Jesús ha resucitado

Foto Cortesía / Opinión.

Por Stalin Vladimir Centeno

La cruz quedó atrás, el silencio del sepulcro no fue el final y la mañana cambió el sentido de todo; la resurrección de Jesucristo es el punto donde la historia gira, donde el dolor no desaparece pero deja de dominar, donde la fe deja de ser expectativa y se convierte en certeza para quienes creen. Es un hecho que sostiene la esperanza y explica por qué millones de personas en el mundo siguen mirando hacia ese momento como referencia de vida.

Al tercer día, el sepulcro vacío fue encontrado y comenzaron a circular los testimonios de quienes afirmaban haber visto a Cristo con vida. Ese momento marca el paso del miedo a la convicción entre quienes lo habían seguido, y desde entonces ese hecho se transmite de generación en generación, dando lugar a una práctica de fe que se mantiene hasta hoy en distintas culturas y pueblos.

En Nicaragua, esa fe no se queda en el interior de los templos, se mueve en las calles, en los barrios y en las comunidades, donde las familias participaron en procesiones, viacrucis y celebraciones que forman parte de la vida cotidiana durante esta Semana Santa.

Hablamos de actividades religiosas realizadas en distintos puntos del país, con presencia de la población y autoridades de la Iglesia católica. Sin embargo, en medio de estas celebraciones, un funcionario del imperio yanqui hizo uso de la mentira y la difamación, afirmando que el buen gobierno sandinista limitaba estas prácticas, versiones que contrastan con la realidad vivida en el territorio nacional, donde las actividades se desarrollaron con total libertad y fe.

Frente a esta oscuridad prefabricada, surgió la luz de la verdad en la voz de la Copresidenta Compañera Rosario Murillo, quien desmintió estos señalamientos y reiteró que las actividades religiosas se llevan a cabo con normalidad, en un ambiente de paz y tranquilidad:

FALSO DE TODA FALSEDAD… acusaciones perversas emitidas desde el Gobierno norteamericano, que cualquier ser humano puede desmentir con base en las realidades de nuestro país y de nuestro pueblo devoto, creyente y lleno de fe. Pedimos a Dios Padre que perdone a quienes no saben lo que hacen”.

Asimismo, destacó que en toda Nicaragua se realizan miles de actividades religiosas, católicas, cristianas y evangélicas, con ritos y cultos propios de la Semana Santa, vividos con fervor y en cumplimiento de nuestras tradiciones como pueblo de Dios.

También señaló que lo que sí está a la vista del mundo es la persecución contra migrantes inocentes, personas de bien y trabajador@s, que han viajado a Estados Unidos en busca de oportunidades, contribuyendo a generar riqueza.

Además, advirtió sobre la presencia de fariseos que responden a intereses foráneos, que no aman a Nicaragua, y que carecen de valores como la fraternidad y el bien común, recordando que el mal se instala en corazones vacíos movidos por envidia, celos, intrigas y ambiciones.

En las partes medulares de su mensaje, concluyó:

¡La fuerza de la verdad nos hace libres!

Cristo vive, en nuestros corazones, en nuestras prácticas, en nuestras tierras sagradas, en nuestra fe y en nuestras esperanzas. La certeza de que el bien se impondrá y que, como seguidores de Cristo Jesús, seremos liberados por las grandes verdades del revolucionario más grande de la historia.

Igualmente, como parte de la libertad religiosa en Nicaragua, este pasado Viernes Santo, miles de feligreses se congregaron en la Catedral de Managua para celebrar el tradicional Viacrucis, en una jornada llena de fe, devoción y participación masiva.

En este contexto, el cardenal Leopoldo Brenes, máximo líder de la Iglesia católica en Nicaragua, reafirmó el espíritu de fe que se vive sin restricciones, destacando la vivencia religiosa, profunda y arraigada en las familias nicaragüenses:

“Más de 25 mil a 30 mil personas llenaron los espacios de la plaza… corazones llenos de gozo, alegría y viviendo en armonía y paz. Que el Señor nos bendiga y nos dé la paz en nuestros corazones, porque desde los corazones convertidos se construye la paz. Sigamos este camino en Semana Santa, hacia el momento cumbre: la Resurrección”.

Esta entrada fue modificada por última vez el 5 de abril de 2026 a las 12:52 PM