Nicaragua, un país sísmico que apuesta por la prevención

Imagen Cortesía / Portada de Stalin Magazine.

Por, Stalin Vladímir.

Nicaragua convive desde hace siglos con una intensa actividad sísmica que ha definido el desarrollo de sus ciudades y la forma en que la población enfrenta los fenómenos naturales. Los registros históricos recopilados por el INETER muestran que la franja del Pacífico ha concentrado los terremotos de mayor impacto, lo que ha quedado documentado desde 1610, cuando una serie de fuertes movimientos telúricos y la actividad del volcán Momotombo llevaron al abandono de León Viejo. Desde entonces, el país ha experimentado numerosos eventos que dejaron destrucción, pérdidas humanas y transformaciones en distintos puntos del territorio nacional.

Tras esa larga historia de actividad sísmica, el interés por comprender el origen de los terremotos surgió mucho antes de que existieran los sismógrafos y los estudios científicos.

En la antigua China quedaron escritos de hace unos 3,000 años que describían estos fenómenos, y el primer terremoto del que se tiene registro ocurrió en China, en el año 1177 a. C. Con el paso del tiempo, cada cultura intentó explicar por qué la tierra temblaba. En Japón se atribuía al Namazu, un bagre gigante que sacudía el suelo con su cola, los aztecas sostenían que el quinto ciclo de la humanidad terminaría con un gran terremoto, las tribus chibchas, asentadas en la actual Colombia, atribuían estos movimientos a la ira del dios Chibchacum, quien hacía temblar la tierra al golpear el suelo. En Centroamérica se creía que cuatro dioses sostenían la Tierra y la sacudían para mantener el equilibrio de la población. Los mayas también dejaron referencias sobre estos acontecimientos en sus escritos y, siglos después, los cronistas de Indias documentaron terremotos que afectaron distintos puntos del continente americano.

Nuestra historia sísmica registra un terremoto que destruyó la ciudad de León en 1663, otro ocasionó severos daños en Diriomo y Diriá en 1739, y en 1844 un violento movimiento redujo a escombros gran parte de Rivas y provocó alteraciones en los niveles de los ríos Tipitapa y San Juan, así como en el lago de Nicaragua. Más adelante, los terremotos de 1885 y 1898 golpearon con fuerza León, Chinandega y Managua, provocando derrumbes en iglesias, edificios públicos, viviendas y caminos, mientras la actividad volcánica también fue reportada en varios volcanes del occidente del país.

Durante el siglo XX la actividad sísmica continuó dejando huellas profundas. Los terremotos de 1919 afectaron gran parte del litoral del Pacífico, en 1922 Granada sufrió importantes daños, en 1926 dos fuertes movimientos sacudieron amplias zonas del territorio nacional, en 1931 Managua quedó destruida con miles de fallecidos. Posteriormente se registraron sismos destructivos cerca del volcán San Cristóbal en 1938, en Somoto en 1953, en Mateare y Nagarote en 1955, en Managua en 1968, en Rivas en 1985, el terremoto con tsunami de 1992 en el Pacífico, los eventos de la Laguna de Apoyo y Masaya en el año 2000 y el terremoto de Ometepe en 2005, antecedentes que evidencian la permanente actividad tectónica del país.

Entre todos esos terremotos, el del 23 de diciembre de 1972 es considerado uno de los episodios más devastadores de la historia nacional. El sismo, de magnitud 6.2, ocurrió a las 12:35 de la madrugada y destruyó el centro de Managua. El movimiento principal duró aproximadamente 30 segundos y fue seguido por dos réplicas de magnitud 5.0 y 5.2. El epicentro se localizó en el lago Xolotlán, cerca de la falla de Tiscapa. El desastre dejó más de 10 mil fallecidos, miles de heridos y alrededor de 280 mil damnificados, además de incendios y una amplia destrucción de la infraestructura de la capital.

Desde hace 19 años, con el Buen Gobierno Sandinista, liderado por la Compañera Rosario Murillo y el Comandante Daniel Ortega, el país ha fortalecido las acciones orientadas a la preparación de la población frente a terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones y otras emergencias. Ese proceso incluye la actualización permanente de los planes de contingencia, la organización de brigadas comunitarias, estudiantiles e institucionales, la capacitación de los organismos de respuesta y el fortalecimiento del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED).

Como parte de esa estrategia, año con año el Gobierno Sandinista desarrolla los Ejercicios Nacionales Multiamenazas para fortalecer la preparación de la población y la capacidad de respuesta de las instituciones ante situaciones de emergencia. En lo que va de 2026 ya se han realizado dos ejercicios nacionales.

La primera se llevó a cabo el 26 de marzo, bajo una hipótesis que simuló un terremoto de magnitud 7.9 localizado a 110 kilómetros al suroeste de la costa de Masachapa, con activación de una alerta de tsunami para todo el litoral del Pacífico, olas de entre cinco y diez metros, deslizamientos, actividad volcánica, inundaciones y otras situaciones de emergencia. El Segundo Ejercicio Nacional, realizado el 26 de junio, reunió a 2,268,290 protagonistas en todo el país, incluyendo la participación de 1,312,134 estudiantes y cerca de 10,000 centros escolares, fortaleciendo los planes de respuesta, las brigadas comunitarias y la coordinación institucional ante posibles desastres naturales.

En declaraciones ofrecidas este viernes, la Compañera Rosario Murillo destacó que las impactantes imágenes procedentes de Venezuela refuerzan la conciencia sobre la importancia de la preparación ante desastres naturales.

«Debemos estar preparados para estos eventos desastrosos y evitar lo más posible las muertes, que es el mayor desastre para la familia», expresó.

La Compañera Rosario subrayó que la realización periódica de estos ejercicios permite fortalecer las capacidades de respuesta ante cualquier eventualidad.

«Venimos aprendiendo y Dios mediante, que si nos golpeara la tragedia, estemos en condiciones de enfrentarla mejor, porque hayamos aprendido con todos estos ejercicios que realizamos cada tres meses», concluyó la Copresidenta de Nicaragua.

Esta entrada fue modificada por última vez el 27 de junio de 2026 a las 1:58 PM