Foto Cortesía / Corte Internacional de Justicia en la Haya.

Conoce las pruebas presentadas de las violaciones de los derechos de Nicaragua en Colombia

A continuación, discurso del doctor Paul S. Reichler: La prueba de las violaciones de los derechos de Nicaragua en Colombia bajo la sentencia del 19 de noviembre de 2012 (español/ingles).

CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA

CONTROVERSIA RELATIVA A ALEGADAS VIOLACIONES DE DERECHOS SOBERANOS Y ESPACIOS MARÍTIMOS EN EL MAR CARIBE

(Nicaragua contra Colombia)
AUDIENCIAS PÚBLICAS
SEGUNDO RONDA

LA PRUEBA DE LAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS DE NICARAGUA EN COLOMBIA BAJO LA SENTENCIA DEL 19 DE NOVIEMBRE DE 2012

Paul S. Reichler

27 de septiembre de 2021

  1. Señora Presidenta, miembros de la Corte, buenas tardes.
  2. El miércoles pasado, Colombia afirmó estar “asombrada” de que Nicaragua, en su primera ronda, presentó la evidencia de once incidentes en los que la Armada colombiana violó los derechos soberanos de Nicaragua en virtud de la Sentencia de la Corte de 2012, todos los cuales ocurrieron después de la “la fecha crítica” de 27 de noviembre de 2013.
  3. Había buenas razones para ello. En primer lugar, como el Profesor Pellet acaba de demostrar, la Corte tiene jurisdicción sobre estas-violaciones-post-fecha-critica, justo como lo ha tenido durante las violaciones que precedieron a estas, porque todas las violaciones son parte de la misma controversia, sobre la cual la Corte determinó que tiene jurisdicción, en su Sentencia de marzo de 2016.
  4. En segundo lugar, como dijimos el lunes pasado, nos centramos en estas once violaciones porque son emblemáticas de las que Colombia ha cometido, de una manera continua desde 2013, y porque tenemos pruebas irrefutables de que Colombia las ha cometido, en forma de grabaciones de audio, algunas de las cuales hemos presentado para la Corte, y otras que fueron presentadas en transcripción.
  5. Lo más revelador de la respuesta de Colombia, y es bastante “asombroso” por derecho propio, es que no tuvo absolutamente nada que decir sobre nueve de estas violaciones, precisamente de las nueve para las cuales reproducimos grabaciones de audio o mostramos transcripciones ante la Su silencio sobre estos nueve incidentes de la semana pasada habla en voz alta. Confirma que no tienen ninguna defensa creíble ante estas flagrantes violaciones a los derechos soberanos de Nicaragua, como voy a exponer más adelante en mi presentación.
  6. Pero primero: ¿Qué otra prueba contundente de las violaciones de Colombia a los derechos soberanos de Nicaragua, dentro de su ZEE, según lo determinado por la Corte, presentamos y ante lo cual Colombia guardó absoluto silencio?
  7. ¿Qué tal las declaraciones oficiales del Presidente de Colombia, de que Colombia considera la Sentencia 2012 como inaplicable?[1] Colombia no intentó explicarlos ni justificarlos, sólo acusó a Nicaragua de citarlos “fuera de [2]
  8. ¿Qué pasa con las declaraciones oficiales del Presidente de Colombia, incluido su actual Presidente a principios de este mes,[3] que la frontera con Nicaragua es el meridiano 82, a pesar de que la sentencia de la Corte rechaza esa afirmación.[4] De esas declaraciones, ni siquiera una palabra se supo de Colombia durante la semana
  9. Luego estaban las declaraciones de los Comandantes de la Armada colombiana y otros oficiales navales de alto grado, que Colombia no considera aplicable el fallo de la Corte de 2012, en que la frontera con Nicaragua es el meridiano 82, y que la Marina ejerce y protege la soberanía de Colombia a lo largo de ese meridiano y en todo el espacio marítimo que se extiende al este de él.[5] Ni un pío de la otra parte sobre algo de esto,
  10. Colombia tampoco tuvo nada que decir acerca de los tres mapas publicados por la Armada colombiana que muestran la frontera con Nicaragua como el meridiano 82 y que indican, en concreto, que es responsabilidad de la Marina el ejercicio y protección de los derechos soberanos que Colombia reclama para sí misma, a pesar de la Sentencia de la Corte, en todas las áreas al este de ese meridiano.[6] Absolutamente nada de Colombia sobre estos temas. En lugar de ello, su abogado optó por hacer caso omiso de ellos, y pasar su tiempo en un mapa producido por la Agencia Nacional de Hidrocarburos, haciendo un gran espectáculo del hecho de que, a pesar de que representa bloques de petróleo disponibles para concesión hasta el meridiano 82, en la ZEE de Nicaragua, Colombia en realidad no ha otorgado ninguna licencia de exploración allí.[7] Pero ya le habíamos dicho eso a la Corte el lunes.[8] Nuestro propósito en mostrar ese mapa era simplemente demostrar que la Armada no es el único Órgano del Estado colombiano que publica mapas oficiales que muestran que la frontera con Nicaragua es el meridiano 82, exactamente como los Presidentes de Colombia, han declarado desde 2012 y hasta 2021.
  11. Colombia intenta retratar todos los incidentes posteriores a noviembre de 2013 como desconectados de la disputa que surgió con anterioridad y, por lo tanto, son más allá del alcance de la disputa sobre la cual la Corte ya confirmó su jurisdicción, cuando rechazó la Segunda Excepción Preliminar de Colombia en marzo de 2016. Este es un argumento insostenible, como ha explicado el profesor Pellet.
  12. Permítanme ilustrar aún más la impecable lógica del análisis del profesor Pellet. Como les mostramos el lunes pasado, en noviembre de 2012, el Presidente Santos declaró que Colombia “rechaza enfáticamente” el límite establecido por la Corte,[9] y en septiembre de 2013 hizo hincapié en que “El fallo de la Corte Internacional de Justicia es NO APLICABLE…[10] El 17 de noviembre de 2013, en un incidente ocurrido antes de la fecha crítica, del cual no hablé la semana pasada, la fragata naval colombiana ARC Almirante Padilla ordenó a una nave pesquera nicaragüense, el Miss Sofía, que dejara lo que decía eran Aguas colombianas, en la NUEVA DIAPOSITIVA que ahora se muestra en sus pantallas se muestra la ubicación del incidente que se encuentra claramente dentro de la ZEE de Nicaragua. [11] Esto está en la pestaña PR-1 de nuestra carpeta de hoy.
  13. La Miss Sofía llamó por radio a un buque de la Guardia Costera de Nicaragua, el CG-205, pidiendo ayuda.[12] El CG-205 informó por radio al buque de la Armada de Colombia que se encontraba en aguas de Nicaragua, de conformidad con la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia.[13] El buque colombiano respondió, según el informe oficial enviado por el CG-205, al mando naval de Nicaragua, que “ellos no reconocían la sentencia y que por lo tanto se mantendrían en el lugar”. [14] En inglés, el mensaje de Colombia fue que «They did not recognize the Judgment and therefore would remain in their position.»[15] Esto fue un claro reflejo de la declaración del Presidente Santos, apenas unos días antes, de que, para Colombia, la Sentencia de la Corte era “inaplicable”. Y es el mismo mensaje que naves de la armada colombiana comunicaron a la Guardia Costera de Nicaragua de manera repetida durante los incidentes después del 27 de noviembre de 2013, como han escuchado durante nuestra presentación de la última semana .
  14. La misma política Colombiana expresada en diversas declaraciones del Presidente Santos en 2012 y 2013 – que la Sentencia de la Corte de 2012 es inaplicable, que Colombia no la reconoce, y que Colombia, por lo tanto, es libre para evitar que Nicaragua ejerza sus derechos soberanos en su propia ZEE – es reflejado en todos los incidentes ocurridos después de noviembre de 2013, en los que los buques de guerra de Colombia invocaron reiteradamente la misma política, prácticamente en el mismo lenguaje reflejaados en los pronunciamientos anteriores del Presidente de Colombia.
  15. Para recordar brevemente, en el incidente del 18 de marzo de 2015, el ARC Independiente de Colombia comunicó por radio al CG-401 de Nicaragua que: “El Estado colombiano ha establecido que la sentencia de La Haya no es aplicable; por lo tanto, las unidades de la Armada de la República de Colombia continuarán ejerciendo soberanía en estas aguas”.[16] Asimismo, en el incidente ocurrido el 23 de marzo de 2015, la Armada de Colombia comunicó por radio a la Guardia Costera de Nicaragua: “Les informo que el gobierno colombiano no ha cumplido con la sentencia de La [17] El 26 de marzo de 2015, el ARC 11 de Noviembre de Colombia insistió a la CG-401 de Nicaragua: “Según el gobierno colombiano, la sentencia de La Haya es inaplicable…» [18]
  16. A la luz de esta evidencia, es simplemente insostenible para Colombia argumentar que los incidentes después del 27 de noviembre de 2013 todo al mismo efecto y propósito, y todo repitiendo, casi palabra por palabra, las declaraciones del Presidente de Colombia que dieron origen a ellas – no son parte de la misma controversia, es decir, la controversia sobre la cual Nicaragua acusa a Colombia de haber violado sus derechos soberanos en virtud de la Sentencia de la Corte de 2012. Todos estos incidentes son claramente parte de la misma, indivisible y continua disputa sobre las violaciones de Colombia a los derechos soberanos de Nicaragua en su ZEE. Colombia no puede dividirlos artificialmente en disputas separadas para eludir la responsabilidad por sus violaciones después de noviembre de 2013.
  17. El primer incidente documentado de esta serie ocurrió en febrero de 2013, mucho antes de la fecha crítica. Esa también implicó a la ARC Almirante Padilla, que, en esa ocasión, impidió a una nave de la armada de Nicaragua inspeccionar a un barco de pesca de bandera colombiana que operaba en la zona de Luna Verde, que está dentro de la ZEE de Nicaragua. Un informe de los medios de comunicación colombianos citó directamente a un comandante naval colombiano, Roberto García Márquez, confirmando que este incidente ocurrió.[19] Colombia lo disputa sobre la base de que el Almirante Padilla se encontraba en su puerto base en la fecha en que se publicó el informe de los medios. Pero ese informe de los medios se publicó varios días después del incidente.[20] Colombia no ha dado cuenta, en sus alegatos escritos, del paradero del Almirante Padilla en la fecha del incidente, ni ha presentado prueba de que se encontraba en otro lugar en esa fecha. Tampoco ha desmentido la declaración de su comandante Mi amigo, el señor Bundy, haciendo lectura de un viejo caso de Nicaragua, recordó a la Corte que “toma el punto de vista de que las declaraciones de este tipo… son de especial valor probatorio cuando reconocen hechos o conductas desfavorables para el Estado representado por la persona que las ha hecho.” [21]
  18. Hubo otro incidente el 18 de septiembre de 201, también antes de la fecha crítica, y justo antes de que el Presidente Santos emitiera el Decreto 1946 que establece la Zona Integral Contigua de Colombia.[22] En esa fecha, el Presidente, junto con el Ministro de Defensa y los comandantes de la Armada de Colombia, llevaron a cabo lo que ellos llaman un “ejercicio de soberanía” en las aguas entre San Andrés y el meridiano 82.[23] Durante el ejercicio, dentro de la ZEE de Nicaragua, el Presidente Santos dijo: “Nos encontramos patrullando y ejerciendo soberanía sobre las aguas [24] El ejercicio de la soberanía en la ZEE de Nicaragua es claramente una violación de los derechos soberanos de

 Nicaragua en virtud de la Sentencia de 2012. En sus alegatos escritos, la primera respuesta de Colombia fue que esto no era más que un ejercicio de libertad de navegación de Colombia.[25] pero eso estaba en conflicto con la descripción del propio Presidente Santos de un “ejercicio de soberanía.” Luego dieron otra explicación igualmente insostenible, que se trataba de la protección de la Reserva de la Biosfera de Colombia.[26] Pero, por supuesto, la Reserva de la Biosfera en la ZEE y la plataforma continental de Nicaragua es nicaragüense, no colombiana.

  1. Ya he mencionado el incidente que implica el Almirante Padilla, Miss Sofía y el guardacostas de Nicaragua GC-205, el 17 de noviembre de 2013, también antes de la fecha crítica. Columbia no niega que ocurrió el hecho, pero afirma que el Almirante Padilla realizó un servicio humanitario, rescatando a dos tripulantes del Miss Sofía, quienes habían caído por la borda durante el incidente. [27] Pero esto no contradice las pruebas presentadas por Nicaragua. Nicaragua no ha acusado a Colombia de actuar de manera inhumana con sus nacionales o de violar los derechos humanos, sino de violar sus derechos soberanos, incluso con respecto al control de las actividades pesqueras en su propia ZEE, según lo determinado por la Corte. La respuesta de Colombia, en sus alegatos escritos, no refuta la evidencia de Nicaragua.
  2. Los tres incidentes ocurrieron antes del 27 de noviembre de 2013. Colombia intenta eliminarlos, en base a declaraciones públicas de funcionarios nicaragüenses, de que durante este período no había ningún conflicto con la Armada colombiana, y de que no existen incidentes para demandar. Ya hemos informado sobre la renuencia de Nicaragua para hablar en ese momento. Mi buen amigo el Sr. Bundy se burló de nuestra explicación y redobló su énfasis en las declaraciones de Nicaragua. Pero lo que no ha mencionado fue que la tal última declaración fue realizada en marzo de 2014.[28] A partir de entonces, a medida que continuaron las violaciones de Colombia a los derechos soberanos de Nicaragua, Nicaragua no sólo empezó a protestar, sino que comenzó a grabar las comunicaciones por radio intercambiadas durante estos incidentes. Nicaragua ha presentado grabaciones de radio y transcripciones adjuntas de muchos de estos intercambios, comenzando a principios de 2014, como parte de los Anexos 23A y B de su Memoria y el Anexo 2 de su Réplica.
  3. Aquí hay una transcripción de una de esas primeras grabaciones, del 8 de mayo de 2014, NUEVA DIAPOSITIVA, que se encuentra en la Carpeta de hoy en Pestaña PR-2. El incidente se produjo en el lugar reflejado en el mapa, dentro de la ZEE de Nicaragua. Lo que puede ser de interés especial para la Corte es esta parte del mensaje del ARC 20 de Julio de Colombia al CG-201 de Nicaragua: “Les recuerdo que esta es una unidad de la Guardia Costera de la Armada de la República de Colombia que resguarda los derechos históricos de pesca del Estado colombiano… Esta comunicación se registra para efectos legales.
  4. Señora Presidenta, Nicaragua no era la única Parte que grababa estos intercambios. Colombia también. Sin embargo, Colombia no ha presentado ninguna grabación ni transcripción a la Corte. Seguramente, si sus grabaciones contradecían las presentadas por Nicaragua, Colombia las habría incluido en sus alegatos Solo podemos suponer, por la retención de Colombia de sus propias grabaciones de audio, que confirman, o al menos no contradicen, las de Nicaragua.
  5. Me quiero referir ahora a los nueve incidentes después del 27 de noviembre de 2013, para los que hemos reproducido grabaciones o mostrado transcripciones la última semana. El silencio de Colombia ante esta evidencia puede reflejar más que la ausencia de una defensa creíble. También puede indicar una estrategia de litigio deliberada de guardar sus argumentos para la segunda ronda y negarnos la oportunidad de responder a ellos. En consecuencia, instamos a la Corte a abordar con cautela todo lo que pueda ser dicho por primera vez el miércoles. Mientras tanto, responderemos a lo que Colombia ha dicho sobre estos incidentes en sus alegatos escritos, especialmente en el Apéndice 1 de su Réplica, que es donde el Sr. Bundy, en su único comentario sobre estos incidentes, dijo que la respuesta de Colombia puede encontrarse.[29]
  6. Empezamos con el incidente que se produjo el 18 de marzo del 2015, como se muestra en la Pestaña 17 de nuestra Carpeta del lunes VIEJA DIAPOSITIVA. Colombia responde a las pruebas de Nicaragua de la siguiente manera: “La autenticidad de ese audio no puede ser confirmada por Colombia. Además, las circunstancias de dónde y cuándo tuvo lugar la supuesta interacción no pueden establecerse a partir de dicha grabación, ya que en el diálogo no se indica la fecha ni la posición de las embarcaciones”.[30] Esa es toda su defensa, incluso en esta etapa avanzada del proceso.
  7. A lo que Nicaragua responde: primero, Colombia solo afirma que no puede confirmar la autenticidad del audio, lo que no es lo mismo que afirmar, y mucho menos ofrecer pruebas, que el audio no es auténtico[31]. Y Nicaragua ha atestiguado su autenticidad, habiendo sido registrada simultáneamente en el tiempo en que se intercambiaron las comunicaciones por radio entre los dos barcos, y habiendo sido entregada al comando naval nicaragüense de conformidad con los procedimientos estándares, y en consecuencia al Ministerio de Relaciones Exteriores, desde donde el abogado de Nicaragua lo Colombia no argumentó que sus oficiales navales no hicieron las declaraciones que se reflejan en la grabación. Probablemente, eso se debe a que su propia grabación tiene el mismo efecto.
  8. En cuanto a la ubicación del incidente, Colombia tiene razón en que esto no se indica en las comunicaciones por radio. La fuente de esa información es el informe del diario oficial de la embarcación de la Guardia Costera de Nicaragua y el diario oficial de dichos informes que mantiene el comando naval, el cual fue presentado a la Corte como parte del Anexo 2 a la Réplica de Nicaragua .[32] En particular, Colombia no argumenta que el incidente no ocurrió, o que no ocurrió en la fecha o en el lugar que se muestra en la evidencia de Nicaragua. Esto es significativo porque Colombia se elogia a sí misma, en repetidas ocasiones, de “la minuciosidad de la Armada de Colombia en llevar un registro de sus actividades”.[33] En consecuencia, si los registros de Colombia mostraran al ARC Independiente en otro lugar en la fecha del incidente, Colombia no habría dejado de mencionarlo en sus alegatos escritos.
  9. Paso al segundo de los nueve incidentes que discutimos la semana pasada, que ocurrió el 23 de marzo de 2015, como se muestra en la Pestaña 18 de la Carpeta de la semana pasada. VIEJA DIAPOSITIVA. Aquí nuevamente, la defensa de Colombia es que no puede confirmar la autenticidad de la grabación de audio de Nicaragua, y que la fecha y lugar del incidente no están en [34] La respuesta de Nicaragua es la misma que para el incidente del 18 de marzo de 2015: la autenticidad de la grabación y la fecha y lugar del incidente son confirmadas por las pruebas de Nicaragua, presentadas en su Réplica. Colombia también sostiene la Lucky Lady, de bandera hondureña, no estaba autorizada por Colombia para pescar en Luna Verde, sino solo en aguas colombianas.[35] Pero no discute que estaba en el lugar que se muestra en este mapa cuando la embarcación de la Guardia Costera de Nicaragua lo encontró, o que el ARC Independiente de Colombia intervino para evitar que Nicaragua se acercara a esa embarcación pesquera, alegando que se encontraba en aguas colombianas.
  10. El tercer incidente que discutimos la semana pasada ocurrió el 26 de marzo de 2015, como se muestra en la Pestaña 19 de la Carpeta de la semana pasada. VIEJA Nuevamente, la principal defensa de Colombia es que no puede confirmar la autenticidad de la grabación de audio.[36] Más allá de esto, Colombia alega que la conducta del ARC 11 de Noviembre estuvo «lejos de ser hostil«.[37] Pero eso es fuera del asunto. El hecho indiscutible es que fue en la ZEE de Nicaragua, tal como lo define la Corte, donde pretendía proteger “los derechos históricos de pesca del Estado colombiano” en esas aguas. Esto, en sí mismo, fue una violación de los derechos soberanos de Nicaragua.
  11. El cuarto incidente también ocurrió el 26 de marzo de 2015, reflejado en la Pestaña 20 de nuestra Carpeta de la primera ronda. VIEJA DIAPOSITIVA. Esto también se evidencia por una grabación de audio, y por el informe diario oficial del BL-405 de Nicaragua y los registros del comando[38] Colombia sostiene que “no hay evidencia de que la bandera [Doña Emilia] ha sido producida por Nicaragua.”[39] Sin embargo, dos párrafos más adelante, en el Apéndice de su Dúplica, Colombia cita a uno de sus propios oficiales navales que le comunicó por radio a Doña Emilia que «su país tiene una restricción… que prohíbe la pesca de caracoles y langostas». [40] Colombia admite entonces que sabía que Doña Emilia estaba marcado por Nicaragua. Colombia luego acusa a Nicaragua de haber “manipulado” la grabación, porque “las únicas partes audibles del audio son las declaraciones del presunto oficial colombiano; las respuestas de la tripulación del Doña Emilia no quedan registradas.”[35] Nicaragua rechaza enfáticamente la acusación infundada por Colombia y niega cualquier manipulación de la grabación. De manera significativa, Colombia admite que las declaraciones de su oficial de marina son de hecho “audible”, y no niega que éstas se realizan, como transcrito por Nicaragua.
  12. Con respecto al quinto incidente, el 5 de abril de 2015, representado en la Pestaña 21 de la Carpeta de la primera ronda, VIEJA La única defensa de Colombia es el ahora familiar estribillo de que no puede confirmar la autenticidad de la grabación, y que la grabación en no confirma la fecha o el lugar del incidente.[42]. Al igual que con los encantamientos anteriores de estos mantras, Nicaragua ha proporcionado evidencia sin contradicciones de la autenticidad de sus grabaciones y la fecha y lugar del incidente, en el Anexo 2 de su Réplica.[43]
  13. Paso a continuación al sexto incidente, el 7 de abril de 2015, que se muestra en la Pestaña 22 de la Carpeta de la semana pasada, VIEJA DIAPOSITIVA. Aquí, Colombia alega que la grabación está “incompleta e inaudible en varias partes”.[44] Sin embargo, la parte que exhibimos el lunes pasado es completa y perfectamente clara. Colombia además argumenta que: “En el Informe de Viajes Marítimos de la ARC ‘San Andrés’ no hay registros de dichas interacciones como afirma Nicaragua”.[45] Independientemente, la grabación de audio establece claramente que el ARC San Andrés estaba en comunicación por radio con el BL-405 de Nicaragua, muy cerca de ella.[46] Y no hay duda de que este era el ARC San Andrés, lo que sea que no diga el Informe de Viajes Marítimos de Colombia, porque el buque se identificó como tal. Tal vez los informes de Viajes Marítimos de Colombia no sean tan completos o precisos como afirma
  14. El séptimo incidente que discutimos la semana pasada, es el que tuvo lugar el 12 de septiembre de 2015, se muestra en la Pestaña 23 de la primera ronda de Carpetas, VIEJA DIAPOSITIVA, en la que el buque de la Armada colombiana dio instrucciones al BL-405 de Nicaragua para que se mantuviera alejado del barco pesquero con bandera de Tanzania, Miss Dolores, que, dijo, estaba pescando “para el gobierno colombiano”. Aquí de nuevo, la única defensa de Colombia es que no puede confirmar la autenticidad de la grabación, y que la grabación en sí no identifica la fecha y lugar del incidente.[47] Sin embargo, no han negado que el incidente ocurrió según lo descrito por Nicaragua, al menos no en sus alegatos
  15. Nos referimos a continuación al octavo incidente, que ocurrió el 12 de enero de 2016, como se muestra en la Pestaña 25 de nuestra anterior Carpeta. VIEJA DIAPOSITIVA. Aquí, Colombia vuelve a afirmar que “no puede confirmar la autenticidad de dichos audios ”,[48] pero no cuestiona que el incidente ocurrió el 12 de enero de 2016, ni cuestiona la ubicación, dentro de la ZEE de Nicaragua, que Nicaragua describe en este cuadro. Tampoco cuestiona la versión de los hechos de Nicaragua, como lo demuestra la grabación, que escuchamos en voz alta la semana pasada en la trascripción presentada. El principal argumento de Colombia es que la CG-403 de Nicaragua alegó que estaba “en aguas territoriales nicaragüenses”, cuando, de hecho, “según las coordenadas donde afirma que ocurrió la interacción, claramente fue en su ZEE, no en el mar territorial”.[49] Nicaragua con mucho gusto especificará sobre esto: que, el incidente tuvo lugar en la ZEE de Nicaragua, y no en su mar Como tal, Colombia ha reconocido claramente su violación a los derechos soberanos de Nicaragua cuando admitió ante la CG-403, en cinta, que: “la lancha Observador está autorizada por la autoridad marítima colombiana para pescar en esta zona, de acuerdo con los derechos históricos de pesca del Estado de Colombia”.[50]
  16. El noveno incidente que discutimos el lunes pasado ocurrió el 6 de enero de 2017, como se muestra en la Pestaña 26 de esa Carpeta. VIEJA DIAPOSITIVA. Este es el incidente en el que la Armada de Colombia instruyó a la CG-405 de Nicaragua “abortar cualquier intento de abordar y todo intento de abortar la pesca de la lancha Capitan Geovanie”, sobre la base VIEJA DIAPOSITIVA que “el Capitan Geovanie está autorizada por la autoridad marítima colombiana, para pescar en aguas históricamente colombianas”.[51] La primera defensa de Colombia es que su buque de guerra se encontraba “en la zona velando por la seguridad de las embarcaciones” y “ejerciendo su libertad de navegación”.[52] Pero esa explicación se contradice directamente con el mensaje entregado por el buque de la armada colombiana al CG-405. Colombia alega además que el Capitán Geovanie “estaba autorizado para pescar, no en la ZEE de Nicaragua, sino en las ‘Islas del Norte’, es decir, en aguas colombianas”.[53] Pero el audio de grabación contradice esa afirmación, también. Muestra que el buque de la armada colombiana impidió a la Guardia Costera de Nicaragua hacer cumplir la jurisdicción pesquera de Nicaragua, en la ZEE de Nicaragua, sobre la base de que “el Capitán Geovanie está autorizado por la autoridad marítima colombiana, para pescar en aguas históricamente colombianas”. [54]
  17. En resumen, los argumentos y evidencias que Colombia ofreció en sus alegatos escritos, con respecto a los nueve incidentes que ignoró cuidadosamente en las audiencias orales de la semana pasada, no se acercan a refutar las pruebas de Nicaragua, incluidas sus grabaciones de audio, ni a justificar la interferencia de Colombia en el ejercicio de los derechos soberanos de Nicaragua en relación a cualquiera de estos
  18. En contraste con su silencio la semana pasada sobre estos nueve incidentes grabados, Colombia hizo el intento de responder a nuestras afirmaciones con respecto a otros dos incidentes.
  19. El primero de ellos fue el incidente del 10 de diciembre de 2018, donde el BL-405 Tayacan de Nicaragua se encontró, nuevamente, con el Observer de bandera hondureña, en la ZEE de Nicaragua, VIEJA DIAPOSITIVA, como se muestra en la Pestaña 27 de la Carpeta de la semana pasada. Colombia argumentó la semana pasada que el Observer estaba en tránsito entre Quitasueño y Serrana.[55] Nicaragua no lo discute. Dondequiera que se dirigiera, estaba claramente en la ZEE de Nicaragua en el momento en que fue interceptado por el barco de la Guardia Costera de Nicaragua, abordado y remolcado hacia tierra nicaragüense.
  20. El incidente con Colombia ocurrió al día siguiente. El ARC Antioquía de Colombia se acercó y ordenó al barco de la Guardia Costera de Nicaragua que liberara al El buque nicaragüense se negó, maniobró con éxito para escapar del buque colombiano y arrastró al Observer a Nicaragua. Aunque Colombia falló en su intento de impedir que Nicaragua no lo hiciera, el intento en sí es otro ejemplo de la violación por parte de Colombia al derecho soberano de Nicaragua de controlar y regular la pesca en su ZEE, y para ejercer su jurisdicción y aplicación de la ley sobre la pesca sin licencia en sus aguas.
  21. El lunes dijimos que el capitán del Observer admitió que había estado pescando en la ZEE de Nicaragua sin una licencia nicaragüense al momento de su arresto. [56] El abogado de Colombia insistió en que esto no era correcto.[57] Tenía razón. Fue el propietario del Observer, no el capitán, quien admitió que su embarcación estaba pescando ilegalmente en aguas Nicaragüenses.[58] La verdadera pregunta es esta: ¿Qué derecho tiene Colombia de desafiar el cumplimiento de Nicaragua de su jurisdicción de pesca, en su propia ZEE, contra un buque marcado por un tercer Estado que está sin licencia de Nicaragua y que se cree que está pescando ilegal en sus aguas? Colombia no tiene respuesta a esta pregunta.
  22. En cambio, argumenta que las maniobras del BL-405 Tayacan amenazaron la seguridad Observer, que fue golpeado en el proceso.[59] Esto, por supuesto, es irrelevante para estos procedimientos, que no involucran el cumplimiento de Nicaragua de las reglas internacionales de navegación. Independientemente de que las maniobras del buque nicaragüense violaran o no dichas reglas, lo cual se niega, se realizaron para escapar y esquivar al buque de la Armada de Colombia, que no tenía derecho a interferir con el ejercicio de los derechos de Nicaragua y la aplicación de la ley con respecto a la pesca en su ZEE.
  23. Colombia ha cuestionado nuestra afirmación de que otorgó licencias y alentó a los buques de bandera colombiana y extranjera, incluidos los buques industriales-comerciales, a pescar en aguas que la Corte determinó que estaban dentro de la ZEE de Nicaragua, y ha cuestionado nuestra indicación de una Permiso de Pesca Industrial-Comercial emitida por Colombia que se refiere expresamente a la pesca en las áreas conocidas como Luna Verde y La Esquina, las cuales se encuentran indiscutiblemente ubicadas en la ZEE de Nicaragua. [60]
  24. Nos mantenemos por nuestra indicación de ese permiso, que está en la Pestaña 29 de nuestra Carpeta de la semana pasada. Pero este caso no se refiere a las licencias de pesca de Colombia. Se refiere a las acciones de la Armada de Colombia, en la ZEE de Nicaragua, incluyendo la protección física de la Armada colombiana a los buques de pesca de bandera colombiana y extranjera en Luna Verde y La Esquina, y, de acuerdo con el Sr. Valencia Ospina, varios otros lugares en la ZEE de varios Nicaragua; [61] y, especialmente, la prevención por parte de la Armada colombiana de la aplicación de Nicaragua de sus propias leyes y reglamentos de pesca con respecto a estas embarcaciones, que no han sido autorizadas por Nicaragua para pescar en estas áreas. Mi amigo, el Sr. Bundy, parece haberlo admitido. Como dijo la semana pasada, correctamente: «En la mayoría de los intercambios, los barcos colombianos indicaron que estaban protegiendo los derechos históricos de pesca de Colombia…»[62] ¿Protegiéndolos de quién? De Nicaragua, por supuesto. Y es exactamente por eso que sus acciones violaron los derechos soberanos de Nicaragua sobre la pesca en su propia
  25. El único otro incidente, de los once que discutimos el lunes pasado, con los que Colombia decidió involucrarse, es aquel en el que intervino el colombiano Almirante Padilla para evitar que una embarcación de investigación científica mexicana, con permiso de Nicaragua, realizara sus actividades de investigación en la ZEE Nicaragua.[63] ¿Cuál fue la defensa de Colombia? No hubo ninguna. El Sr. Bundy descartó con arrogancia el incidente como un «no-evento», sobre la base de que México no se quejó con Colombia al respecto.[64] Eso fue todo lo que dijeron el miércoles. No cuestionaron que el buque mexicano estaba realizando investigación científica marina con licencia nicaragüense, que se encontraba en la ZEE de Nicaragua o que Colombia le impidió cumplir con su misión. En otras palabras, no pudieron defender la clara violación por parte de Colombia del derecho de Nicaragua a autorizar la investigación científica marina en su propia
  26. Como en la mayoría de las situaciones, el contexto es relevante. Todos estos 11 incidentes, más los tres incidentes antes del 27 de noviembre de 2013 que mencioné anteriormente, y los otros 37 descritos en nuestros alegatos escritos, ocurrieron en un contexto que fue enmarcado por las repetidas declaraciones de los Presidentes y altos mandos navales de Colombia de que el juicio de la Corte es inaplicable, que la frontera con Nicaragua es el meridiano 82, que solo Colombia tiene soberanía o soberanía exclusiva de los derechos en todas las aguas al este de ese meridiano, y que la Armada colombiana ejercería activamente la soberanía o derechos soberanos de Colombia en esas aguas y, específicamente, que protegería lo que llamaron los derechos históricos de pesca de Colombia al este de ese meridiano. Las acciones de la Armada de Colombia que hemos descrito en todos estos incidentes son totalmente consistentes con estas declaraciones; de hecho, se siguen directamente de ellos y están vinculadas entre sí por Son el resultado inevitable de las políticas expresadas y las orientaciones dadas en las declaraciones oficiales de los Presidentes y Comandantes Navales de Colombia, iniciadas en noviembre de 2012 y continuadas hasta el presente.
  27. La mayoría de estas declaraciones se pueden encontrar en los sitios web del gobierno[65] Tres de las declaraciones de los Comandantes Navales publicadas por fuentes de noticias en línea.[66] De acuerdo con el tratamiento de los informes de medios de la Corte, Nicaragua no se ha basado en ellos como prueba de los hechos que narran los propios informes. Hemos solamente confiado en ellos como evidencia de las declaraciones públicas de autoridades colombianas navales, directamente citadas en el mismos. Como el Sr. Bundy nos recordó amablemente, tales declaraciones, en contra de los intereses del Estado que representan estos altos funcionarios, “tienen un valor probatorio particular.”
  28. Como se ha visto, Nicaragua se ha también apoyado en grabaciones de audio hechas contemporáneamente, y transcritas fielmente, así como de diarios oficiales y reportes de sus embarcaciones navales y guarda costeras, habitualmente presentados en el curso normal de las operaciones de los comandos de la marina. Para estar seguros, los informes relativos a los acontecimientos después de la presentación de la Solicitud de Nicaragua se prepararon mientras este caso estaba en progreso. El Sr. Bundy intenta degradarlos como «preparados para propósitos de litigio«.[67] Sin embargo, es inevitable que evidencia de esta naturaleza se produzca durante el litigio de cualquier caso en que las presuntas violaciones están en curso. En este caso, los oficiales de la Marina y Guardacostas de Nicaragua que registraron e informaron los hechos lo hicieron en el desempeño regular de sus funciones oficiales. No hay ninguna razón para dudar de la credibilidad de las grabaciones o los informes, especialmente después de que Colombia ha tenido todas las oportunidades para desacreditarlos en sus alegatos escritos, y han fallado en sus intentos, o para enviar sus propias grabaciones de audio de los incidentes. Nicaragua confía en que la Corte le dará a esta evidencia el peso que le corresponde.
  29. La principal respuesta de Colombia a todas las pruebas de sus repetidas y continuas violaciones de los derechos soberanos de Nicaragua, según lo definido por la Corte en su Sentencia de noviembre de 2012, es apostar por un argumento jurisdiccional arriesgado, en virtud del cual, espera, la Corte ignorará la mayoría de las violaciones, incluidas las que se registran. Pero, como el Profesor Pellet ha explicado, Colombia tiene la ley equivocada, especialmente su tensa y poco plausible interpretación del artículo XXXI del Pacto de Bogotá. Y los hechos demuestran, más allá del argumento razonable, que en Colombia las violaciones de los derechos de Nicaragua después de la fecha crítica son inextricablemente parte de la misma controversia que surgió en noviembre de 2012, cuando Colombia por primera vez denunció, rechazó y declaró inaplicable el fallo de la Corte, prometiendo que su Armada lo ignoraría.
  30. Para terminar, Nicaragua reafirma lo que dijo la semana pasada: Colombia no puede escapar de la responsabilidad internacional por violar los derechos soberanos de Nicaragua, ya sea por motivos jurisdiccionales o por méritos del caso.
  31. Señora Presidenta, Miembros de la Corte, ha sido un honor para mí comparecer ante ustedes en este procedimiento, y les agradezco su amable cortesía y paciente atención, y les pido que llamen a mi colega, el Profesor Lowe, al estrado.

 

[1] Ver “Declaración del presidente Juan Manuel Santos sobre la sentencia de la Corte Internacional de Justicia”, 19 de noviembre de 2012 (NM, Anexo 1); “Colombia denuncia el Pacto de Bogotá tras sentencia de la CIJ”, DW , 28 de noviembre de 2012 (NM, Anexo 2); “Declaración del presidente Juan Manuel Santos sobre la estrategia integral de Colombia sobre la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia”, 9 de septiembre de 2013 (NM, Anexo 4).

[2] CR 2021/14 (sin corregir) p. 14, párr. 25 (Cepeda Espinosa).

[3] “Presidente Duque ve con buenos ojos propuesta de Uribe sobre ‘consulta popular’ para confirmar límite con Nicaragua”, Semana, 1 de septiembre de 2021.

[4] “Declaración del Presidente Juan Manuel Santos sobre la estrategia integral de Colombia sobre la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia”, 9 20 de septiembre (NM, Anexo 4).

[5] Ver “Santos ordena la defensa de la plataforma continental con manto y espada”, El Espectador, 19 de septiembre de 2013 (NM, Anexo 41); “No existen zonas vetadas para los pescadores en San Andrés: Armada Nacional”, El País, 3 de diciembre de 2015 (NR, Anexo 26); “La Armada continúa patrullando el meridiano 82” El Nuevo Siglo, 7 de diciembre de 2019.

[6] Almirante Hernando Wills Vélez, Proyectando el Futuro, Poder Marítimo Colombiano, págs. 5-7 (“Áreas de responsabilidad del Ejército Nacional”).

[7] CR 2021/15 (sin corregir) p. 21, párr. 59 (Bundy).

[8] CR 2021/13 (sin corregir) p. 48, párr. 23 (Reichler).

[9] “Declaración del Presidente Juan Manuel Santos sobre la estrategia integral de Colombia sobre la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia”, 9 de septiembre de 2013, (NM, Anexo 4).

[10] Id.

[11] Memoria de la República de Nicaragua, 3 de octubre de 2014, Anexo 23-A, pág. 297.

[12] Id.

[13] Id.

[14] Memoria de la República de Nicaragua, 3 de octubre de 2014, copias completas de determinados anexos, anexo 23-A, pág. 281. Id.

[15] Memoria de la República de Nicaragua, 3 de octubre de 2014, Anexo 23-A, pág. 297.

[16] Transcripción de audio de 18.03.2015 (NR, Anexo 32).

[17] Transcripción de audio de 23.03.2015 (NR, Anexo 32).

[18] Transcripción de audio de 26.03.2015 (a) (NR, Anexo 32).

[19] “Colombia evitó fricciones fronterizas con el Ejército de Nicaragua”, Caracol, 19 de febrero de 2013, (NM, Anexo 34).

[20] Véase Id., Respuesta de la República de Nicaragua, 15 de mayo de 2018, párr. 4.53.

[21] CR 2021/15 (sin corregir) p. 11, párr. 22 (Bundy), citando Actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua (Nicaragua c. Estados Unidos de América), Fondo, Sentencia, Informes de la CIJ 1986, pág. 41, párr. 64.

[22] “Declaración del presidente Juan Manuel Santos durante los ejercicios de soberanía realizados en el Mar Caribe”, 18 de septiembre de 2013, (NM, Anexo 5).

[23] Id.

[24] Id.

[25] Memorial de Contestación de la República de Colombia, Volumen 1, 17 de noviembre de 2016, párr. 4.24.

[26] Id., párr. 4.25.

[27] Id., párr. 4,40, 4,45.

[28] El Economista, Nicaragua niega intimidación a Colombia en San Andrés, 18 de marzo de 2014 (Excepciones Preliminares de la República de Colombia, 19 de diciembre de 2014, Anexo 26, pág. 367).

[29] CR 2021/15 (sin corregir) p. 48, párr. 7 (Bundy).

[30] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 52, párr. 2.

[31] Id.

[32] Respuesta de la República de Nicaragua, 15 de mayo de 2018, Anexo 2, pág. 210.

[33] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 62, párr. 3.

[34] Id., pág. 53, párr. 2.

[35] Id., Pág. 53, párr. 3.

[36] Id., Pág. 54, párr. 2.

[37] Id., Párr. 3.

[38] Respuesta de la República de Nicaragua, 15 de mayo de 2018, Anexo 2, pág. 213; Transcripción de audio 26.03.2015 (b) (NR, Anexo 32).

[39] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 56, párr. 1.

[40] Transcripción de audio 26.03.2015 (b) (NR, Anexo 32).

[41] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 56, párr. 2.

[42] Id., Pág. 59, párr. 2.

[43] Respuesta de la República de Nicaragua, 15 de mayo de 2018, Anexo 2, pág. 215.

[44] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 61, párr. 2.

[45] Id., Pág. 62, párr. 3.

[46] Audio 7.04.2015 (a) (Mins. 2: 20-2: 25; 3: 26-3: 35).

[47] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 66, párr. 2.

[48] Id., Pág. 69, párr. 2.

[49] Id., Pág. 70, párr. 5.

[50] Transcripción de audio de 12.01.2016 (NR, Anexo 32).

[51] Transcripción de audio de 01.06.2017 (NR, Anexo 32).

[52] Dúplica de la República de Colombia, 15 de diciembre de 2018, Volumen II, Anexo 1, pág. 73, párr. 3.

[53] Id., pág. 74, párr. 4.1.

[54] Transcripción de audio de 01.06.2017 (NR, Anexo 32).

[55] CR 2021/15 (sin corregir) p. 20, párr. 53 (Bundy).

[56] CR 2021/13 (sin corregir) p. 56, párr. 43 (Reichler).

[57] CR 2021/15 (sin corregir) p. 20, párr. 53 (Bundy).

[58] Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua No. 086, 26 de octubre de 2020, pág. 10. Original en español disponible en https://www.poderjudicial.gob.ni/pjupload/sconten2012/pdf/certificacion_caso_observer.pdf .

[59] CR 2021/15 (sin corregir) p. 20, párr. 53 (Bundy).

[60] CR 2021/15 (sin corregir) p. 20, párr. 55 (Bundy).

[61] CR 2021/15 (sin corregir) págs. 42 a 43, párr. 21 (Valencia Ospina).

[62] CR 2021/15 (sin corregir) p. 18, párr. 48 (Bundy).

[63] Carta del Agente de Nicaragua a la Corte Internacional de Justicia, REF: HOL-EMB-098-2019, 23 de septiembre de 2019, pág. 1, Anexo 1, 2 (p. 2), 7, 10.

[64] CR 2021/15 (sin corregir) p. 21, párr. 56 (Bundy).

[65] “Declaración del presidente Juan Manuel Santos sobre la sentencia de la Corte Internacional de Justicia”, 19 de noviembre de 2012, original en español disponible en https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/alocucion-presidente-juan -manuel-santos-fallo-corte-internacional-justicia , (NM, Anexo 1); “Colombia denuncia el Pacto de Bogotá tras sentencia de la CIJ”, DW , 28 de noviembre de 2012, original en español disponible en https://www.dw.com/es/colombia-denuncia-pacto-de-bogot%C3%A1- tras-fallo-de-la-cij / a-16414772 , (NM, anexo 2); Declaración del presidente Juan Manuel Santos sobre la estrategia integral de Colombia sobre la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia ”, 9 de septiembre de 2013, original en español disponible en https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/colombia-presenta -su-estrategia-integral-frente-fallo-haya . (NM, Anexo 4).

[66] Ver “Santos ordena defensa de la plataforma continental con manto y espada”, El Espectador , 19 de septiembre de 2013, original en español disponible en https://www.elespectador.com/politica/santos-ordena-defender-plataforma-continental -a-capa-y-espada-articulo-447445 / (NM, Anexo 41); “ No existen zonas vetadas para los pescadores en San Andrés: Armada Nacional ”, El País , 3 de diciembre de 2015, (NR, Anexo 26); “La Armada continúa patrullando el meridiano 82” El Nuevo Siglo , 7 de diciembre de 2019, original en español disponible en https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/12-2019-la-armada-continua-patrullando-el-meridiano -82 .

[67] CR 2021/14 (sin corregir) p. 11, párr. 15 (BundY).

Versión en ingles

INTERNATIONAL COURT OF JUSTICE
DISPUTE CONCERNING ALLEGED VIOLATIONS OF SOVEREIGN RIGHTS AND MARITIME SPACES IN THE CARIBBEAN SEA
(Nicaragua v. Colombia)
ORAL PLEADINGS
ROUND TWO

THE EVIDENCE OF COLOMBIA’S VIOLATIONS OF NICARAGUA’S RIGHTS UNDER THE JUDGMENT OF 19 NOVEMBER 2012

Paul S. Reichler
27 September 2021
1. Madame President, Members of the Court, Good Afternoon.
2. Last Wednesday, Colombia claimed to be “astonished” that Nicaragua, in its first round, set out the evidence of eleven incidents in which the Colombian Navy violated Nicaragua’s sovereign rights under the Court’s 2012 Judgment, all of which occurred after the “critical date” of 27 November 2013.
3. There were good reasons for this. First, as Professor Pellet has just demonstrated, the Court has jurisdiction over these post-critical date violations, just as it has over the violations that preceded it, because all these violations are part of the same dispute, over which the Court found that it has jurisdiction in its Judgment of March 2016.
4. Second, as we said last Monday, we focused on these eleven violations because they are emblematic of those that Colombia has committed, on an ongoing basis since 2013, and because we have irrefutable proof that Colombia committed them, in the form of audio recordings, some of which we played for the Court, and others that we displayed in transcription.
5. What is most revealing about Colombia’s response, and quite “astonishing” in its own right, is that it had absolutely nothing to say about nine of these violations – precisely the nine for which we played audio recordings or displayed transcriptions before the Court. Their silence about these nine incidents last week speaks loudly. It confirms that they have no credible defence for these blatant violations of Nicaragua’s sovereign rights, as I will discuss further later in my presentation.
6. But first: What other compelling evidence of Colombia’s violations of Nicaragua’s sovereign rights, in its EEZ, as determined by the Court, did we present that Colombia kept absolutely quiet about?
7. How about the official statements by the President of Colombia that Colombia regards the 2012 Judgment as inapplicable? Colombia made no attempt to explain or justify them, only accusing Nicaragua of quoting them “out of context”.
8. What about the official statements by the President of Colombia, including its current President earlier this month, that the boundary with Nicaragua is the 82nd meridian, notwithstanding the Court’s Judgment rejecting that claim. On these statements, not a word was heard from Colombia last week.
9. Then there were the statements by Commanders of the Colombian Navy, and other senior naval officers, that Colombia does not regard the Court’s 2012 Judgment as applicable, that the boundary with Nicaragua is the 82nd meridian, and that the Navy exercises and protects Colombia’s sovereignty all along that meridian and in all the maritime space lying east of it. Not a peep from the other side about any of this, either.
10. Colombia also had nothing to say about the three maps published by the Colombian Navy showing the boundary with Nicaragua as the 82nd meridian and indicating, specifically, that the Navy’s responsibility included exercising and protecting the sovereignty and sovereign rights that Colombia claims for itself, despite the Court’s Judgment, in all areas east of that meridian. Absolutely nothing from Colombia about these. Instead, its counsel chose to ignore them, and to spend his time on a map produced by the National Hydrocarbon Agency, making a grand show of the fact that, although it depicts petroleum blocks available for license up to the 82nd meridian, in Nicaragua’s EEZ, Colombia has not actually licensed any exploration there. But we had already said that to the Court on Monday. Our purpose in displaying that map was simply to show that the Navy is not the only Colombian State organ publishing official maps showing that the boundary with Nicaragua is the 82nd meridian, exactly as Colombia’s Presidents have been declaring from 2012 through 2021.
11. Colombia attempts to portray all the post-November 2013 incidents as disconnected from the dispute that arose prior thereto, and thus, beyond the scope of the dispute over which the Court confirmed its jurisdiction, when it rejected Colombia’s Second Preliminary Objection in March 2016. This is an untenable argument, as Professor Pellet has explained.
12. Let me illustrate further the impeccable logic of Professor Pellet’s analysis. As we showed you last Monday, in November 2012, President Santos declared that Colombia “emphatically rejects” the boundary established by the Court, and in September 2013 he emphasized that “The Judgment of the International Court of Justice is NOT APPLICABLE…”. On 17 November 2013, in an incident that occurred prior to the critical date, which I did not discuss last week, the Colombian naval frigate ARC Almirante Padilla ordered a Nicaraguan fishing vessel, the Miss Sofía, to leave what it said were Colombian waters, NEW SLIDE in the location now shown on your screens, which is plainly within Nicaragua’s EEZ. This is at Tab PR-1 of our Folder for today.
13. The Miss Sofía radioed a Nicaraguan Coast Guard vessel, the CG-205, calling for help. The CG-205 advised the Colombian navy vessel by radio that it was in Nicaraguan waters, pursuant to the Judgment of the International Court of Justice. The Colombian vessel responded, according to the official report sent by the CG-205 to Nicaragua’s naval command, that “ellos no reconcían la sentencia y que por lo tanto se mantendrían en el lugar”. In English, the message from Colombia was that “they did not recognize the Judgment and therefore would maintain their position”. This was a clear reflection of President Santos’ declaration, just a few days earlier, that, for Colombia, the Court’s Judgment was “inapplicable”. And it is the same message that Colombian naval vessels communicated to Nicaragua’s Coast Guard repeatedly during the incidents after 27 November 2013, as you heard during our presentation last week.
14. The same Colombian policy expressed in various declarations by President Santos in 2012 and 2013 – that the Court’s 2012 Judgment is inapplicable, that Colombia does not recognize it, and that Colombia is therefore free to prevent Nicaragua from exercising sovereign rights in its own EEZ – is reflected in all the incidents that occurred after November 2013, in which Colombia’s naval vessels repeatedly invoked the same policy, in virtually the same language reflected in the President of Colombia’s earlier pronouncements.
15. To recall briefly, in the incident of 18 March 2015, Colombia’s ARC Independiente radioed Nicaragua’s CG-401 that: “The Colombian state has established that the ruling of The Hague is not applicable; therefore, the units of the Navy of the Republic of Colombia will continue to exercise sovereignty in these waters.” Likewise, in the incident occurring on 23 March 2015, Colombia’s Navy radioed to the Nicaraguan Coast Guard: “I inform you that the Colombian government has not abided by the ruling in The Hague.” On 26 March 2015, Colombia’s ARC 11 de Noviembre insisted to Nicaragua’s CG-401: “According to the Colombian government, the ruling of The Hague is inapplicable…”
16. In light of this evidence, it is simply untenable for Colombia to argue that the incidents after 27 November 2013 – all to the very same effect and purpose, and all repeating, almost word for word, the declarations of Colombia’s President which gave rise to them – are not part of the same dispute, that is, the dispute over Nicaragua’s allegations that Colombia has violated its sovereign rights under the Court’s 2012 Judgment. All of these incidents are plainly part of the same, indivisible and ongoing dispute over Colombia’s violations of Nicaragua’s sovereign rights in its EEZ. Colombia cannot artificially divide them into separate disputes, in order to escape responsibility for its violations after November 2013.
17. The first documented incident in this series occurred in February 2013, well before the critical date. It also involved the ARC Almirante Padilla, which, at that time, prevented a Nicaraguan naval vessel from inspecting a Colombian-flagged fishing boat operating in the Luna Verde area, which is well within Nicaragua’s EEZ. A Colombian media report directly quoted a Colombian naval commander, Roberto Garcia Marquez, as confirming that this incident occurred. Colombia disputes it on the ground that the Almirante Padilla was in its home port on the date the media report was published. But that media report was published several days after the incident. Colombia has not accounted, in its written pleadings, for the whereabouts of the Almirante Padilla on the date of the incident, or produced evidence that it was in another location on that date. Nor has it discredited the statement of its naval commander. My friend Mr. Bundy, reading from an older Nicaragua case, reminded the Court that it “takes the view that statements of this kind…are of particular probative value when they acknowledge facts or conduct unfavourable to the State represented by the person who made them.”
18. There was another incident on 18 September 2013, also before the critical date, and just prior to President Santos’ issuance of Decree 1946 establishing Colombia’s Integral Contiguous Zone. On that date, the President, along with the Minister of Defence and the Commanders of Colombia’s Armed Forces, conducted what they themselves called a “sovereignty exercise” in the waters between San Andres and the 82nd meridian. During the exercise, inside Nicaragua’s EEZ, President Santos said: “We find ourselves patrolling and exercising sovereignty over Colombian waters.” Exercising sovereignty in Nicaragua’s EEZ is plainly a violation of Nicaragua’s sovereign rights under the 2012 Judgment. In its written pleadings, Colombia’s first response was that this was nothing more than an exercise of Colombia’s freedom of navigation, but that conflicted with President Santos’ own description of it as a “sovereignty exercise”. Then they gave another equally untenable explanation, that this was all about protection of Colombia’s Biosphere Reserve. But, of course, the Biosphere Reserve in Nicaragua’s EEZ and continental shelf is Nicaraguan, not Colombian.
19. I have already mentioned the incident involving the Almirante Padilla, the Miss Sofía and Nicaraguan Coast Guard vessel CG-205 on 17 November 2013, also prior to the critical date. Columbia does not deny that the incident occurred, but claims that the Almirante Padilla performed a humanitarian service, rescuing two of the Miss Sofía’s crew, who had fallen overboard during the incident. But this is not inconsistent with the evidence submitted by Nicaragua. Nicaragua has not accused Colombia of acting inhumanely to its nationals, or violating human rights, but of violating its sovereign rights, including with respect to control of fishing activities in its own EEZ, as determined by the Court. Colombia’s answer, in its written pleadings, does not refute Nicaragua’s evidence.
20. All three of these incidents occurred prior to 27 November 2013. Colombia attempts to brush them off, based on public statements by Nicaraguan officials during this period that there was no conflict with the Colombian Navy, and no incidents of which to complain. We have already accounted for Nicaragua’s reluctance to speak out at that time. My good friend Mr. Bundy scoffed at our explanation, and redoubled his emphasis on Nicaragua’s statements. But what he failed to mention was that the last such statement was made in March 2014. Thereafter, as Colombia’s violations of Nicaragua’s sovereign rights continued, Nicaragua not only began to protest them, it began to record the radio communications exchanged during these incidents. Nicaragua has submitted audio recordings, and accompanying transcriptions, of many of these exchanges, beginning in early 2014, as part of Annexes 23A and B of its Memorial, and Annex 2 of its Reply.
21. Here is a transcription of one of those early recordings, from 8 May 2014, NEW SLIDE, which is in today’s Folder at Tab PR-2. The incident occurred in the location depicted on the map, well within Nicaragua’s EEZ. What may be of particular interest to the Court is this part of the message from Colombia’s ARC 20 de Julio to Nicaragua’s CG-201: “I remind you that this is a unit of the Coast Guard of the Armada [that is, the Navy] of the Republic of Colombia, which is protecting the historical fishing rights of the Colombian State … This communication is being recorded for legal purposes.”
22. Madame President, Nicaragua was not the only Party recording these exchanges. Colombia was, as well. Yet Colombia has submitted no recordings and no transcriptions of any of them to the Court. Surely, if their recordings contradicted what is on those submitted by Nicaragua, Colombia would have included them with its written pleadings. We can only presume, from Colombia’s withholding of its own audio recordings, that they confirm, or at least do not contradict, what is on Nicaragua’s.
23. I turn next to the nine incidents after 27 November 2013 for which we played recordings, or displayed transcriptions, last week. Colombia’s silence in the face of this evidence may reflect more than the absence of a credible defense. It may also indicate a deliberate litigation strategy of saving their arguments for the second round, and denying us an opportunity to respond to them. In consequence, we urge the Court to approach with caution anything that may be said for the first time on Wednesday. In the meantime, we will respond to what Colombia has already said about these incidents in its written pleadings, especially in Appendix 1 of its Rejoinder, which is where Mr. Bundy, in his only comment on these incidents, said Colombia’s response could be found.
24. We begin with the incident that occurred on 18 March 2015, as depicted at Tab 17 of our Folder from last Monday. OLD SLIDE Colombia responds to Nicaragua’s evidence as follows: “The authenticity of that audio cannot be confirmed by Colombia. Moreover, the circumstances of where and when the alleged interaction took place cannot be established from the said recording, since neither the date nor the position of the vessels are stated in the dialogue.” That is their entire defense, even at this late stage of the proceedings.
25. To which Nicaragua responds: first, Colombia only states that it cannot confirm the authenticity of the audio, which is not the same thing as claiming, let alone offering evidence, that the audio is inauthentic. And Nicaragua has vouched for its authenticity, having been recorded contemporaneously at the time radio communications between the two vessels were exchanged, and having been furnished to the Nicaraguan naval command pursuant to standard procedures, and in turn to the Foreign Ministry, from which counsel for Nicaragua obtained it. Colombia did not argue that its naval officials did not make the statements that are reflected in the recording. Presumably, that is because its own recording is to the same effect.
26. In regard to the location of the incident, Colombia is correct that this is not stated in the radio communications. The source of that information is the official daily report by the Nicaraguan Coast Guard vessel, and the official log of such reports maintained by the naval command, which was submitted to the Court as part of Annex 2 to Nicaragua’s Reply. Notably, Colombia does not argue that the incident did not occur, or that it did not occur on the date or in the location shown in Nicaragua’s evidence. This is significant because Colombia praises itself, repeatedly, about “the Colombian Navy’s thoroughness in keeping record of its activities.” Accordingly, if Colombia’s records showed the ARC Independiente in another location on the date of the incident, Colombia would not have failed to mention that in its written pleadings.
27. I turn to the second of the nine incidents that we discussed last week, which occurred on 23 March 2015, as depicted at Tab 18 of last week’s Folder. OLD SLIDE Here again, Columbia’s defense is that it cannot confirm the authenticity of Nicaragua’s audio recording, and that the date and location of the incident are not in it. Nicaragua’s response is the same as for the incident of 18 March 2015: the authenticity of the recording and the date and location of the incident are confirmed by Nicaragua’s evidence, submitted with its Reply. Colombia also contends that the Honduran-flagged Lucky Lady was not authorized by Colombia to fish at Luna Verde, but only in Colombian waters. But it does not dispute that it was in the location depicted on this map when Nicaragua’s Coast Guard vessel encountered it, or that Colombia’s ARC Independiente intervened to prevent Nicaragua from approaching that fishing vessel, claiming that it was in Colombian waters.
28. The third incident that we discussed last week occurred on 26 March 2015, as depicted at Tab 19 of last week’s Folder. OLD SLIDE Again, Colombia’s main defense is that it cannot confirm the authenticity of the audio recording. Beyond this, Colombia claims that the ARC 11 de Noviembre’s conduct was “far from hostile”. But that is beside the point. The indisputable fact is it was in Nicaragua’s EEZ, as defined by the Court, where it was claiming to protect “the historic fishing rights of the Colombian State” in those waters. This, in itself, was a violation of Nicaragua’s sovereign rights.
29. The fourth incident also occurred on 26 March 2015, depicted at Tab 20 of our first round Folder. OLD SLIDE This is also evidenced by an audio recording, and by the official daily report of Nicaragua’s BL-405 and logs of the naval command. Colombia argues that “no evidence of the [Doña Emilia’s] flag has been produced by Nicaragua.” Yet, two paragraphs later in the Appendix to its Rejoinder, Colombia quotes one of its own naval officers as having radioed to the Dona Emilia that “your country has a restriction…which forbids snail and lobster fishing.” Colombia thus admits that it knew that the Dona Emilia was flagged by Nicaragua. Colombia then accuses Nicaragua of having “manipulated” the recording, because “the only audible parts of the audio are the statements by the alleged Colombian officer; the responses by the crew of the Dona Emilia are not on record.” Nicaragua emphatically rejects Colombia’s unfounded accusation, and it denies any manipulation of the recording. Significantly, Colombia admits that the statements by its naval officer are indeed “audible”, and does not deny that these were made, as transcribed by Nicaragua.
30. In regard to the fifth incident, on 5 April 2015, depicted at Tab 21 of the first-round Folder, OLD SLIDE Colombia’s only defense is the now familiar refrain that it cannot confirm the authenticity of the recording, and that the recording itself does not identify the date or location of the incident. As with previous incantations of these mantras, Nicaragua has furnished uncontradicted evidence of the authenticity of its recordings and the date and location of the incident, in Annex 2 of its Reply.
31. I turn next to the sixth incident, on 7 April 2015, depicted at Tab 22 of last week’s Folder OLD SLIDE. Here, Colombia claims that the recording is “incomplete and inaudible in several parts”. But the part that we displayed last Monday is complete and perfectly clear. Colombia further argues that: “In the Maritime Travel Report of the A.R.C. ‘San Andres’ there are no records of the said interactions as claimed by Nicaragua”. Regardless, the audio recording plainly establishes that the ARC San Andrés was in radio communication with Nicaragua’s BL-405, in close proximity to it. And there is no doubt that this was the ARC San Andrés, whatever Colombia’s Maritime Travel Report fails to say, because the vessel identified itself as such. Maybe Colombia’s Maritime Travel reports are not as thorough or as accurate as Colombia claims.
32. The seventh incident we discussed last week is the one that took place on 12 September 2015, depicted at Tab 23 of the first-round Folder, OLD SLIDE in which the Colombian naval vessel instructed Nicaragua’s BL-405 to stay away from the Tanzanian-flagged fishing vessel, Miss Dolores, which, it said, was fishing “for the Colombian government”. Here again, Colombia’s only defense is that it cannot confirm the authenticity of the recording, and that the recording itself does not identify the date or location of the incident. They have not denied, though, that the incident occurred as described by Nicaragua, at least not in their written pleadings.
33. We come next to the eighth incident, which occurred on 12 January 2016, as depicted at Tab 25 of our earlier Folder. OLD SLIDE Here, Colombia once again states that the “authenticity of the said audios cannot be confirmed,” but it does not contest that an incident occurred on 12 January 2016, nor does it contest the location, within Nicaragua’s EEZ, depicted by Nicaragua in this chart. Nor does it challenge Nicaragua’s version of events, as evidenced by the recording, which we played aloud for you last week and showed you in transcription. Colombia’s main argument is that Nicaragua’s CG-403 claimed that it was “in Nicaraguan territorial waters”, when, in fact, “according to the coordinates where it claims the interaction to have occurred, it was clearly in its EEZ, not territorial sea”. Nicaragua will gladly stipulate to this: that is, that the incident took place in Nicaragua’s EEZ, and not its territorial sea. As such, Colombia has plainly acknowledged violating Nicaragua’s sovereign rights when it admitted to CG-403, on tape, that: “the motorboat Observer is authorized to fish in this area by the Colombian maritime authority, according to the historic fishing rights of the State of Colombia”.
34. The ninth incident that we discussed last Monday occurred on 6 January 2017, as depicted at Tab 26 of that Folder. OLD SLIDE This is the incident in which the Colombian Navy instructed Nicaragua’s CG-405 “to abort any attempt to board and any attempt to abort the fishing of the Capitan Geovanie motorboat,” on the ground OLD SLIDE that “the Capitán Geovanie is authorized by the Colombian maritime authority, fishing in historically Colombian waters”. Colombia’s first defense is that its naval ship was “in the area watching over the safety of the vessels” and “exercising its freedom of navigation”. But that explanation is directly contradicted by the message delivered by the Colombian naval vessel to CG-405. Colombia further argues that the Capitan Geovanie “was authorized to fish, not in Nicaragua’s EEZ, but rather in the ‘Northern Islands’, i.e., in Colombian waters”. But the audio recording contradicts that assertion, too. It shows that the Colombian naval vessel prevented Nicaragua’s Coast Guard from enforcing Nicaragua’s fisheries jurisdiction, in Nicaragua’s EEZ, on the ground that “the Capitán Geovanie is authorized by the Colombian maritime authority, fishing in historically Colombian waters”.
35. In sum, the arguments and evidence that Colombia offered in its written pleadings, in respect of the nine incidents it studiously ignored at the oral hearings last week, come nowhere close to refuting Nicaragua’s evidence, including its audio recordings, or justifying Colombia’s interference with Nicaragua’s exercise of its sovereign rights in relation to any of these incidents.
36. In contrast to its silence last week on these nine recorded incidents, Columbia did attempt to respond to our contentions regarding two other incidents.
37. The first of these was the incident of 10 December 2018, where Nicaragua’s BL-405 Tayacan encountered, again, the Honduran-flagged Observer, in Nicaragua’s EEZ, OLD SLIDE as depicted at Tab 27 of last week’s Folder. Colombia argued last week that the Observer was in transit between Quitasueno and Serrana. Nicaragua does not dispute that. Wherever it might have been headed, it was plainly in Nicaragua’s EEZ at the time it was intercepted by Nicaragua’s Coast Guard vessel, boarded, and towed toward the Nicaraguan mainland.
38. The incident with Colombia occurred the following day. Colombia’s ARC Antioquía approached, and ordered Nicaragua’s Coast Guard vessel to release the Observer. The Nicaraguan vessel refused, successfully maneuvered to escape the Colombian vessel, and hauled the Observer to Nicaragua. Although Colombia failed in its attempt to prevent Nicaragua from doing so, the attempt itself is another example of Colombia’s violation of Nicaragua’s sovereign right to control and regulate fishing in its EEZ, and to exercise its law enforcement jurisdiction over unlicensed fishing in its waters.
39. On Monday, we said that the captain of the Observer admitted that it had been fishing in Nicaragua’s EEZ without a Nicaraguan license at the time of its arrest. Counsel for Colombia insisted this was not correct. He was right. It was the owner of the Observer, not the captain, who admitted that his vessel was fishing illegally in Nicaragua’s waters. The real question is this: What right does Colombia have to challenge Nicaragua’s enforcement of its fisheries jurisdiction, in its own EEZ, against a vessel flagged by a third State that is unlicensed by Nicaragua and that it believes to be fishing illegally in its waters? Colombia has no answer to this question.
40. Instead, it argues that the maneuvers by the BL-405 Tayacan threatened the safety of the Observer, which was bumped in the process. This, of course, is irrelevant to these proceedings, which do not involve Nicaragua’s compliance with international rules of navigation. Whether or not the Nicaraguan vessel’s maneuvers violated such rules, which is denied, they were undertaken to escape and avoid Colombia’s naval vessel, which had no right to interfere with Nicaragua’s exercise of its law enforcement rights in regard to fishing in its EEZ.
41. Colombia has challenged our assertion that it licensed and encouraged Colombian and foreign-flagged vessels, including industrial-commercial vessels, to fish in waters that the Court determined to fall within Nicaragua’s EEZ, and it has disputed our reading of a Colombian-issued Industrial Commercial Fishing Permit that expressly refers to fishing in the areas known as Luna Verde and La Esquina, which are indisputably located in Nicaragua’s EEZ.
42. We stand by our reading of that permit, which is at Tab 29 of our Folder from last week. But this case does not turn on Colombia’s fishing licenses. It turns on the actions by Colombia’s Navy, in Nicaragua’s EEZ, including the physical protection given by the Colombian Navy to Colombian and foreign-flag fishing vessels at Luna Verde and La Esquina, and, according to Mr. Valencia Ospina, various other locations in Nicaragua’s EEZ; and, including especially, the Colombian Navy’s prevention of Nicaragua’s enforcement of its own fishing laws and regulations in regard to these vessels, which have not been authorized by Nicaragua to fish in these areas. My friend Mr. Bundy appears to have conceded this. As he said last week, correctly: “In most of the exchanges, the Colombian vessels indicated that they were protecting Colombia’s historical fishing rights…” Protecting them from whom? From Nicaragua, of course. And that is exactly why their actions violated Nicaragua’s sovereign rights over fishing in its own EEZ.
43. The only other incident, of the eleven that we discussed last Monday, with which Colombia chose to engage, is the one in which Colombia’s Almirante Padilla intervened to prevent a Mexican scientific research vessel, licensed by Nicaragua, from carrying out its research activities in Nicaragua’s EEZ. What was Colombia’s defense? There was none. Mr. Bundy cavalierly dismissed the incident as a “non-event”, on the ground that Mexico did not complain to Colombia about it. That is all they said on Wednesday. They did not dispute that the Mexican vessel was conducting marine scientific research under a Nicaraguan license, that it was in Nicaragua’s EEZ, or that Colombia prevented it from carrying out its mission. In other words, they were unable to defend Colombia’s clear violation of Nicaragua’s right to authorize marine scientific research in its own EEZ.
44. As in most situations, context is relevant. All 11 of these incidents, plus the three incidents prior to 27 November 2013 that I discussed earlier, and the 37 others described in our written pleadings, occurred within a context that was framed by the repeated declarations of Colombia’s Presidents and senior naval commanders that the Judgment of the Court is inapplicable, that the boundary with Nicaragua is the 82nd meridian, that Colombia alone has sovereignty or exclusive sovereign rights in all the waters east of that meridian, and that the Colombian Navy would actively exercise Colombia’s sovereignty or sovereign rights in those waters and, specifically, that it would protect what they called Colombia’s historic fishing rights east of the meridian. The actions by Colombia’s Navy that we have described in all of these incidents are entirely consistent with these declarations; indeed, they follow directly from them, and are linked to each other by them. They are the inevitable result of the policies expressed, and directions given, in the official statements by Colombia’s Presidents and Naval Commanders, commencing in November 2012 and continuing through to the present.
45. Most of these statements can be found on Colombian government websites. Three of the Naval Commanders’ statements were published by online news sources. Consistent with the Court’s treatment of media reports, Nicaragua has not relied on them as proof of the events that the reports themselves narrate. We have only relied on them as evidence of the public statements by Colombian naval authorities directly quoted therein. As Mr. Bundy helpfully reminded us, such statements, against the interests of the State these high officials represent, “are of particular probative value.”
46. As you have seen, Nicaragua has also relied on audio recordings made contemporaneously, and transcribed faithfully, as well as on official daily reports of its naval and coast guard vessels, routinely submitted in the regular course of operations to the naval command. To be sure, the reports concerning events after Nicaragua’s Application was filed were prepared while this case was in progress. Mr. Bundy attempts to demean them as “prepared for purposes of litigation.” But it is unavoidable that evidence of this nature would be produced during litigation in any case where the alleged violations are ongoing. In this case, the Nicaraguan naval and Coast Guard officers who recorded and reported on the incidents did so in the regular performance of their official duties. There is no reason to doubt the credibility of the recordings or the reports, especially after Colombia has had every opportunity to discredit them in its written pleadings, and it failed to do so, or to submit its own audio recordings of the incidents. Nicaragua trusts the Court will give this evidence its proper weight.
47. Colombia’s primary response to all the evidence of its repeated and ongoing violations of Nicaragua’s sovereign rights, as defined by the Court in its November 2012 Judgment is to place its bet on a longshot jurisdictional argument, pursuant to which, it hopes, the Court will ignore most of the violations, including those that are recorded. But, as Professor Pellet has explained, Colombia has got the law wrong, especially its strained and implausible interpretation of Article XXXI of the Pact of Bogota. And the facts show, beyond reasonable argument, that Colombia’s violations of Nicaragua’s rights after the critical date are inextricably part of the same dispute that arose in November 2012, when Colombia first denounced, rejected and declared inapplicable the Judgment of the Court, and vowed that its Navy would disregard it.
48. In closing, Nicaragua reaffirms what it said last week: Colombia cannot escape international responsibility for violating Nicaragua’s sovereign rights either on jurisdictional grounds, or on the merits.
49. Madame President, Members of the Court, it has been an honor for me to appear before you in these proceedings, and I thank you for your kind courtesy and patient attention, and ask that you call my colleague, Professor Lowe, to the podium.

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