Entre el 28 y el 31 de octubre, en las inmediaciones del volcán Teide (Islas Canarias, España) se produjo un enjambre sísmico que suscitó temores de que entrara en erupción, según informó el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan).
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Esos más de 20 temblores tuvieron lugar a una profundidad promedia de entre seis y ocho kilómetros bajo el nivel del mar en las proximidades del municipio de Vilaflor —ubicado al pie del cráter—, y alcanzaron una magnitud máxima de fue de 1,4.
Involcan trató de tranquilizar a las personas que se encuentran en las proximidades cuando aseguró que ese conjunto de movimientos telúricos «es similar a los otros enjambres sísmicos registrados en Tenerife desde el pasado junio», resultan «comunes en volcanes activos« y desaparecen «en un 90 %» de las ocasiones en que se presentan.
Lucan Duria, trabajador de ese organismo canario, indicó que cada día se suelen producir dos o tres temblores cerca del pico más alto de España. En esta ocasión, los sismos estarían vinculados con los sistemas hidrotermales conectados al volcán que producen fluidos, agua y vapor.
«Incluso un aumento muy pequeño de la presión puede provocar terremotos» pero, para que un volcán se active, el magma necesita erupcionar a un nivel poco profundo y «no hay riesgo de que esto ocurra en el Teide», concluyó Duria.
Esta entrada fue modificada por última vez el 2 de noviembre de 2017 a las 11:00 AM