta a los traidores de la patria, los entrena, gastan en ellos, los financian.

¡¿Cuántas pruebas y confesiones que evidencien la participación de estos agentes y traidores del pueblo en contra de su país?! Más bien, cuántos de ellos fueron al imperio yanqui y los países de Occidente y se refugiaron en él y vivieron allí y comenzaron a conspirar contra Nicaragua y a reclutar a quienes tenían la posibilidad de traicionar a su patria.

Una muestra de ellos, son quiénes están actualmente en el proceso judicial. En Nicaragua, sus confesiones serán tomadas y publicadas, y algún día para que el pueblo conozca su verdad y la realidad del enemigo detrás de ellos, y la magnitud del daño que infringieron al país y a los ciudadanos en todos los niveles: políticos, económicos y sociales.

Nicaragua está obligada a aplicar estrictamente la ley. La Razón no acepta tratar con indulgencia a un traidor que ve en el imperio y Occidente su primera y última lealtad. No puede ser misericordioso (y eludir la ley), con aquellos que han asesinado policías, planeando operaciones terroristas, golpes de estado, traficar armas y comunicarse con el extranjero para conspirar contra su nación.

No existe otra definición que no se la “de alta traición” que, en su definición original, es “traición a la patria”, y el traidor a la patria no merece que la patria sea comprensiva con él y menos que sea perturbada su voluntad y derecho de aplicación de la ley sobre él.

La traición es traición, resulta inconcebible e inaceptable que la traición se convierta en un simple “punto de vista”, no hay otra definición para eso, y se trata como manda la ley.

Mohamed Lashtar