Rubén Darío: la soberanía hecha palabra

Foto Cortesía / Opinión.

Por Stalin Vladimir Centeno

Rubén Darío es reconocido universalmente como el máximo exponente del modernismo y una de las figuras más influyentes de la literatura en lengua española. Sin embargo, además de su extraordinaria obra poética, dejó un amplio legado de crónicas, ensayos y artículos en los que abordó acontecimientos políticos e históricos relacionados con Nicaragua y América Latina. En esos escritos defendió la independencia de los pueblos, condenó la injerencia extranjera y reivindicó el derecho de cada nación a decidir su propio destino. Hoy, cuando Nicaragua impulsa cambios en su ordenamiento constitucional y reafirma que esas decisiones corresponden exclusivamente a la voluntad del pueblo nicaragüense, el pensamiento de nuestro querido Rubén Darío sobre la defensa de la soberanía nacional cobra más vigencia que nunca.

Rubén Darío no solo revolucionó la literatura, también escribió sobre acontecimientos que definieron la historia de nuestro país.

En El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical evocó la invasión filibustera de William Walker y recordó aquel episodio como una de las etapas más dolorosas para Nicaragua.

A lo largo de esa obra denunció la influencia de intereses foráneos en la política nacional y dejó plasmada su preocupación por hechos que, a su juicio, comprometían la independencia y la soberanía de la República. Desde su pluma advirtió sobre los peligros de la injerencia y defendió el derecho de Nicaragua a decidir su propio destino.

Como si hubiese alcanzado a ver el futuro, Darío dejó claras sus advertencias sobre las ambiciones expansionistas de Estados Unidos. En uno de sus textos escribió: “Por el lado norte está el peligro. Por el lado norte es donde anida el águila hostil”. Más adelante afirmó: “Los Estados Unidos quiere comprar a Cuba y descuartizar a Nicaragua”, y remató con una de sus expresiones más contundentes: “El hombre del Norte: ¡he ahí el enemigo!”. Estas afirmaciones forman parte de una línea de pensamiento presente en buena parte de su obra política y reflejan su permanente preocupación por el destino de Nicaragua y de las naciones hispanoamericanas frente a las grandes potencias de su época.

El poeta, también señaló que la influencia del imperio yanqui no se limitaba al ámbito militar, sino que también se extendía a lo económico y a las decisiones políticas de Nicaragua.

Al referirse a los préstamos, al control de las finanzas nacionales y a las presiones ejercidas desde Washington, dejó escrito que “el imperio norteamericano se extendía sobre el territorio nicaragüense, y la pérdida implícita de la soberanía era una triste realidad”. Con ello dejó constancia de su preocupación por el creciente poder que Estados Unidos ejercía sobre los asuntos internos de Nicaragua y por el derecho de los nicaragüenses a decidir su propio camino.

Su pensamiento alcanzó una de sus expresiones más firmes y trascendentes en el poema A Roosevelt, dedicado al entonces presidente norteamericano Theodore Roosevelt, uno de los principales impulsores de la expansión estadounidense en América a comienzos del siglo XX. Fue allí donde Darío lanzó uno de sus golpes más potentes al corazón del imperio al escribir: “Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua…”, una frase que con el paso del tiempo adquirió una fuerza simbólica extraordinaria y que hasta hoy continúa siendo una de las acusaciones más contundentes de Rubén Darío contra las pretensiones expansionistas de los yanquis.

Tras la contundente denuncia plasmada en su poema A Roosevelt, el Príncipe de las Letras Castellanas profundizó su reflexión sobre el destino de las naciones en PAX, poema escrito en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, y leído por él mismo el 4 de febrero de 1915 en el Salón Havemeyer de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Frente a un mundo sacudido por la guerra, el poeta nicaragüense alzó su voz en favor de una paz sustentada en la justicia, la dignidad y el respeto a la soberanía de los pueblos.

Ese legado encuentra eco en la Nicaragua sandinista, cristiana, socialista y solidaria de nuestros días, que impulsa reformas orientadas a fortalecer la paz, la institucionalidad y el derecho de los nicaragüenses a decidir su propio destino, sin injerencias imperialistas, sin pretensiones colonialistas y sin la intromisión de gobiernos subordinados a los intereses de las grandes potencias que pretenden intervenir en asuntos que corresponden exclusivamente al pueblo nicaragüense.

Rubén Darío consagró buena parte de su obra y de su vida a la defensa de la soberanía, la independencia y la dignidad de Nicaragua.

Otro de los escritos en los que plasmó ese compromiso fue El triunfo de Calibán, donde volvió a pronunciarse contra las pretensiones expansionistas de Estados Unidos. Allí escribió: “No, no puedo, no quiero estar de parte de esos búfalos de dientes de plata”, una metáfora con la que representó el poder económico, político y militar de esa nación. Más de un siglo después, ese legado permanece vivo y continúa siendo asumido con responsabilidad por los nicaragüenses, convencidos de que preservar la soberanía nacional también significa garantizar la paz, proteger la independencia y resguardar la dignidad de Nicaragua frente a cualquier agresión externa.

Esta entrada fue modificada por última vez el 27 de julio de 2026 a las 2:03 PM